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miércoles, 11 de junio de 2014

¿Pueden las mujeres reproducirse sin necesidad de hombres?

Frank Swain

BBC

Todo es posible en la teoría.

Como decía una famosa canción de Tammy Wynette en los años 60: “A veces, es difícil ser mujer” (Sometimes it’s hard to be a woman).

Como si cargar con el peso del proceso reproductivo no fuera lo suficientemente duro, la naturaleza les jugó una gran broma: hizo que necesiten a los hombres para completar la tarea y les dio un tiempo limitado para procrear.

Tal vez sería más sencillo si las mujeres pudieran hacerlo solas. Después de todo, no todos los animales están obsesionados con el sexo.

Según un informe de New Scientist publicado a principios de este mes, los nacimientos virginales son comunes en la naturaleza. Las hembras de muchos animales complejos y de gran tamaño, como los lagartos y los tiburones, pueden reproducirse sin los machos. Este proceso se llama partenogénesis y apenas ahora nos estamos damos cuenta de la frecuencia con que ocurre en otras especies.

¿Podrían los humanos aprender este truco biológico y permitirle a las mujeres embarazarse a voluntad sin que los hombres se entrometan?

Es cosa sabida que si desean concebir, las mujeres necesitan, como mínimo, de esperma. Sin embargo, no hay razón por la cual ese esperma tenga que provenir de un hombre.

Hace 10 años, investigadores japoneses crearon una rata que tenía dos madres y ningún padre. La llamaron Kaguya, en honor la mítica princesa de la Luna que nació de una caña de bambú. Fue producida en un laboratorio combinando material genético de dos hembras.

“Es aconsejable sólo hacerlo por una o dos generaciones“

Allan Pacey, experto

Con un poco de ayuda, las células madre de un donante femenino pueden transformarse en espermatozoides, algo que jamás ocurriría bajo condiciones normales. Por lo tanto, sería posible gestar un niño con dos madres si cada una aportara la mitad del material genético.

Obviamente esto no es tan sencillo, le dice a la BBC Allan Pacey, un biólogo reproductivo de la University of Sheffield. “Podemos crear algo que se ve como un espermatozoide en el microscopio, pero es muy difícil saber si está programado genéticamente como tal”, explica.

“No sé si existe otra forma de averiguarlo que no sea usar dicho espermatozoide y ver si el bebé se desarrolla con normalidad. Esto puede hacerse en ratas, pero hacerlo en humanos implicaría potencialmente dar un paso muy grande”, añade.
Embarazo a solas

Incluso si los investigadores lograran eliminar ese obstáculo, las mujeres aún necesitarían de una segunda persona. ¿Qué pasaría si no fuera así?


Reproducirse con una sola fuente de información genética provocaría, eventualmente, un “embotellamiento”.

En la naturaleza, la mayoría de las hembras recurren a la partenogénesis sólo cuando es estrictamente necesario: generalmente, esto ocurre cuando están aisladas de los machos.

Por ejemplo, si varias hembras de dragones de Komodo terminan en una isla desierta, pueden dar a luz machos y comenzar una nueva colonia. De forma similar, la partenogénesis en los tiburones se puso de manifiesto luego de que varias hembras quedaran inexplicablemente embarazadas estando solas y encerradas en acuarios.

Sin embargo, esto sólo se da en situaciones difíciles para los animales. “La mayoría de los grandes animales no se reproduce asexualmente porque esto carece de interés evolutivo”, comenta Pacey. “Pierden la diversidad genética que ayuda a mantener saludable a la población”, explica.

En teoría, sería posible producir un niño con el material genético de una sola mujer en el laboratorio. Sin embargo, el costo sería un alarmante embotellamiento genético. Al existir una diversidad genética muy limitada, aumentaría el riesgo de defectos congénitos y otras enfermedades.

Tomemos como ejemplo a las familias reales europeas, las cuales estaban casi todas emparentadas de una forma u otra. Una deformidad llamada prognatismo, la cual causa que la mandíbula inferior sobresalga, era tan común entre la nobleza europea que le decían “labio de Habsburgo”. El pobre príncipe Carlos II de España tenía la mandíbula tan prominente que le dificultaba comer. En una población normal, está malformación desaparecería, pero en el pequeño mundo de la nobleza europea, emergió una y otra vez.
Bomba de tiempo genética

Así como la endogamia reduce la diversidad genética de una población, la autofertilización puede reducir la diversidad genética de sus hijos.


Los científicos consideran que la partenogénesis no es un buen camino a seguir para seres humanos.

Si usted decide reproducirse por su cuenta, su niño tendrá un solo progenitor y, por lo tanto, la mitad de la diversidad genética de un niño normal.

Cada generación siguiente de padres solitarios seguiría esta tendencia, aumentando el riesgo de que surjan defectos genéticos subyacentes. Su descendencia podría terminar sufriendo un colapso de su diversidad genética mucho mayor que el de cualquiera de las familias reales europeas.

“No es un buen camino a seguir”, dice Pacey. “Es aconsejable sólo hacerlo por una o dos generaciones”.

Así las cosas, si una mujer realmente quisiera renunciar a la reproducción sexual, sería prudente que guardara algo de su material genético, una especie de copia “maestra” que sus descendientes pudieran usar para reemplazar la pérdida de diversidad en las siguientes generaciones. Aunque esto daría origen a un árbol genealógico verdaderamente confuso.

Desafortunadamente, este truco sólo retrasaría lo inevitable. Si usted se casa con la idea de embarazos exclusivamente virginales, sus niños no serán más que un eco evanescente de usted mismo.

Tammy Wynette también cantaba otra famosa canción, “Quédate con tu hombre” (Stand by your man). Si bien podría parecer un sentimiento pasado de moda, desde el punto de vista reproductivo se trata de un consejo muy bueno.

BBC Mundo

martes, 6 de mayo de 2014

Nuestra especie no está preparada para contactar con vida extraterrestre

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Una encuesta realizada por un neuropsicólogo de la Universidad de Cádiz (España) revela prejuicios y falta de información a este respecto entre la población.Mediante esta encuesta, ha valorado los conocimientos de los participantes sobre astronomía, su grado de percepción del entorno físico, su opinión sobre el lugar que las cosas ocupan en el cosmos, así como cuestiones de tipo religioso –“¿Crees que Dios creó el universo?”, por ejemplo, o sobre la probabilidad de contacto con extraterrestres.
Los resultados, que publica la revista Acta Astronautica, indican que, como especie, la humanidad todavía no está preparada para tratar de contactar activamente con una supuesta civilización alienígena, ya que faltan conocimientos y preparación entre la gente. Por este motivo, se recomienda a los investigadores de SETI que busquen estrategias alternativas.
Los científicos esperan que preguntas como si estamos solos en el universo puedan llegar a responderse con datos reales, recopilados por los telescopios más avanzados. Por otra parte, el proyecto SETI de búsqueda extraterrestre planea ya contactar con formas de vida extraterrestre. Pero ¿estaríamos preparados para saber que esa vida existe o para un eventual contacto con ella? Una encuesta de la Universidad de Cádiz sugiere que no.
El proyecto de búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI‎, por sus siglas en inglés) es una iniciativa que comenzó en los años 70 con el patrocinio de la NASA, pero que ha evolucionado hacia una colaboración de millones de internautas para el procesamiento de los datos del radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), con el que se efectúa el rastreo espacial.
Ahora, los miembros de este controvertido proyecto pretenden ir más allá y no solo buscar señales alienígenas, sino enviarlas también desde la Tierra de forma activa (active SETI)‎ para que las detecten posibles civilizaciones extraterrestres.
Astrofísicos como Stephen Hawking ya han advertido del riesgo que esto supone para la humanidad, ya que podría favorecer la llegada de seres con una tecnología más avanzada y dudosas intenciones.
Las implicaciones éticas y sociológicas de esta propuesta han sido analizadas por el neuropsicólogo Gabriel G. de la Torre, profesor en la Universidad de Cádiz y participante en proyectos como Mars 500 o alguno de psicología espacial financiado por la Agencia Espacial Europea, quien se pregunta: “¿Se puede tomar una decisión así en representación de todo el planeta? ¿Qué sucedería si tiene éxito y ‘alguien’ recibe nuestra señal? ¿Estamos preparados para un contacto de ese tipo?
Humanidad no preparada
Según informa Sinc, para responder a estas preguntas, el profesor ha enviado un cuestionario a 116 estudiantes universitarios de EE UU, Italia y España.
La mejor herramienta, la educación
“Este estudio piloto viene a demostrar que el conocimiento que el público general de cierto nivel educativo tiene del cosmos y de nuestro lugar en él es aún escaso, por lo que se debe promover más una consciencia cósmica –donde nuestra mente sea cada vez más consciente de la realidad global que nos rodea– a través de la mejor herramienta de la que disponemos: la educación”, subraya De la Torre. “En este sentido, nos hace falta un nuevo Galileo que abra este camino”.
De los cuestionarios, que pronto estarán disponibles on line para todo el mundo, se deduce que los universitarios y el resto de la sociedad desconocen muchos aspectos astronómicos, a pesar de los enormes avances de la ciencia y la tecnología. También se revela que la mayoría de la gente juzga estos temas según su creencia religiosa, y que confiaría en los políticos en el caso de que hubiera que resolver una gran crisis a escala planetaria.
“En cuanto a nuestra relación con una posible vida inteligente extraterrestre, no deberíamos basarnos en referentes morales de pensamiento, ya que estos patrones están muy influidos por la religión. ¿Por qué unos seres más inteligentes deben ser ‘buenos’?, añade el investigador, quien considera que este asunto no debería ser monopolizado por un puñado de científicos: “Realmente se trata de un tema global con un fuerte componente ético en el que participamos todos”.
Un sentimiento de humildad
La búsqueda de vida extraterrestre no la realiza en la actualidad solamente el SETI. Se ha creado incluso una disciplina científica, llamada astrobiología, que combina la astrofísica, la biología y la geología para el estudio de la existencia, origen, presencia e influencia de la vida en el conjunto del Universo, y no sólo en la Tierra.
Desde hace un tiempo, las consecuencias de todas estas indagaciones sobre la vida en otros lugares del cosmos, vienen generando cierta inquietud: ¿Qué implicaciones tendría el hallazgo de vida extraterrestre para nuestra forma de ver el mundo?
En 2011, Jennifer Wiseman, prestigiosa astrónoma de la NASA, daba una conferencia en el Faraday Institute de Cambridge para explicar las posibles consecuencias que para religiones como el Islam y el cristianismo, así como para la cultura humana general, tendría el hallazgo de vida extraterrestre.
Según ella, este potencial descubrimiento, propiciaría una conmoción global, y también un “sentimiento de humildad”.
En general, los especialistas esperan que preguntas como cuántos mundos existen o si estamos solos en el universo puedan llegar a responderse con datos reales, recopilados por los telescopios más avanzados.
Visto en  :  Eternity

domingo, 20 de octubre de 2013

Un cráneo de 1,8 millones de años sugiere que sólo ha habido una especie humana

Encontrado en Georgia reúne las características que hasta ahora definían a diferentes tipos de homínidos

Científicos de la Universidad de Zúrich han encontrado en un yacimiento en Georgia un cráneo humano de hace 1,8 millones de año que reúne características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de ‘Homo’. Por eso los investigadores consideran que había una sola especie del género ‘Homo’, y que las diferencias morfológicas se debían a la variedad dentro de la propia especie.


El rostro del cráneo 5 in situ. Fuente: Museo Nacional de Georgia.
El rostro del cráneo 5 in situ. Fuente: Museo Nacional de Georgia.
Científicos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han hallado en el yacimiento de Dmanisi, Georgia, un cráneo humano de hace 1.800.000 años al que han denominado “cráneo 5″.
Ya se habían encontrado en el mismo yacimiento cuatro cráneos de homínidos igualmente bien conservados, así como algunas partes de esqueletos. Ahora, el estudio de estos restos indica que el género Homoera mucho menos variado de lo que se creía hasta el momento.
“Realizamos análisis exhaustivos de la morfología de los cinco individuos encontrados en el yacimiento de Dmanisi. Las diferencias entre todos ellos no son más extensas que las diferencias entre cinco Homo sapiens, cinco chimpancés o cinco bonobos. Todos los individuos encontrados en este yacimiento pertenecen a una misma especie, y el cráneo 5 es uno de ellos”, ha declarado a SINC la investigadora boliviana Marcia Ponce de León, coautora de la investigación y científica de la Universidad de Zúrich (Suiza).
Esto indica que los miembros más primitivos del género Homo, clasificados como Homo habilis, Homo rudolfensisy Homo erectus, podrían pertenecer a la misma especie. Solo serían diferentes en su apariencia exterior.
“Por lo visto hay un malentendido en lo referente a la clasificación del género Homo. En nuestra publicación nos referimos al periodo de hace alrededor de 1,8 millones de años, y postulamos que entonces solo existía una especie de este género. Homo floresiensis, que existió hace entre 38.000 y 18.000 años, y Homo neanderthalensis(150.000-30.000 años) son mucho más jóvenes. Australopithecus representa otro género. En el caso de Homo habilis no hay una buena definición de la especie ya que los restos fósiles que se clasifican en este grupo son muy fragmentarios y escasos. Esto ha originado una discusión controvertida que aún continua”, añade la experta.
Una prueba en muy buen estado
En su conjunto, los hallazgos muestran que los primeros representantes del género Homo comenzaron a expandirse desde África a través de Eurasia hace 1,85 millones de años.
El cráneo 5 pertenece a la época del Pleistoceno inferior. Es único porque, hasta la fecha, es el más completo de ese periodo de la evolución. No tiene deformaciones y todos los huesos todavía están asociados a través de las suturas.
“Adicionalmente, tiene una morfología inesperada. El cerebro es pequeño, con una capacidad craneal de 546 cm3. La cara es grande y prominente, y los dientes también son grandes”, apunta la investigadora. Esta combinación de rasgos era desconocida hasta el momento.
El yacimiento solo ha sido excavado parcialmente, pero supone la primera oportunidad para que los investigadores comparen y contrasten rasgos físicos de múltiples ancestros humanos que al parecer coincidieron en el mismo espacio y tiempo geológico.
Según Christoph P.E. Zollikofer, antropólogo de la Universidad de Zúrich que también participa en el estudio, la razón por la que el cráneo 5 es tan importante es que une las características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de Homo.
“Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, muy probablemente habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, añade Zollikofer. Para Ponce de León “también es decisivo que tenemos cinco individuos bien conservados que sabemos que han vivido en el mismo lugar y al mismo tiempo”.
El ‘Homo erectus’
La diversidad dentro de una especie es por lo tanto la regla y no la excepción. Estos resultados están apoyados por un estudio adicional publicado recientemente en la revista PNAS.
En ese estudio, Ponce de León, Zollikofer y otros investigadores muestran que las diferencias en la morfología de la mandíbula entre los individuos de Dmanisi se deben principalmente a las diferencias en el desgaste dental.
“Esto demuestra la necesidad de un cambio de perspectiva: los fósiles africanos de 1,8 millones de años probablemente son los representantes de una misma especie, mejor descrita como Homo erectus”, explican los científicos.
Esto sugeriría que el Homo erectus evolucionó hace unos 2 millones de años en África, y pronto se expandiría a través de Eurasia, donde se documentó por primera vez hace unos 1,2 millones de años.
Comparar los patrones de diversidad en África, Eurasia y Asia Oriental proporciona pistas sobre la biología de la población de esta primera especie humana global. Esto convierte al Homo erectus en el primer “actor global” en la evolución humana. Su redefinición ofrece ahora la oportunidad de seguir esta especie humana fósil en un lapso de tiempo de 1 millón de años.

Referencias bibliográficas:
David Lordkipanidze, Marcia S. Ponce de León, Ann Margvelashvili, Yoel Rak, G. Philip Rightmire, Abesalom Vekua, and Christoph P.E. Zollikofer. A complete skull from Dmanisi, Georgia, and the evolutionary biology of early Homo”. Science (2013). DOI: 10.1126/science.1238484.
Ann Margvelashvili, Christoph P. E. Zollikofer, David Lordkipanidze, Timo Peltomäki, Marcia S. Ponce de León.Tooth wear and dentoalveolar remodeling are key factors of morphological variation in the Dmanisi mandibles.Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) (2013). DOI: 10.1073/pnas.1316052110.