Este insecto de la abundante familia de los mantidae, también llamado “flor caminante”, toma la forma de una flor rosácea parecida a una orquídea para seducir a otros insectos y devorarlos cuando se acercan a su “hímen coronado” pensando que se trata de unos jugosos pétalos. El camuflaje en estos casos es el arte de la imitación, y lo mismo sirve a especies para evitar ser predadas que como una sofisticada cacería.
La mantis orquídea además de este poético recurso, encarnando colores asociaddos con la feminidad para tender una trampa mortal, es capaz de tomar un colo café, más tosco y fusionarse con su entorno. Sin duda, este poético y letal insecto nos muestra una pincelada del gabinete de maravillas que tiene la naturaleza.
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