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jueves, 22 de mayo de 2014

LOS PERROS SIENTEN EL DOLOR DE LAS PERSONAS



Los perros reaccionan al dolor humano de una manera sumisa que se ajusta a proveer alivio como si el verdadero entrenamiento biológico de esta especie fuera la empatía El altruismo emocional de los perros: estudio sugiere que los perros son capaces de detectar el sufrimiento de las personas y reaccionan ante este brindando comfort.

La intuición que tienen las personas que conviven con perros de que estos animales son sensibles a sus sentimientos parece confirmarse por un reciente estudio. Los perros reaccionan al dolor humano de una manera sumisa que se ajusta a proveer alivio como si el verdadero entrenamiento biológico de esta especie fuera la empatía.

Un experimento realizado por psicólogos de la Universidad de Goldmsiths en Londres probó a 18 perros en distintas situaciones, con sus dueños y extraños, en las que los voluntarios aparentaron llorar, susurrar o tararear y hablar. Los perros reiteradamente reaccionaron a los simulacros de llanto, acercándose a estas personas y buscando iniciar contacto físico.

“El tarareo fue diseñado para ser un comportamiento relativamente nuevo, que podría provocar la curiosidad de los perros. El hecho de que los perros diferenciaron entre el llanto y el tarareo indica que su respuesta no fue meramente motivada por la curiosidad”, dijo la doctora Deborah Custance.
Los perros respondieron al llanto de una persona no obstante que no fuera su dueño, lo que parece mostrar que su respuesta fue genuinamente empática y o el resultado de la búsqueda de una recompensa o de sus propias necesidades. El hecho de que los perros reaccionen a una emoción fingida no significa que no sepan percibir nuestras emociones, ya que nuestro mismo cerebro no hace distinción entre si una emoción es simulada o la experimentamos espontáneamente, de la misma forma que no distingue del todo si vemos algo o imaginamos eso mismo.


Hace algunas semanas reportamos sobre una interesante investigación que sugería que las ratas son capaces de sentir y actuar dirigidas por la empatía (y que ésta podría ser la emoción universal). 

Por otro lado el biólogo de la Universidad de Cambridge, Rupert Sheldrake, ha realizado numerosos experimentos que parecen mostrar que las mascotas tienen una capacidad telepática para
saber cuándo sus dueños van a regresar a casa. 

No hay duda que los animales domésticos, y especialmente los perros, cumplen una admirable función servicial, como si estuvieran entre nosotros para expiar nuestras penas.

"Un perro callejero en sus últimos momentos de vida, realiza una crítica desde su inocencia, en contra de la raza humana, Video.1º Video 2º Conmovedor video muestra cómo un perro cuida a niño con síndrome de Down

enlace: mascotas
Jesús Miravalles Gil

                   
                                     
                                     


lunes, 28 de abril de 2014

El Aceite de Oliva para Calmar el Dolor en las Articulaciones

Antiinflamatorio natural. El Aceite de Oliva, ingrediente de la famosa dieta mediterránea, ha demostrado tener importantes beneficios para las personas que sufren de dolores articulares según los últimos estudios.
El aceite de oliva es una panacea para la salud ya conocida desde la antigüedad por los habitantes del Mediterráneo, pero en las últimas décadas la ciencia se ha ocupado de corroborarlo. Entre sus muchas virtudes saludables y son muchas de verdad, se encuentra supoderosa capacidad antinflamatoria natural, que atenúa fuertemente sobre los dolorososproblemas articulares, previniéndolos y tratándolos con eficacia, pero por sobre todo sin efectos secundarios.
En la última década  los investigadores comenzaron a prestar gran atención a los beneficios saludables del aceite de oliva y un estudio publicado en los “Anales de Enfermedades Reumáticas”, descubrió que las personas que padecían artritis reumatoide y consumían una dieta mediterránea modificada donde se incluía una gran cantidad de aceite de oliva, experimentaban un mayor alivio del dolor en las articulaciones, con lo cual tenían una mejor calidad de vida que esta enfermedad autoinmune e incurable se encarga de perjudicar severamente.

Cómo funciona el aceite de oliva

Entre las teorías que se plantean sobre como funciona el aceite de oliva puntualmente sobre las afecciones articulares los científicos del Monell Chemical Senses encontraron que dependiendo del grado de calidad de el aceite de oliva, esta contiene en mayor o menor medida un poderoso componente anti-inflamatorio natural, llamado oleocanthal que funciona de manera similar al ibuprofeno y como todos sabemos la inflamación es el factor de dolor en muchos problemas crónicos, como la artritis.
El aceite de oliva es un remedio popular de la medicina tradicional mediterránea con una historia larga y muy respetada, llegando prácticamente a ser venerado y con razón, aunque si bien no es una receta para curarlo todo. Aunque algunos de sus beneficios son todavía objeto de estudio, está muy comprobado que los problemas en las articulaciones encuentran en elaceite de oliva un gran alivio natural y sin efectos secundarios desagradables, como los producidos por los antiinflamatorios químicos a base de corticosteroides.
El efecto antiinflamatorio del aceite de oliva para las articulaciones se logra tanto ingiriéndolo como aplicando este aceite tibio sobre la zona afectada con suaves masajes circulares.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Luz para el dolor: Descubren efectos analgésicos con terapia luminosa

Ingenieros en genética consiguieron mitigar el dolor muscular crónico a través de la aplicación de luz, método que revolucionaría los tratamientos analgésicos para los que padecen por lesiones.

Los Científicos de la Universidad de Stanford publicaron en la revista ‘Nature Biotechnology’ los resultados de una investigación en la que estudiaron el impacto de la luz contra el dolor normal, crónico o patológico, provocado por daños en el sistema nervioso.
Mediante el análisis, los expertos comprobaron que la terapia luminosa puede atajar e incluso evitar el dolor por movimientos musculares. Para constatar la hipótesis, insertaron opsinas, receptores que se encuentran en la retina, en los nervios de ratones aplicando métodos de optogenética.
El fin real del experimento era conocer el impacto de la luz sobre los movimientos musculares, pero un investigador modificó las neuronas responsables del dolor y resultó lo inesperado.
En una semana no solo los músculos, sino también las neuronas responsables del dolor, se volvieron sensibles a la luz.
Con ello, comprobaron que la luz recibida por los animales de forma transdérmica, evita la percepción del dolor agudo. Mientras, lograron comprobar que los tipos de luces generaban impactos diferentes en los ratones.
“La luz amarilla y brillante mitigaba el dolor, otros matices de la misma lo causaban e intensificaban”, explicó uno de los investigadores.
Este descubrimiento podría impulsar un nuevo tratamiento para acabar con el dolor, pero para lograrlo, los nervios deben ser “modificados genéticamente”.

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Por qué el dolor de huesos cuando va a llover?

Los abuelos y, quienes han sufrido fracturas o lesiones óseas, tienen la capacidad de predecir cuándo va a llover, basados en el dolor que sienten en huesos y articulaciones. Este “super-poder” no se trata de un mito de la ciencia, sino que tiene un asidero real. Hoy, queremos contarles porqué duelen los huesos cuando va a llover.

Por-que-el-dolor-de-huesos-cuando-va-a-llover.jpgISTOCK/THINKSTOCK

¿Duelen los huesos? Culpa del clima

Los huesos y especialmente las articulaciones responden a los cambios en el clima y la ciencia ha podido explicar a qué se debe tan particular situación, que transforma a algunos en unos verdaderos meteorólogos. Mientras más daño se tenga en las articulaciones, más exactos son los pronósticos. Quienes tienen artritis son quienes más sufren de dolor cuando cambia el clima y, la ciencia tiene varias explicaciones para definir por qué ocurre tan extraño fenómeno.
La más aceptada y comprobada se basa en el cambio de la presión barométrica de la atmosfera, que tiende a disminuir cuando se acerca el mal clima, creando el mencionado efecto en el cuerpo. La gente sana no notará cambios, pero quienes tiene algún daño en los tejidos, sienten como esa presión más baja hace que estos se expandan, haciendo presión por sobre la articulación.
Quienes sufren lesiones articulares, saben que los nervios que las rodean están más sensibles y, por ello, sutiles cambios en el ambiente pueden transformarse en dolores. No importa si es que se acerca una tormenta o sólo una leve lluvia, el dolor estará presente.
Por-que-el-dolor-de-huesos-cuando-va-a-llover-1.jpgFUSE/THINKSTOCK

Efectos de la presión barométrica sobre el cuerpo

Tal como las bajas de presión barométrica en los días de lluvia provocan expansión de tejidos y, por ende, dolor de articulaciones, los diferentes cambios en ella también son culpables de otros efectos.
Cuando viajamos en avión, la altitud, pese a que las cabinas están presurizadas, puede hacer que nuestros pies se hinchen. Ello también se debe a la menor presión barométrica.
Si estamos ubicados a nivel del mar y, tampoco nos movemos durante largos periodos de tiempo, no sufriremos de hinchazón, ya que allí la presión permanece alta y estable.
Por-que-el-dolor-de-huesos-cuando-va-a-llover-2.jpgWAVEBREAK MEDIA/THINKSTOCK

¿Es posible evitar el dolor?

Investigadores realizaron estudios en ciudades con climas templados, fríos y calurosos. Los resultados demostraron que gran parte de quienes tienen lesiones óseas reaccionan ante el menor cambio en la presión atmosférica, por lo que mudarse no sirve para nada.
Los médicos, recomiendan mantener la casa a temperatura templada, poner hielo sobre las articulaciones para disminuir la inflamación y ejercitar para evitar que el tejido que las rodea sea tense.
En vez de sufrir por el dolor que provoca el mal clima, hay que mirarlo por el lado positivo y, sorprender a los demás con la increíble capacidad de predecir el clima sin necesidad de ser meteorólogo.
¿Y tú tienes dolor de huesos cuando va a llover?

domingo, 31 de marzo de 2013

De qué murió Jesucristo, según los forenses

La muerte de Jesús fue analizada por médicos que concluyeron que la agonía provocada por la tortura romana fue muy dolorosa. Qué sufrió el cuerpo de Cristo durante su calvario por la humanidad. Infografía interactiva

 









Desde el siglo I se buscó alguna respuesta clara a los motivos que desencadenaron la muerte de quien, según las Sagradas Escrituras, diera su vida para limpiar los pecados de toda la Humanidad como supremo gesto de amor.
Más allá de lo que sostiene la fe cristiana, la existencia de Jesús fue probada por científicos e historiadores y desde la medicina clínica y forense se hicieron innumerables estudios sobre las verdaderas causas de su muerte y del “milagro” ocurrido cuando, al ser atravesado por una lanza, brotó agua de su cuerpo en lugar de sangre.
Renombrados especialistas coinciden en que Jesús debió soportar un tremendo dolor:“Él sufrió una de las formas más duras y dolorosas de pena capital jamás imaginada por el hombre”, dice una investigación del portal Christian Answers.
Y agrega: “Incluso antes de que la crucifixión empezara, Jesús mostraba claros síntomas físicos relacionados con un intenso sufrimiento. La noche previa a la ejecución sus discípulos dijeron haberlo visto en agonía sobre el Monte de los Olivos. No sólo no durmió en toda la noche, sino que además parece haber estado sudando abundantemente. Tan grande era el sufrimiento, que había pequeños vasos sanguíneos que se rompían en sus glándulas sudoríparas y emitían gotas rojas tan grandes que caían al suelo (Lucas 22:44). Este síntoma de intenso sufrimiento se llama hematohidrosis o sudor de sangre”.
Según ese estudio, el hijo de Dios “estaba físicamente agotado y en peligro de sufrir un colapso”. 
Después de la flagelación, el largo vía crucis y la dolorosa crucifixión, “Jesucristo murió por asfixia, insuficiencia cardíaca aguda y finalmente un infarto de miocardio pero, si hubiera necesidad de realizar un informe final de las causas clínicas de su fallecimiento, serían al menos diez”, dijo el doctor Jorge Fuentes Aguirre, en la conferencia Las Causas Clínicas de la Pasión y Muerte de Jesucristo, realizada en la Parroquia del Perpetuo Socorro, en México.
La secuencia sería: síndrome de estrés agudo, hipertensión arterial de origen psicosomático, anemia aguda por pérdida sanguínea, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia respiratoria aguda, síndrome pleural con derrame, shock por hipotensión, infarto de miocardio, ruptura de ventrículo y muerte.
Los tres momentos clave y de mayor sufrimiento a los que Jesús fue sometido
La flagelación
El doctor Rubén Darío Camargo, especialista en cuidados intensivos, analizó en una conferencia realizada en Barranquilla (Colombia) en 2003 el tipo de castigo que usaban los romanos: “La flagelación era unpreliminar legal a toda ejecución. A la víctima le desnudaban la parte superior del cuerpo, lo sujetaban a un pilar poco elevado y con la espalda encorvada, de modo que al descargar sobre ésta los golpes no perdiesen fuerzas. Golpeaban, sin compasión ni misericordia alguna“.
El instrumento era un azote corto (flagrum o flagellum) con varias cuerdas o correas de cuero, a las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de oveja, que causaban profundas contusiones y hematomas. Los huesos de oveja –que las cuerdas de cuero tenían en las puntas– desgarraban la piel y el tejido celular subcutáneo.
Al continuar los azotes, las laceraciones cortaban hasta los músculos, desgarrando la carne, lo que producía una pérdida importante de líquidos (sangre y plasma). Hay que tener en cuenta que la hematohidrosis (sudoración de sangre) previa había dejado la piel muy sensible en Jesús.
La corona de espinas
Después de la flagelación, los soldados solían burlarse de sus víctimas. A Jesús le fue colocada, como emblema irónico de su realeza, una corona de espinas que pudo irritar gravemente los nervios más importantes de la cabeza, causando un dolor cada vez más intenso y agudo con el paso de las horas.
De acuerdo a las Escrituras, no recibió ningún alimento durante muchas horas, lo que se habría agravado por la pérdida de líquidos tras las abundantes hemorragias. Eso permite suponer que estaría gravemente deshidratado y al borde de un colapso o shock.
Cuenta la Biblia que al momento de la “coronación” congregaron a toda la corte conformada por entre 400 y 600 hombres para burlarse de él: “Allí lo desnudaron, lo hicieron sentar sobre cualquier banco de piedra, le echaron en las espaldas una capa corta color grana y le encasquetaron la corona de espinas con fuerza sobre la cabeza, le pusieron una caña por cetro en la mano derecha y empezó la farsa… ¡Salve, rey de los judíos! Y le golpeaban la cabeza con una caña y lo escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias” (Mr.15:15; Mt.27:26-30; Jn 19:1-3).
La crucifixión
El dolor y el daño causado por la crucifixión fueron concebidos para ser sumamente intensos, “al punto en que se anhelaría constantemente la muerte”. Según el doctor Frederick Zugibe, la perforación del nervio medio de las manos por un clavo puede causar un dolor tan increíble que ni la morfina sería de ayuda.
“Por ser un dolor intenso, ardiente, horrible como relámpagos atravesando el brazo hacia la médula espinal. La ruptura del nervio plantar del pie con un clavo tendría un efecto asimismo horrible”. Además, la postura del cuerpo sobre ese tipo de cruz alargaría por varios días la agonía, ya que ésta fue pensada “para hacer extremamente difícil la respiración“.
El doctor Frederick Farrar escribió: “Una muerte por crucifixión parece incluir todo lo que el dolor y la muerte puedan tener de horrible y espantoso: vértigo, calambres, sed, inanición, fiebre, tétano, vergüenza, humillación, larga duración del tormento, horror de la anticipación, mortificación de las heridas no cuidadas…”. Lo resumió como “una sinfonía del dolor” producida por cada movimiento, con cada inspiración, incluso una pequeña brisa sobre la piel podría haberle causado un dolor intenso.
Por su parte, Zugibe dijo creer que “Cristo murió de un colapso debido a la pérdida de sangre y líquido, más un choque traumático por sus heridas. Además de una sacudida cardiogénica que hizo que su corazón sucumbiera”.
La Biblia dice que, cuando el soldado romano le atravesó el costado izquierdo a Jesús, “la lanza liberó un chorro repentino de sangre y agua” (Juan 19: 34). El médico James Thompson consideró que “esto no solo prueba que Jesús ya estaba muerto cuando fue traspasado, sino que también es una evidencia del rompimiento cardíaco”, opinó. Cualquiera que fuese la causa final de la muerte, no hay duda de que fue extremadamente dolorosa.
Cerca del final de su agonía –dicen los Evangelios– un criminal crucificado junto a Él se burló: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Quizás no sabía que el hombre al cual él hablaba estaba colgado allí voluntariamente. Para los cristianos, Jesús permaneció en su agonía no porque era omnipotente sino por su increíble amor por la humanidad, por la salvación de todos, creyeran o no en él.
Si hoy tan solo existiera en algún lugar una persona que profesase la misma intensidad de amor y que se dijese capaz de sacrificar uno solo de sus días para ayudar al prójimo, entonces, todo el padecimiento que sufrió no habría sido en vano.
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Por Fernanda Jara | mjara@infobae.com