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viernes, 6 de junio de 2014

Sin productos químicos, la agricultura orgánica aleja naturalmente a las plagas

El gobierno federal de Estados Unidos otorgó una subvención de 750.000 dólares a la Universidad Estatal de Washington (WSU, por sus siglas en inglés) para investigar los beneficios de la agricultura biológica en la erradicación de plagas sin el uso de productos químicos.
Inspirado en una encuesta llevada a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, el proyecto de investigación se financiará con subvenciones para que analicen cómo funcionan los métodos de cultivos orgánicos, tales como la rotación de cultivos, biodiversidad y utilización de insectos en vez de matarlos con pesticidas; en realidad eso podría ayudar a resolver el problema de plagas en la agricultura convencional.
Al frente del proyecto está Bill Snyder, profesor de entomología de la WSU, que con la ayuda de sus colegas analizarán el ADN recogido tanto del estómago de insectos depredadores, como de cultivos para ver cuán compleja es la interacción de estos que puedan proporcionar soluciones sostenibles al problema de plagas en los cultivos. Titulado “CSI: Orgánica”, el proyecto de tres años investigará los aparentes éxitos de la agricultura ecológica para identificar la logística por detrás de la forma beneficiosa y preferible a los métodos agrícolas modernos, a base de químicos.
Específicamente, Snyder espera aprender más acerca de las complejidades de los insectos depredadores y cómo ellos afectan la salud del suelo, con el fin de entender cómo todo un sistema, insectos, cultivos y suelos pueden coexistir en armonía unos con otros para lograr mantener todo en un equilibrio adecuado. La diversificación de cultivos, por ejemplo, en lugar de hacer un solo tipo de cultivo sobre una gran superficie, es una forma en que la agricultura orgánica ayuda a mantenerlas plagas bajo control.
“Esperamos poder aprender algunas lecciones muy generales acerca de cómo hacer que las plagas sean menos problemáticas”, dice el profesor Snyder, citado por The Seattle Times, acerca del esfuerzo. “Me alegro cuando veo un pulgón sobre algo que adquiero en la tienda, porque por lo menos sé que es orgánico”.
Mariquitas, arañas y avispas eliminan en forma natural plagas destructivas
Otro beneficio de la agricultura orgánica es que al eliminar los pesticidas dañinos de la ecuación, conserva esas plagas de depredadores que naturalmente comen otras plagas destruyendo cultivos. Las mariquitas, por ejemplo, a menudo son utilizadas en la agricultura ecológica integrada para eliminar pulgones y otros destructores de cultivos. Los métodos que cubren cultivos convencionales con venenos, matan a los insectos, por otro lado, no es posible hacer sobrevivir a las mariquitas, eso significa que finalmente prevalecerán los insectos resistentes a plaguicidas.
Las avispas hembras también son beneficiosas, ya que sabemos que insertan sus huevos directamente en plagas dañinas como moscas y pulgones, matándolos en forma natural desde adentro hacia afuera. Aunque una imagen mental un tanto inquietante, las larvas eventualmente insertadas, a su salida comen la plaga dañina para convertirse en una avispa adulta, este proceso representa una forma más natural por la que la agricultura orgánica puede hacerse cargo de plagas destructoras y sin productos químicos.
“La gente piensa que la razón por la que hay tantas plagas en la agricultura se debe a que en las granjas suelen enfocarse sólo en uno de los cultivos y en el amplio uso de plaguicidas”, escribe Kristi Pihl para The Seattle Times, citando al Prof. Snyder. “Al tomar ventaja de los buenos insectos, los agricultores pueden evitar usar pesticidas”.
El tiempo que una granja utiliza métodos de cultivo orgánicos, también parece desempeñar un papel en su eficacia natural contra plagas invasoras. Según el profesor Snyder, cada año que una granja utiliza métodos de cultivo orgánicos, es otro año que disuade a plagas de insectos en forma natural para incrementar su población y así proteger mejor los cultivos.
Snyder y su equipo también echan un vistazo a cómo los métodos de la agricultura ecológica mejoran la salud del suelo, que es fundamental de un sistema agrícola que funciona bien. Mediante el análisis de cómo los cultivos con abono y las cosechas afectan al suelo, y viendo que las plantas cultivadas orgánicamente inmunizan en forma natural a las plagas, el equipo espera ayude a la ciencia empírica a mejorar la práctica que desde tiempos inmemoriales ha proporcionado sustento a la humanidad.
“Suelo saludable equivale a plantas más saludables”, dice el profesor Snyder.

martes, 20 de mayo de 2014

Documental: La Agricultura Negada



Una producción documental paranaense sobre el lado negativo de la realidad actual del campo y la agroindustria entrerriana postulando la agroecología como alternativa.
Esta película está basada en datos y testimonios mayormente de la provincia de Entre Ríos (nuestro lugar de origen), pero la problemática abarca a toda la Argentina, y su inserción en el Nuevo Orden Mundial.

domingo, 18 de mayo de 2014

Tierra, Alma y Sociedad – Conferencia de Ana Digón de Agricultura Regenerativa

Ana Digón miembro de Agricultura Regenerativa ofreció una excelente conferencia en la Universidad de Barcelona durante las VI Jornadas de Filosofía y Ecología en el día de la Tierra.



La Madre Tierra es generosa; plena de Amor y sabiduría. La biología ofrece el modelo de interactuar sin pérdidas, con esta premisa podemos encarar una relación amable y productiva donde el Agricultor, su familia, el consumidor/ beneficiado, los animales y las plantas etc.., vuelven a establecer vínculos estrechos para el beneficio común.


Durante su charla, explicó el proyecto que desarrolla el equipo de Agricultura Regenerativa en pos de recuperar nuevas formas de “trasubir/ tragozar” la Tierra basándonos en la observación del intercambio natural entre los Reinos animal, vegetal y mineral, recreando una simulación y relación de perfecta simbiosis y abundancia en donde Todos salimos beneficiados.
Una invitación y un hermoso reto para quienes queremos volver a vivir en un planeta más armónico y sano.
La propuesta de la Agricultura Regenerativa nace del cambio total en la manera de ver la naturaleza, desde una concepción del mundo como máquina y como reserva ilimitada de recursos, hacia una visión sistémica de la vida como un todo orgánico, viviente y espiritual.
ANA DIGÓN
info@agriculturaregenerativa.es Tel. + 34 629 56 77 08 Skype: anade.net
Ana Digón es traductora e intérprete, facilitadora de grupos, organizadora de eventos formativos y sociales, escritora para diversas publicaciones y comunicadora sobre temas relacionados con la Tierra, el Alma y la Sociedad.
Licenciada en Ciencias Políticas e Idiomas por la Universidad del Oeste de Inglaterra, con formación posterior en permacultura, agricultura ecológica y regenerativa, educación infantil, crecimiento personal, facilitación… temas que se han convertido en sus áreas de especialidad como traductora e intérprete.
De orígenes vasco-británicos y una incansable viajera, su labor como intérprete y traductora le ha permitido relacionarse y aprender de algunos de los mayores maestros y maestras de nuestro tiempo, como Satish Kumar, Vandana Shiva, Fritjof Capra, Gunter Pauli, Michelle Mitterrand, Deepak Chopra, Susan George, Ross y Hildur Jackson, Jonathan Dawson, May East, Elisabet Sahtouris, Joel Salatin, Darren Doherty, Kirk Gadzia, Brock Dolman, Gill Emslie, Jane Hera, Carlos González o Ulises Escorihuela entre otros muchos oradores fascinantes…convirtiéndose en co-organizadora de conferencias y cursos para muchas de estas personas visionarias.
Es miembro fundadora de Agricultura Regenerativa Ibérica, grupo que está difundiendo en nuestras latitudes los principios y prácticas de la Agricultura Regenerativa – un puente hacia el futuro en estos tiempos de retos climáticos, alimentarios, económicos y sociales.
Ana se siente sobre todo parte de esta enorme y asombrosa red de vida que tenemos el lujo de compartir, y le apasiona poder transmitir esa conexión, así como herramientas prácticas concretas para co-crear el mundo que queremos para nuestra generación y para las siguientes.

viernes, 9 de mayo de 2014

Extinción masiva de abejas amenaza la agricultura española




Un problema medioambiental muy grave amenaza la agricultura española. Se trata de nada menos que la extinción masiva de las abejas.

sábado, 18 de enero de 2014

El creciente rechazo a los cultivos transgénicos de los agricultores estadounidenses

Los consumidores estadounidenses están empezando a descubrir, como ya lo hicieron los europeos a finales de los años 1990, que la mayor parte de los alimentos procesados contienen ingredientes modificados genéticamente, al igual que los agricultores, que empiezan a recelar de esta tecnología.

La elección de un nuevo alcalde en Nueva York no es el único cambio que se ha producido últimamente en Estados Unidos, después de décadas favoreciendo a las Grandes Empresas. Tanto los cultivos como los alimentos modificados genéticamente no han encontrado trabas en su expansión, sin estudios que avalen su seguridad, todo ello gracias a la influencias de las Compañías de Biotecnología y las Administraciones de George W. Bush y Barack Obama.
La mayoría de los consumidores estadounidenses desean que los alimentos modificados genéticamente estén etiquetados ( que no lo están) y creen que no se alimentan con transgénicos (que sí lo hacen). Se han realizado recientemente votaciones para exigir su etiquetado, siendo derrotada las propuestas por un estrecho margen en California (2012) y en Washington (2013).
Pero la expectación creada por estas votaciones y las enormes sumas gastadas por las Empresas de Biotecnología y Alimentación para derrotar las propuestas ( 46 millones de dólares sólo en California) han provocado un debate en Estados Unidos, y ya otros 20 estados están considerando aprobar una ley de etiquetado de los productos transgénicos.
Hace muy poco, una empresa de alimentación de Estados Unidos, General Mills, ha dejado de producir los cereales para el desayuno Cheerios sin ingredientes transgénicos. Unos cereales que ya se llevan fabricando desde hace 73 años, una de las principales marcas estadounidenses de alimentación ha rechazado estos ingredientes. Las ventas de productos certificados como no transgénicos siguen creciendo, de los 1,3 mil millones de dólares en 2001 a 3,2 mil millones de dólares en 2013.
Los consumidores estadounidenses están empezando a descubrir, como ya lo hicieron los europeos a finales de los años 1990, que la mayor parte de los alimentos procesados contienen ingredientes modificados genéticamente, al igual que los agricultores, que empiezan a recelar de esta tecnología. En Europa se nos dice que los transgénicos deben de cultivarse “porque la superficie cultivada de transgénicos en Estados Unidos sigue creciendo”. Esto lo ha repetido una y otra vez el Secretario de Medio Ambiente del Reino Unido, Owen Paterson [Arias Cañete]. Lo cierto es que los agricultores estadounidense llevan acarreando desde hace 15 años problemas con los cultivos transgénicos, y ya son tan grandes que están cambiando de parecer.
Más del 80% de todos los cultivos transgénicos se cultivan en sólo cuatro países de América del Norte y América Latina, con más del 40% en Estados Unidos. Pero a los agricultores les resulta difícil volver a una agricultura convencional no transgénica, ya que las semillas transgénicas han contaminado a las convencionales, y se enfrentan a ser demandados por las Empresas de Biotecnología si infringen las patentes de los cultivos transgénicos, aunque sea de forma involuntaria. En los campos de Iowa, Nebraska, Indiana, Delaware, y otros estados, los sueños transgénicos de Owen Paterson se oscurecen, ahora que los agricultores se enfrentan a las resistencia de las malas hierbas a los herbicidas más habituales utilizados en la agricultura transgénica, una auténtica pesadilla para los agricultores.
La mayor parte de los cultivos transgénicos de Estados Unidos están preparados para resistir al herbicida Roundup de Monsanto, un herbicida que se utiliza para fumigar los campos después de la cosecha, matando a todas las plantas antes de la próxima siembra. Pero a medida que aumenta la superficie de tierra cultiva en la que se utiliza Roundup, van apareciendo plantas resistentes, de modo que se extienden por todas partes. El área afectada por las plantas resistentes a Roundup (cuyo ingrediente activo es el glifosato) ha aumentado desde los 32,6 millones de hectáreas en 2010 a los 6,12 millones de hectáreas en 2012. Como resultado, los agricultores han aumentado el uso de herbicidas en Estados Unidos, un 25% aproximadamente entre 2001 y 2010. La única esperanza que tienen los agricultores es usar varios herbicidas diferentes, para encontrar algo que funcione.
Para empeorar las cosas para los transgénicos, los cultivos de maíz y soja no transgénicos están superando en rendimientos a los cultivos transgénicos, en parte porque las nuevas variedades no transgénicas se pueden desarrollar con más rapidez que las transgénicas. Los agricultores estadounidenses están recibiendo subvenciones por cultivar plantas no transgénicas, debido al rechazo de países como Japón, Corea del Sur y la Unión Europea.
No es de extrañar que los agricultores estadounidenses comiencen a rechazar los cultivos transgénicos. Una empresa de venta de semillas de maíz no transgénico ha visto como su negocio se ha duplicado en los últimos cuatro años, esperando que el maíz no transgénico recupere el 20% del mercado nacional en los próximo cinco años ( ahora el 90% del maíz cultivado en Estados Unidos es transgénico).
A la vista de estos resultados ¿los protransgénicos defenderán con el mismo ahínco una vuelta a los cultivos no transgénicos, a los que han instado durante los últimos 15 años? Atentos a cómo evolucionarán las cosas.
Traduccion :  noticias de abajo

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ley de semillas en Colombia favorece a Monsanto, advierten agricultores

La comunidad campesina colombiana se muestra en desacuerdo al conocer que el gobierno no va a suspender, por dos años la reglamentación 970 que regula el uso de semillas, tal como lo había prometido durante el pasado paro agrario realizado entre el 19 de agosto y 6 septiembre. Advierten a su vez que estaría favoreciendo a multinacionales como Monsanto.

 
Paralelamente las comunidades rechazan un nuevo proyecto que surgió en julio, y que deroga la reclamentación 970. Antes del Paro Agrario, el Gobierno Nacional tenía en estudio el nuevo Proyecto de Resolución de semillas, ingresado el 26 de Julio, según informó el Instituto Colombiano de Agricultura (ICA).
Ochenta organizaciones indígenas, afrocolombianas campesinas y sociales provenientes de todo el país, se reunieron los días 2 y 3 de octubre en Bogotá en el Primer Encuentro de Semillas Libres y adoptaron una posición de rechazo frente a este nuevo Proyecto de Resolución del Instituto Colombiano Agropecuario ICA. Además plantearon los “principios que deben  guiar la reglamentación de Semillas”.
El documento resultante del encuentro de Semillas Libres de Colombia, destaca que no aceptan ninguna norma de propiedad intelectual sobre las semillas; exigen la derogatoria de la actual resolución 970 y rechazan cualquier norma que pretenda sustituirla; rechazan los decomisos de semillas y  procesos judiciales a agricultores; y rechazan los cultivos transgénicos que el Gobierno Nacional ha autorizado para siembra y consumo en el país.
Según el reporte de la periodista Victoria Solano, de Clementina Producciones, este proyecto propone medidas aún más represivas para el agricultor que intercambie, regale, venda o comercialice semillas, que no sean certificadas.
A su vez en relación a la reglamentación 970, recientemente Cesar Pachon, líder del Paro Agrario manifestó, que “el gobierno esta vendiendo al país con los acuerdos del TLC y con las leyes como la 970 y otras más que favorecen a Monsanto, de esta manera no están permitiendo trabajar libremente al campesino. Se está atentando contra la Soberanía Alimentaria del país”.
Para finalizar el Paro Agrario, el Gobierno Nacional se comprometió a “no aplicar la resolución 970 del 2010 a las semillas nacionales”, y conjuntamente con líderes campesinos, a “trabajar en la estructuración de una nueva propuesta de semillas certificadas que no afecte al pequeño productor agropecuario, y que permita de una manera paulatina la producción”, comunicó el 4 de septiembre por la Mesa Sectorial Agropecuaria.
Ana Luisa Díazdirectora técnica de semillas del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), declaró el 5 de noviembre en Audiencia Pública que, se están haciendo “los análisis jurídicos posibles para decidir si se congela o se deroga la resolución” 970, según difundió Clementina Producciones.
La Organización Semillas dentro del análisis que realiza a la actual resolución 970, manifiesta que sus “restricciones hacen imposible que los agricultores puedan conservar, mejorar e intercambiar y comercializar sus semillas, lo que es una clara violación del derecho del agricultor y rompe con el derecho natural que ancestralmente  han ejercido sobre las semillas”.
En este sentido, el Instituto Colombiano de Agricultura (ICA) entre el 2010 y el 2012decomisó más de 4.167.225 de kilos de semillas. En el 2011 solamente en la población de Campoalegre se destruyeron 70 toneladas de arroz, denunció Clementina Producciones en el Documental 970.
Carlos Ancízar Rico enentrevista al Tiempo, el 29 de noviembre, manifestó “claro que los pequeños y medianos agricultores campesinos estamos en peligro, pues las normas se han tornado para prohibir, no para protegernos”.
Sobre cómo enfrentar estas normas, la Organización Semillas comunicó: “Frente a la privatización y monopolización tenemos que garantizar que las semillas no tengan un solo dueño y mantener toda la diversidad posible de semillas en las parcelas”.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Agricultura con transgénicos acapara territorios y genera pobreza rural, denuncian a la CIDH

ROSARIO, Argentina – Organizaciones ambientales y sociales de Argentina plantearon ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la preocupante situación de pobreza e indigencia de las comunidades campesinas de América Latina debido a la ya conocida industria de transgénicos y agroquímicos que está acaparando los territorios.


La audiencia tuvo lugar en Washington, Estados Unidos, en el marco del período ordinario de sesiones de la CIDH a fines de octubre y contó con la participación de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC-Vía Campesina y el Centro de Estudios Legales y Sociales CELS, comunicó dicha organización.

La presentación estuvo acompañada de un informe en el que se describen los obstáculos para el goce efectivo de los derechos económicos, sociales y culturales por parte de las y los campesinos en América Latina, con especial énfasis en los derechos a la alimentación y al territorio; la situación particular de las mujeres campesinas; y la persecución y criminalización de la lucha campesina.
Dichas organizaciones reclamaron que la agricultura industrial, al instaurarse como nuevo modelo tecnológico que impulsan las corporaciones transnacionales, basado en el uso de semillas transgénicas, además de grandes cantidades de agrotóxicos y maquinarias, tienen por principal objetivo el lucro. Esto se da a partir de la mercantilización de los alimentos, y su incorporación a las dinámicas especulativas de los mercados financieros.
Entre los datos presentados, destacaron que la concentración del mercado global de alimentos e insumos utilizados en la cadena agroindustrial es casi total: Monsanto controla el 90% del mercado mundial de semillas transgénicas y el 27% del mercado mundial de semillas y, junto con otras diez corporaciones, más del 90% del mercado mundial de agroquímicos, ligados indisolublemente al uso de semillas transgénicas.
CELS afirmó además, que a esta comercializadora se suman ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus,controlando el 90% del comercio mundial de granos. Este modelo en el cual los alimentos se constituyen en mercancías sujetas a la especulación del mercado financiero, constituye una de las causas del hambre en el mundo, y a su vez la principal amenaza para las comunidades campesinas. Estas corporaciones, poseen una fuerte capacidad de lobby sobre los Estados logrando en muchos casos que las políticas agropecuarias están orientadas a maximizar sus oportunidades más que al apoyo a los agricultores y campesinos para el desarrollo rural.
Acaparamiento de tierras
Las organizaciones calificaron de plano a este tipo de agricultura y sus derivaciones, como “agronegocios”, y advierten que avanzan sobre territorios y comunidades campesinas, provocando una tensión entre dos modelos: el modelo de agricultura Industrial y el de la agricultura campesina.
Se informó a la Comisión, además, que en muchos casos esa fricción se resuelve vulnerando derechos de las comunidades campesinas, desembocando en una disputa dentro de los territorios locales.
En este sentido alegaron que tal acaparamiento de tierras por parte de estas empresas y grupos de negocios provoca el famoso éxodo rural de las familias campesinas, pero que además coloca esas tierras en función del mercado global y debilita los mercados locales de alimentos.
A la par, afirmaron que los niveles de pobreza e indigencia persisten en la problemática campesina debido a la falencia en el sistema de políticas económicas de los Estados y que las crisis de abastecimiento de alimentos y económicas tienen un impacto diferenciado en las poblaciones rurales.
Esta desigual correlación de fuerzas se materializa en una situación cada vez más desfavorable para las comunidades campesinas pero también para los pueblos en su conjunto, atento a que cada vez se alimentan peor a mayores costos, concluyeron los especialistas.
El nuevo modelo industrial afecta a millones de campesinos
El CELS enfatizó que las comunidades campesinas son un grupo poblacional de especial relevancia en América Latina y el Caribe.
En sus declaraciones, recordaron que actualmente, de los 595 millones de personas que habitan esta región, el 20,5% viven en zonas rurales, lo cual significa que, a pesar de la migración de los habitantes rurales a los centros urbanos que se ha profundizado en los últimos 30 años, dichas poblaciones continúan teniendo una fuerte presencia dentro de los países de la región.
La agricultura campesina ocupa a nivel global el 25% de las tierras arables con lo que logra alimentar al 70% de la población Mundial, informó CELS.
La no intervención estatal dentro de esta problemática es un disparador dentro de la actual crisis alimentaria global y que se manifiesta, según informaron los expertos, en aproximadamente 1000 millones de personas mal nutridas y 500 millones de obesos.
En su manifiesto ante el comisionado se remitieron, asimismo, a las conclusiones del Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (Fida) sobre pobreza, según la cual a 2010 la pobreza en las zonas rurales de América Latina y el Caribe era el doble de la que se presenta en los centros urbanos, y el coeficiente de Gini global demuestra que la región es “líder mundial en la desigualdad de ingresos”.
Las organizaciones peticionantes expusieron que este tipo de problemáticas, si bien han sido una constante en la historia de las comunidades rurales, se profundizaron en la última década.