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sábado, 26 de abril de 2014

Ansiedad: el mal de estos tiempos

La ansiedad, un trastorno que puede tomar el control de la vida de una manera tal que impide que quien la padezca salga de casa, trabaje o, incluso, duerma.

Aproximadamente una de cada 14 personas en el mundo experimenta ansiedad en algún momento. Si bien esta afección puede ser leve, cuando se manifiesta de una forma extrema, evita que quien la sufre lleve una vida normal.
El miedo se apodera de ti. Empiezas a sudar frío, a temblar. Suben las pulsaciones y experimentas malestar físico. Sientes que no puedes respirar y la cabeza no para de tener pensamientos sobre todos los posibles escenarios negativos o fatalistas que pueden ocurrir si das un paso. Esta es la ansiedad en su máxima expresión.
Los miedos
Según los expertos, la ansiedad consiste en una variedad de miedos que tiene la gente, de los cuales, uno o dos son más prominentes.
“Si bien se trata de un proceso normal que todo el mundo tiene en algún momento, y que es importante para mantenerte a salvo, la ansiedad crónica es mucho menos común“, dijo a la BBC Nick Grey, psicólogo del Centro para la Ansiedad y Traumas del hospital Maudsley en Londres, Reino Unido.
“Una definición razonable es la sensación de preocupación, el miedo que tiene la gente ante un resultado incierto”, agregó.
¿Qué hace que unas personas sufran de ansiedad aguda y otras no?
Scott Stossel, escritor y editor de la revista estadounidense The Atlantic, logró durante mucho tiempo mantener su ansiedad en secreto, pero al final fue tan aguda que casi se pierde su boda. Siempre pensó que sus fobias eran fruto de las preocupaciones de su madre. Por eso, cuando fue padre, seocupó bastante en no manifestar sus miedos delante de su hija.
Sin embargo, cuando su hija tenía siete años, la misma edad en que se empezaron a manifestar sus fobias, ella las empezó a desarrollar de una forma muy similar.
“Para mí fue tanto descorazonador como fascinante ver que algo así estaba en los genes”, confiesa.
Pero esto no quiere decir que los genes son el único responsable de la ansiedad. También están lascircunstancias de la vida y un componente de suerte.
Podemos desarrollar ansiedad crónica a partir de casi cualquier estímulo que esté asociado con algún tipo de experiencia traumática”, señaló Grey.
Sin cura
Si bien la ansiedad no se puede curar, la buena noticia es que sí se puede tratar para que el paciente aprenda a manejarla.
Claire, una persona que sufre de ansiedad pero no se quiso identificar, ha pasado por varios tratamientos y toma medicamentos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
“Hice un curso de terapia de comportamiento cognitivo, lo que me ayudó a reentrenar mi cerebro en neutralizar los pensamientos negativos con los más racionales”, señaló.
Para mantener los niveles de adrenalina bajos, va al gimnasio tres veces por semana.
Aunque el tratamiento que le ha dado los mejores resultados es la terapia de exposición, en la que la persona se expone a situaciones incómodas para entrenar al cerebro a que no se congele cuando esté antes situaciones similares de la vida real.
Sé que siempre me voy a sentir nerviosa, porque es una emoción natural. No es un síntoma de un problema mucho mayor”, dice.
“La gente se pone nerviosa antes de las entrevistas de trabajo, antes de un encuentro con un extraño y están bien. Se trata de aceptar ese sentimiento“.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Navidad, la peor época para la ansiedad social

En la medida que se acerca la Navidad, muchas personas experimentan una mezcla de entusiasmo y agitación. Pero para quienes que padecen del trastorno de ansiedad social, esta puede ser la época más traumática del año.

En mayo de este año, el Instituto Nacional para la Excelencia de la Salud y Cuidados de Inglaterra (NICE, por sus siglas en inglés) publicó unas directrices clínicas en las que define esa afección como “miedo persistente o ansiedad desproporcionada en relación con una o más situaciones sociales”.
La temporada navideña ofrece una combinación única. Si bien es completamente racional sentir cierta preocupación por las finanzas, por los excesos de alcohol y la incomodidad de pasar tiempo con familiares que no se ven con frecuencia, quienes sufren de ansiedad social pueden obsesionarse tanto con estos aspectos hasta el punto que se convierten en un factor debilitante.
Los síntomas físicos incluyen rubor, sudor excesivo y respiraciones cortas, pero los efectos más incapacitantes son causados por la fijación de los enfermos de percibir sus insuficiencias sociales. Durante meses, las actividades potencialmente estresantes les consume el pensamiento; y los frecuentes desastres imaginados son analizados más tarde en detalle.
Cualquier cosa puede activar el sentido de amenaza, desde conocer a alguien hasta ser observado mientras come.
Los factores desencadenantes que provocan la ansiedad social son tan variados que es difícil describir a un paciente “típico”, tanto en términos de síntomas como de personalidad. Si bien con frecuencia este trastorno se desarrolla a una temprana edad (NICE asegura que en promedio es a los trece años) y muchos lo superan antes de llegar a la adultez, puede surgir a cualquier edad.
Según la doctora Gillian Butler, psicóloga clínica británicas y autora de Overcoming Social Anxiety and Shyness (“Superando la ansiedad social y latimidez”), también es “el único trastorno de ansiedad que afecta de la misma forma a hombres y mujeres”.
Incluso la gente que parece segura y extrovertida puede sufrir de este trastorno. Recientemente la ansiedad social ocupó los titulares cuando la actriz Jennifer Lawrence habló sobre su lucha.
Las distintas e impredecibles formas en que se manifiesta este tipo de ansiedad significa que mientras algunos -como Heather- evitan activamente situaciones como la fiesta de Navidad de la oficina, la ansiedad de otros puede radicar en el temor de que haya habladurías si no asiste, así que van a la fiesta a pesar de lo incómodos que se sienten en estas situaciones.
“La gente puede sufrir de ansiedad social en la unidad familiar. Como adulto, te puedes sentir tonto hablando con los niños. Puede traer recuerdos de la adolescencia y de momentos vergonzosos del pasado”, explica la experta.
Butler sugiere terapias cognitivo-conductuales (TCC) para tratar este trastorno. Estas terapias se basan en la premisa de que lo que se afrontan son los síntomas, en lugar de las causas subyacentes de la ansiedad, y si se puede cambiar los pensamientos negativos de una persona sobre su inadecuada percepción social. Con el tiempo, el comportamiento cambiará y la ansiedad se reducirá.
Aunque existen otros tratamientos disponibles, como fármacos, TCC es el método que más se utiliza para combatir el trastorno.
Síntomas y causas
No obstante, ello no quiere decir que esté libre de críticas. La terapia que se receta se suele hacer en bloques de once semanas, lo que algunos consideran muy breve para que tenga un impacto duradero.
El psicólogo clínico Oliver James cree que cualquier beneficio relacionado con TCC es temporal, pues un tratamiento efectivo debe lidiar tanto con las causas como con los síntomas de la ansiedad.
Se puede sufrir de ansiedad social y parecer completamente seguro.
“(La TCC) anima a la gente a que se diga una historia sobre su ansiedad y no hace ningún intento por entender las causas”, afirma.
Debido a que muchos pacientes encuentran imposible hablar con una figura de autoridad, como lo sería un doctor, los tratamientos por internet son cada vez más populares; así como los cursos de TCC, los foros pueden ofrecer consuelo.
Una de las administradoras del sitio, Louisa Hatton, considera que SAUK ofrece ese tan necesitado sentimiento de comunidad.
“Debido a que parte de la ansiedad social es tratar de evitar que otros vean tus miedos, puede ser refrescante interactuar con otros que entienden esas preocupaciones y pueden sentir empatía. También empodera a las personas para que avancen en su propia recuperación, al dar acceso a información y experiencias de otros”.
Louisa es una prueba de que la ansiedad social se puede conquistar, tras haberse transformado a si misma de “estar esencialmente confinada a casa, a estar prácticamente libre de ansiedad”.
Su consejo para quienes se sienten angustiados en esta época del año es simple: “Primero, recuerda que si bien la ansiedad social es con frecuencia aislante, no estás completamente solo”.
“Segundo, se proactivo. Sólo con ver lo que es la ansiedad social ya es un gran primer paso para tomar el control de tus preocupaciones y temores”.
BBC  / La Voz de Rusia
(Este soy yo, menos mal que ultimamente somos muy pocos para celebrar la navidad,  supongo que en muchos casos os reunireis 20 o 30 personas, aqui solo seremos unos 10)
Aprovecho este artículo para comunicar,  que aprovechando que se reune toda la familia, les comenteis lo que está pasando, lo que les ocultan, a todos aquellos que nos llaman locos, mostrarles al menos la informacion y luego que esa persona decia si creer o no, pero al menos intentarlo.