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miércoles, 10 de diciembre de 2014

La Gran Historia – Polinización y desaparición de las abejas en Chile




Por HispanTV
Ya lo decía el físico alemán Albert Einstein hace más de 50 años, sin abejas la especie humana no duraría más de 4 años. Y es que gracias a la polinización que realizan estos insectos existe la mayoría de las plantas de cultivo y frutas que comemos.
Pero desde hace un tiempo, el número de abejas está decreciendo de forma alarmante en todo el mundo debido, especialmente, al cambio climático, los monocultivos, y el uso indiscriminado de pesticidas.
La tasa de mortalidad de las abejas está llegando en algunos países incluso al 50 por ciento, por lo que muchos de ellos ya están tomando medidas para evitar su desaparición, entre ellas, la polinización manual o la creación de abejas robot.
Si en futuro estos insectos desaparecieran, las frutas, carnes y hortalizas serían mucho más caras, interfiriendo así en la seguridad alimentaria del planeta. Y es que las abejas, de manera natural, hacen una tarea valorada en millones.
En este episodio de ‘La Gran Historia’ hablamos de la polinización y de la importancia de las abejas para la biodiversidad y el equilibrio de nuestro planeta, y nos centramos en Chile, un país que, según algunos expertos, podría convertirse en el último refugio de estos insectos.

viernes, 1 de agosto de 2014

Einstein tenía razón, la muerte de las abejas amenaza la seguridad alimentaria mundial

Albert Einstein tenía razón, la muerte de las abejas amenaza la seguridad alimentaria mundial. La crisis de las abejas ha sido tratada como un asunto local hasta ahora, pero mientras que el índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas alcanza un máximo histórico, se está volviendo urgente saber si la difícil situación de las abejas pone en riesgo aun más nuestra seguridad alimentaria.

Casi un tercio de la producción agrícola depende de la polinización animal, principalmente de las abejas. Estos alimentos proveen 35% de nuestras calorías, la mayoría de nuestros minerales, vitaminas, y anti-oxidantes, y las bases de la gastronomía. Sin embargo, las abejas están muriendo – o siendo asesinadas – a un paso alarmante.
En el reportaje “Un mundo sin abejas”, transmitido por la televisión española se indaga sobre algunas de las hipótesis de la desaparición masiva de las abejas, animales clave en la polinización, y que vienen cayendo poblacionalmente desde hace décadas sin que nadie haya dado con la clave exacta de la causa de este declive.
¿Sequias, hongos, parásitos, pesticidas? ¿Todo junto?. En cualquier caso el hecho es que ya no solo las abejas más famosas que forman enjambres multitudinarios y nos dan múltiples bienes están desapareciendo, sino que otras muchas especies, solitarias o cuanto menos más desconocidas y discretas, van desapareciendo sin que nos demos cuenta.
Los apicultores tienen mucho que decir, y tienen una profesión preciosa y muy maltratada. Ellos tienen voz en este reportaje, además de algún experto. Esperemos que se encuentre alguna solución, no podemos perder a las abejas.

viernes, 16 de mayo de 2014

Un virus vegetal, posible causa de la desaparición de las abejas

gracias a un salto evolutivo de miles de millones de años

Cuando el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) pasó de los chimpancés a los humanos a principios del siglo XX, saltó un abismo virtual de varios millones de años de evolución. Pero el virus del mosaico del tabaco, según anunció un grupo de científicos en enero de 2014, ha hecho un salto que sobrepasa lo imaginable. Ha cruzado un sorprendente abismo de aproximadamente 1600 millones de años.
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Pero esta sorpresa no ha resultado ha sido agradable para su nuevo huésped, la abeja, celestina de cultivos y proveedora de miel. Los seres humanos le estaremos eternamente en deuda por estos dos servicios, sin el primero de los cuales, además, no hubiéramos podido vivir. Las abejas polinizan la mayoría de nuestras frutas y frutos secos, y muchas de las verduras que consumimos — unas 90 en total — sin las cuales la humanidad sufriría un déficit nutricional. A pesar de todo, podríamos tener que hacer frente a esa carestía, ya que la población de abejas en América ha disminuido en los últimos años por razones que parecen ser tanto diversas como esquivas. La primera vez que se informó de este fenómeno, conocido como problema de colapso de colonias, fue en 2006 y desde entonces se ha expandido por todo el mundo. Muchos virus, parásitos y pesticidas han sido investigados como su posible origen, pero aún no se han encontrado pruebas irrefutables que apunten a ninguna causa en concreto.
Mientras los científicos estudiaban el posible papel del polen en la dispersión de virus conocidos propios de las abejas, un grupo de investigadores de los Estados Unidos y China empezó a analizar abejas y polen buscando virus de todos los tipos conocidos. Sorprendentemente, tal y como publicaron en la revista mBio el pasado 21 de Enero, descubrieron que un virus habitual de las plantas — el virus del mosaico del tabaco (TRSV, Tobacco RingSpot Virus) — había infectado aparentemente a las abejas. Pero, ¿era solo un visitante de paso? ¿o se había construido un hogar en un lugar inconcebible, diferente de sus alojamientos habituales?
La primera pista fue el genoma del virus. El virus del mosaico del tabaco es un virus ARN. Aunque el ADN actúa custodiando de forma segura las instrucciones para construir proteínas, el ARN es el medio en el que se transmite la información a la parte de la célula donde se fabrican. Tiene una naturaleza transitoria, y se recicla rápidamente. Por ello, la ARN polimerasa, la enzima que fabrica el ARN copiando el ADN, no es tan cuidadosa como la ADN polimerasa, la enzima que hace una copia del ADN. Carece de un mecanismo de autocorrección que sí tiene la ADN polimerasa (actividad exonucleasa 3′ → 5), por lo que es más probable que cometa errores conocidos como mutaciones. En los humanos no existe este problema, ya que la vida de una hebra individual de ARN es corta y cualquier error desaparece con su destrucción.
Pero para los virus ARN, su información hereditaria está contenida en el ARN, y su tasa de mutación extraordinariamente alta es un potente motor evolutivo, ya que genera la diversidad sobre la que puede actuar la selección natural. Estos errores pueden llevar rápidamente tanto a viriones deformes o con funcionamiento defectuoso (mala suerte para el virus) como a infectar nuevos huéspedes (un cambio positivo para el virus). Los virus ARN son muy famosos; el VIH es un virus ARN, al igual que el SARS y la gripe. Según los autores del estudio, los virus ARN son la fuente más probable de virus que cambian de huésped o de infecciones que de repente aumentan su virulencia.
Aun así, un salto entre dos reinos (del vegetal al animal, en este caso concreto) no es algo que ocurra todos los días. La mayoría de virus vegetales sí que se aprovechan de insectos herbívoros para cambiar de huéspedes. Pero no es habitual que acaben infectando a estos insectos. Una excepción es la familia de virus Rhabdoviridiae, que incluye los virus que causan la rabia. Ya hace tiempo que se sabe que estos virus infectan huéspedes tanto vegetales como animales.
A pesar de su nombre, el virus del mosaico del tabaco infecta a muchas plantas además del tabaco, de más de 35 familias, incluyendo el tomate, el pepino, las judías, y muchas plantas leñosas. A este virus le encantan las plantas, aunque seguramente ellas no le corresponden. Puede atrofiar la planta o incluso matarla, normalmente decolorando en el proceso las hojas con unos mosaicos característicos en forma de manchas.
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Síntomas del virus del mosaico del tabaco en hojas de tabaco Burley (Nicotiana Tabacum). Este virus infecta a muchas plantas además del tabaco, sobre todo a las plantas de soja.
El virus del mosaico del tabaco se propaga entre las plantas de diversas formas — el virus no es exigente en este aspecto. Puede transmitirse a la siguiente generación a través de la semilla infectada. O puede pasar de una planta a otra a través del nematodo daga, una pequeña lombriz con una aguja punzante que utiliza para sorber los fluidos de las plantas. Otros insectos que sorben fluidos o se alimentan de hojas pueden servir también para el mismo propósito: pulgones, arañuelas, saltamontes, o incluso algún tipo de coleóptero. O abejas. Las abejas pueden propagar el virus a una nueva planta mediante el polen infectado.
Lo cual nos trae de vuelta al misterioso asunto del virus vegetal que apareció en una abeja, cómo pudo haber llegado allí, y qué podría estar haciendo. Las abejas manipulan el polen de modos bastante característicos. Sus cuerpos están cargados eléctricamente de forma que se les adhiere el polen, pero también llevan una especie de canastas en sus patas traseras (las corbículas) que rellenan con el polen humedecido con saliva. Después, al llegar a la colmena, amasan con el polen “pan de abeja”, combinándolo con miel y sus propias secreciones glandulares, de forma que pueden comérselo más tarde. Dicho de otra forma, las abejas se revuelcan en polen como cerdos en el lodo, haciendo que todos los virus que quieran utilizar el polen como modo de transmisión tengan tanto medios como motivos para hacer un cambio de huésped. No obstante, no podemos saber si el virus ya tenía establecida su residencia previamente en este nuevo huésped.
El grupo de científicos tomó muestras de todo el cuerpo de las abejas para comprobar si el virus se concentraba en sus intestinos y glándulas salivales, donde se esperaría encontrarse en mayor cantidad si simplemente atravesara el cuerpo de la abeja sin infectarlo. Y se encontró con algo muy diferente. El virus no se replicaba ni en sus intestinos ni en sus glándulas salivales; de hecho, en estas zonas se encontraron pocos especímenes. Por el contrario, el virus se había distribuido por todo el cuerpo de las abejas, y se replicaba particularmente bien en sus alas, nervios, antenas, tráquea y sangre (técnicamente, hemolinfa). Por desgracia, parecía sentirse más cómodo en el tejido nervioso. Lejos de ser un invitado educado y discreto, parecía que el virus había forzado la puerta principal, había arrasado con la nevera y la bodega, y se había dado de alta en la televisión por cable.
Pero a las abejas aún se les complicaban más las cosas. Cuando los científicos analizaron los ácaros Varroa destructor, que se habían considerado también responsables del problema de colapso de colonias y que se ganaban la vida como una especie de garrapatas parásitas de las abejas (garrapatas del tamaño de un plato si fueran nuestros parásitos), se encontraron con que sus intestinos estaban llenos del virus del mosaico del tabaco. Como ocurre con las garrapatas, los ácaros Varroa minan las energías de sus huéspedes y se sabe que difunden la enfermedad. Pero, al contrario de lo que ocurría con las abejas, las infecciones de los ácaros con el virus se limitaban a sus intestinos, disminuyendo enormemente la posibilidad de que el virus atacara tanto a los parásitos de las abejas como a las propias abejas.
Con tal de comprobar lo que los virus podrían revelar acerca de lo sucedido con las abejas, los científicos compararon los genes del virus del mosaico del tabaco en sus distintos huéspedes, es decir, en las plantas, en las abejas y en los ácaros. Los virus de las abejas y los ácaros eran muy similares, de lo que se deduce que los ácaros se infectaron con el virus de las abejas, y que ambos llegaron a sus huéspedes a través de un ascendiente común — un único encuentro desdichado entre una abeja en concreto y un grano de polen en particular, quién sabe. Además, el polen de abeja almacenado en la colmena — el “pan de abeja” antes mencionado — estaba contaminado con la misma cepa de virus.
Pero la mera presencia de virus en varias partes del cuerpo de las abejas no implica por sí misma que el virus esté causando daño alguno. Así que los científicos tomaron muestras de seis colmenas resistentes y cuatro colmenas débiles a lo largo de un año para comprobar si el virus del mosaico del tabaco podría tener algún efecto perjudicial en su nuevo hogar.Para ello, buscaron este virus así como una variedad de otros virus que otros estudios relacionan con el problema de colapso de colonias — entre ellos, el virus de las alas deformadas (Deformed Wing Virus, DWV), el virus de la reina negra (Black Queen Cell Virus, BQCV), y el virus israelí de la parálisis aguda (Israel Acute Paralysis Virus, IAPV). Lo que encontraron fue que concentraciones elevadas del virus del mosaico del tabaco y estos otros virus parecen presagiar el colapso de la colonia.
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Tasa de infección de distintos virus a lo largo de un año en colonias de abejas débiles (A) y resistentes (B).
Pero aún quedan incógnitas por resolver. El equipo de investigadores aún no sabe si el virus persiste en las abejas sin una reintroducción frecuente a través del polen. Tampoco saben si las abejas pueden transmitir el virus a plantas no infectadas. Y por supuesto, es difícil aseverar si estos virus bajo sospecha son en su conjunto la causa del colapso, el síntoma de otra enfermedad subyacente (las abejas de colmenas débiles pueden ser más propensas a infecciones virales), o ambas cosas. La historia del problema de colapso de colonias sigue abierta.
Vale la pena reflexionar sobre por qué esta invasión viral en particular es tan destacable. Un virus que está en disposición de conquistar cualquier nuevo huésped — y mucho más uno separado del nuevo huésped en más de mil de millones de años — debe superar varios obstáculos considerables. Debe encontrar a su nuevo huésped. Las proteínas de su cápside deben evolucionar para permitirle el acceso a las células del huésped, aunque un cambio en una o varias subunidades proteicas (los aminoácidos) puede bastar para resolver este problema. A partir de ahí, el genoma del virus debe evolucionar para permitirle escapar al sistema inmune de su nuevo huésped y piratear su maquinaria de replicación celular. Por último, el virus debe encontrar una forma de pasar de un nuevo huésped a otro. Cada uno de estos cambios no es nada trivial, y que el virus del mosaico del tabaco los haya superado todos es extraordinario.
Según los autores de este estudio, esta es la primera prueba de que las abejas pueden infectarse por polen contaminado de un virus vegetal, pero eso no significa que este virus sea el primero o el último. Alrededor del 5% de los virus vegetales se transmiten por el polen. ¿Y cuál es el material genético de la mayoría? El ARN.

domingo, 11 de mayo de 2014

¿Por qué las abejas abandonan sus colmenas?

Un nuevo estudio ha divulgado la razón por la que las abejas abandonan misteriosamente sus colonias durante el invierno.
El estudio, realizado por la Universidad de Harvard, se centra en dos tipos de neonicotinoides, el imidacloprid y la clotianidina, dos de las tres variantes de pesticidas empleados en el cultivo de plantas y cereales prohibidos en la Unión Europea (UE) desde el pasado diciembre por ser perjudiciales para las abejas.
Los investigadores de esa universidad estudiaron la salud de 18 colonias de abejas en tres ubicaciones diferentes entre octubre de 2012 y abril de 2013 y, en cada grupo de seis colmenas, los científicos trataron dos colonias con imidacloprid, otras dos con clotianidina y dejaron dos restantes sin tratamiento (grupo control).
Con la llegada del invierno, el tamaño de todas las colonias de abejas disminuyó, pero desde enero de 2013, las poblaciones del grupo de control empezaron a recuperarse, tal y como se esperaba, mientras que las de las colmenas tratadas con neonicotinoides siguieron descendiendo.
Desde 2006 se han producido significativas pérdidas de abejas por “el trastorno del colapso de las colonias” (CCD, en inglés), un problema que ha provocado la preocupación de los científicos por la importancia de la polinización que realizan estos insectos.
“Hemos demostrado la conexión entre los neonicotinoides y el CCD. Futuras investigaciones podrían ayudar a verter luz sobre el mecanismo biológico (…) que causa el CCD”, concluyó el autor del estudio, Chensheng Lu, quien expresó su esperanza en que “sea posible invertir la tendencia”.

viernes, 9 de mayo de 2014

Extinción masiva de abejas amenaza la agricultura española




Un problema medioambiental muy grave amenaza la agricultura española. Se trata de nada menos que la extinción masiva de las abejas.

lunes, 28 de abril de 2014

Abejas en EEUU mueren por causas misteriosas… o no

Apicultores estadounidenses perdieron alrededor del tercio de sus colonias de abejas durante el invierno de 2012-2013. Las abejas en EEUU desde hace tiempo se encuentran bajo serios peligros: atacadas por ácaros y parásitos y enfermedades como el virus israelí de la parálisis y en medio de un mal misterioso llamado problema de colapso de colonias.

Uno de los factores que causa la muerte de abejas en EEUU es la constante ‘mudanza’ para busca la polinización.
Según la revista Time, los apicultores estadounidenses perdieron alrededor del tercio de sus colonias de abejas durante el invierno de 2012-2013 y que este año la situación puede ser aún peor.
Mientras tanto, en el este de África las abejas se sienten mucho mejor. Según un estudio de los investigadores de Kenia y EEUU, las abejas en Kenia sufren algunos de los mismos problemas que sus ‘parientes’ en EEUU, pero se mantienen mucho más robustas.
“Me quedé sorprendido por que las abejas no manifestaran mala salud”, comentó Elliud Muli, el autor principal del estudio.
Entonces, ¿que es lo que protege a las abejas kenianas? En primer lugar, apenas se encuentran con los pesticidas usados intensivamente en las granjas estadounidenses, y que representan un claro peligro para los insectos.
En segundo lugar, las abejas africanas generalmente permanecen en un solo lugar, mientras que los apicultores en EEUU las mueven a miles de kilómetros para eventos como la polinización del almendro de California.
Los científicos han llegado a la conclusión de que sin esos factores adicionales de estrés las abejas de Kenia parecen capaces de prosperar, incluso en presencia de plagas peligrosas.
Otro problema serio para las abejas norteamericanas, revelado por el equipo, consiste en la falta de nutrición causada por el hecho de que los espacios salvajes, convertidos en campos de cultivo de soja o maíz, les ofrecen poca comida.
RT  /  Sipse.com
Visto en  :  Sott.net

viernes, 25 de abril de 2014

Detectan polen transgénico en miel de la península de Yucatán

De acuerdo con las investigadoras, Maricarmen Quirasco Baruch y Amanda Gálvez Mariscal, las abejas de la región colectan el polen de los cultivos GM, transportándolo al panal y afectando la calidad de miel en el mercado orgánico.

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De acuerdo con un estudio de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la miel de abeja que se produce en la península de Yucatán, contiene polen de soya genéticamente modificada. Situación que ha generado rechazo en el mercado internacional.
De acuerdo con las investigadoras, Maricarmen Quirasco Baruch y Amanda Gálvez Mariscal, las abejas de la región colectan el polen de los cultivos GM, transportándolo al panal y afectando la calidad de miel en el mercado orgánico:
La presencia de soya transgénica no representa ningún problema de salud o ecológico, pero los apicultores nacionales sufren menoscabo económico, pues ya no pueden comercializar su mercancía como orgánica. Esto es terrible, porque es el tercer producto agropecuario que se exporta a Europa y con ello se boicotea el mercado mexicano.
El estudio explica que el problema se generó por dos principales situaciones: la primera, cuando el gobierno mexicano autorizó la siembra de más de 47 mil hectáreas de soya en la península, considerando que la planta era autopolinizable (provocando polen transgénico en la miel); y la segunda, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) demandó que el producto con residuos de polen transgénicos, debería recibir una aprobación regulatoria antes de ser comercializada.
En consecuencia, la venta de la miel mexicana en países del continente americano es considerablemente menor al mismo producto de los países europeos, como Alemania. Es por ello que es necesario el cambio de las condiciones para la producción de miel con el fin de que sea considerada pura o libre de agentes genéticamente modificados.
De hecho, comentan las investigadoras, se ha detectado una cantidad significativa de polen de maíz en las mieles, agravando tanto la producción como la comercialización del producto endulzante: “Cualquier liberación de maíz GM en la zona traería peores consecuencias en la comercialización de la miel. Además, podemos asegurar que hay cada vez más soya y ese polen sí es transgénico.”

viernes, 28 de marzo de 2014

Canadá: Exigen a fabricantes de pesticidas presentar estudios por muerte de abejas

Cuatro importantes grupos ambientalistas exigen que Ottawa obligue a fabricantes de pesticidas proporcionar estudios científicos que expongan si sus productos están matando a las abejas.

Agencia Reguladora de Salud en el Manejo de Plagas en Canadá, desde 2004 solicita estudios a fabricantes de pesticidas registrados.
Pero a pesar de varios avisos, los estudios no han sido presentados, mientras que los correspondientes pesticidas continúan siendo fabricados y vendidos.
Los apicultores, por su parte, cada vez están más alarmados porque sus abejas siguen muriendo.
Es un problema grave para la multimillonaria industria agrícola de Canadá, ya que las abejas polinizan una amplia variedad de cultivos.
John Bennett, de la Fundación Club Sierra de Canadá, dice que el gobierno necesita escuchar a los apicultores que reclaman por los pesticidas neonicotinoides, que son tóxicos para las abejas.
“Son los apicultores los que están suministrando la evidencia (del tóxico)”, dijo Bennett el miércoles, en una conferencia de prensa en Ottawa.
“Pero la muerte de sus abejas sigue ignorada”.
En septiembre, el Departamento de Salud de Canadá publicó un informe indicando que los residuos detectados en insecticidas neonicotinoides, utilizados para tratar semillas de maíz y soja, encontraron un gran número de abejas muertas en ejemplos tomados en 2013.
“Se detectaron residuos de insecticidas neonicotinoides, en aproximadamente el 80 por ciento de las muestras que los apicultores ofrecieron para ser analizadas”.
Sierra Club, Fundación David Suzuki, Equiterre y el Comité Wilderness, enviaron una carta a RonaAmbrose, Ministro de Salud, pidiéndole que tome medidas.
Ellos dicen que a los fabricantes de pesticidas no les deben permitir vender sus productos en tanto los estudios no sean proporcionados.
En noviembre, Ambrose dijo que su departamento no esperaba recibir los estudios necesarios de pesticidas hasta 2015, como muy pronto.
La mayoría de las abejas que están muriendo se han encontrado en Ontario y Quebec.
La Asociación de Apicultores de Ontario, rechazó la semana pasada el informe final de un grupo de trabajo sobre la salud de las abejas, que promueve el uso de semillas no tratadas con insecticidas, pero también llegó a la conclusión que los neonicotinoides podrían ser seguros para las abejas, si se losaplica correctamente al momento de la siembra.
“Como apicultor y agricultor, he visto la devastación causada por el uso indiscriminado de este plaguicida”, dijo Dan Davidson, presidente de la asociación.
“Este informe no refleja la magnitud de amenaza a la salud de las abejas en Ontario”.
KathleenWynne, Premier de Ontario, dijo que su provincia está buscando evidencia basada en un informe del departamento de Saludde Canadá para tener un enfoque nacional en el uso de neonicotinoides.