Los nuevos hallazgos en el registro fósil y los análisis de ADN dejan seriamente en entredicho a la teoría de la evolución.
Blog especialmente dedicado a informar acerca de la vida humana en la Tierra, destacando las ideas correspondientes a la moral, la ética y las buenas costumbres que deben acompanar el comportamiento de los seres privilegiados con el don de la existencia.
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miércoles, 1 de enero de 2014
domingo, 20 de octubre de 2013
Un cráneo de 1,8 millones de años sugiere que sólo ha habido una especie humana
Encontrado en Georgia reúne las características que hasta ahora definían a diferentes tipos de homínidos
Científicos de la Universidad de Zúrich han encontrado en un yacimiento en Georgia un cráneo humano de hace 1,8 millones de año que reúne características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de ‘Homo’. Por eso los investigadores consideran que había una sola especie del género ‘Homo’, y que las diferencias morfológicas se debían a la variedad dentro de la propia especie.
Científicos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han hallado en el yacimiento de Dmanisi, Georgia, un cráneo humano de hace 1.800.000 años al que han denominado “cráneo 5″.
Ya se habían encontrado en el mismo yacimiento cuatro cráneos de homínidos igualmente bien conservados, así como algunas partes de esqueletos. Ahora, el estudio de estos restos indica que el género Homoera mucho menos variado de lo que se creía hasta el momento.
“Realizamos análisis exhaustivos de la morfología de los cinco individuos encontrados en el yacimiento de Dmanisi. Las diferencias entre todos ellos no son más extensas que las diferencias entre cinco Homo sapiens, cinco chimpancés o cinco bonobos. Todos los individuos encontrados en este yacimiento pertenecen a una misma especie, y el cráneo 5 es uno de ellos”, ha declarado a SINC la investigadora boliviana Marcia Ponce de León, coautora de la investigación y científica de la Universidad de Zúrich (Suiza).
Esto indica que los miembros más primitivos del género Homo, clasificados como Homo habilis, Homo rudolfensisy Homo erectus, podrían pertenecer a la misma especie. Solo serían diferentes en su apariencia exterior.
“Por lo visto hay un malentendido en lo referente a la clasificación del género Homo. En nuestra publicación nos referimos al periodo de hace alrededor de 1,8 millones de años, y postulamos que entonces solo existía una especie de este género. Homo floresiensis, que existió hace entre 38.000 y 18.000 años, y Homo neanderthalensis(150.000-30.000 años) son mucho más jóvenes. Australopithecus representa otro género. En el caso de Homo habilis no hay una buena definición de la especie ya que los restos fósiles que se clasifican en este grupo son muy fragmentarios y escasos. Esto ha originado una discusión controvertida que aún continua”, añade la experta.
Una prueba en muy buen estado
En su conjunto, los hallazgos muestran que los primeros representantes del género Homo comenzaron a expandirse desde África a través de Eurasia hace 1,85 millones de años.
El cráneo 5 pertenece a la época del Pleistoceno inferior. Es único porque, hasta la fecha, es el más completo de ese periodo de la evolución. No tiene deformaciones y todos los huesos todavía están asociados a través de las suturas.
“Adicionalmente, tiene una morfología inesperada. El cerebro es pequeño, con una capacidad craneal de 546 cm3. La cara es grande y prominente, y los dientes también son grandes”, apunta la investigadora. Esta combinación de rasgos era desconocida hasta el momento.
El yacimiento solo ha sido excavado parcialmente, pero supone la primera oportunidad para que los investigadores comparen y contrasten rasgos físicos de múltiples ancestros humanos que al parecer coincidieron en el mismo espacio y tiempo geológico.
Según Christoph P.E. Zollikofer, antropólogo de la Universidad de Zúrich que también participa en el estudio, la razón por la que el cráneo 5 es tan importante es que une las características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de Homo.
“Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, muy probablemente habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, añade Zollikofer. Para Ponce de León “también es decisivo que tenemos cinco individuos bien conservados que sabemos que han vivido en el mismo lugar y al mismo tiempo”.
El ‘Homo erectus’
La diversidad dentro de una especie es por lo tanto la regla y no la excepción. Estos resultados están apoyados por un estudio adicional publicado recientemente en la revista PNAS.
En ese estudio, Ponce de León, Zollikofer y otros investigadores muestran que las diferencias en la morfología de la mandíbula entre los individuos de Dmanisi se deben principalmente a las diferencias en el desgaste dental.
“Esto demuestra la necesidad de un cambio de perspectiva: los fósiles africanos de 1,8 millones de años probablemente son los representantes de una misma especie, mejor descrita como Homo erectus”, explican los científicos.
Esto sugeriría que el Homo erectus evolucionó hace unos 2 millones de años en África, y pronto se expandiría a través de Eurasia, donde se documentó por primera vez hace unos 1,2 millones de años.
Comparar los patrones de diversidad en África, Eurasia y Asia Oriental proporciona pistas sobre la biología de la población de esta primera especie humana global. Esto convierte al Homo erectus en el primer “actor global” en la evolución humana. Su redefinición ofrece ahora la oportunidad de seguir esta especie humana fósil en un lapso de tiempo de 1 millón de años.
Referencias bibliográficas:
David Lordkipanidze, Marcia S. Ponce de León, Ann Margvelashvili, Yoel Rak, G. Philip Rightmire, Abesalom Vekua, and Christoph P.E. Zollikofer. A complete skull from Dmanisi, Georgia, and the evolutionary biology of early Homo”. Science (2013). DOI: 10.1126/science.1238484.
Ann Margvelashvili, Christoph P. E. Zollikofer, David Lordkipanidze, Timo Peltomäki, Marcia S. Ponce de León.Tooth wear and dentoalveolar remodeling are key factors of morphological variation in the Dmanisi mandibles.Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) (2013). DOI: 10.1073/pnas.1316052110.
jueves, 19 de julio de 2012
El timo de la evolución
Durante los años como un escritor de ficción, Lloyd estaba tratando de averiguar cómo el llamado el registro fósil “pre-humano” se puede conciliar con la realidad en todo el mundo de los homínidos. Dudando de que descubriera alguna de las respuestas que buscaba, en 1990 encontró tardíamente el trabajo de Z.Sitchin, y se dio cuenta que podía combinar su propia investigación extensa con la erudita de Sitchin para crear una nueva, la teoría integral, totalmente basada en los hechos de los orígenes humanos
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Antes de nada comentar que la evolución natural que conlleva decenas y centenas de millones de años, teniendo en cuenta que cada especie tiene un ritmo diferente, existe, pero ese hecho no se ajusta a nuestra historia y la de nuestro planeta.
… Racionalismo.
Esta presentación incluye los 4 principales argumentos en su libro: el darwinismo no explica satisfactoriamente cómo la vida llegó a ser en la Tierra, en primer lugar, o en su posterior desarrollo. El llamado registro fósil “pre-humano” que supuestamente contiene los primeros antepasados de la humanidad, de hecho, no tiene nada que ver con ese tipo.
Los verdaderos primates indígenas que caminaban erguidos en la Tierra son los homínidos, como el Sasquatch, Yeti, etc. Se trata de los huesos que conforman el llamado registro fósil “pre-humano”, no la nuestra. La respuesta de donde proceden los humanos realmente se puede encontrar en los escritos de los antiguos sumerios.
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Antes de nada comentar que la evolución natural que conlleva decenas y centenas de millones de años, teniendo en cuenta que cada especie tiene un ritmo diferente, existe, pero ese hecho no se ajusta a nuestra historia y la de nuestro planeta.
… Racionalismo.
Esta presentación incluye los 4 principales argumentos en su libro: el darwinismo no explica satisfactoriamente cómo la vida llegó a ser en la Tierra, en primer lugar, o en su posterior desarrollo. El llamado registro fósil “pre-humano” que supuestamente contiene los primeros antepasados de la humanidad, de hecho, no tiene nada que ver con ese tipo.
Los verdaderos primates indígenas que caminaban erguidos en la Tierra son los homínidos, como el Sasquatch, Yeti, etc. Se trata de los huesos que conforman el llamado registro fósil “pre-humano”, no la nuestra. La respuesta de donde proceden los humanos realmente se puede encontrar en los escritos de los antiguos sumerios.
domingo, 5 de febrero de 2012
La especie...¿humana?
Según la Biblia, Dios le dio al hombre y la mujer el control sobre los animales.
¿En qué diablos estaría Dios pensando?
Qué ocurrencia, dejar a seres tan perfectos bajo el control de una especie tan pecadora y bárbara.
Aunque muchas personas fueron entrenadas para ignorarlo, los animales perciben el dolor tanto como nosotros.
Los animales que caen en la desgracia de ser convertidos en mercancía viva, sufren tremendas torturas antes y al momento de finalizar el ciclo al que son condenados.
Hacinamiento, experimentos, aislamiento, maltrato, trabajo forzado, modificación genética e infinidad de torturas para finalmente, llegar a la muerte. La etapa donde el animal ya no tiene nada más que ofrecer, y a través del último tormento le arrebatan la vida.
Estas y otras tantas atrocidades son prácticas rutinarias y aceptadas ciegamente por la mayor parte de la sociedad humana.
Esos mismos seres que estaban vivos, que respiraban y sentían dolor, en su gran mayoría pasan convertidos en productos comestibles a las mesas de comensales racionales, quienes como suele ocurrir, opinarán acerca de la contextura sabor y preparación del cadáver.
Comensales racionales, inteligentes, que han sido entrenados para bloquear sentimiento alguno hacia otros seres que han sido mantenidos en cautiverio, cruelmente torturados y asesinados para saciar el apetito “humano”.
Como si esto no fuera suficiente castigo a los animales que entregan a los humanos hasta su vida misma, es común que también se los torture públicamente solo por diversión.
Muchas sociedades aun hoy día consideran la tortura de los animales como un deporte sano y familiar que los conecta con la tradición o la naturaleza.
Obviamente en algunos casos es tradición, lo cual de ninguna manera lo justifica, pero en ninguno de los casos es algo natural, ni sano, ni humano.
Tú, que ahora estás leyendo esto, si vives entre los parámetros “normales”, tal vez te parezca ridículo lo que lees, pero si lo analizas verás que nuestra especie se comporta como parásito del mundo.
Sin compasión contaminamos y destruimos el hábitat, torturamos y masacramos a otras especies solo por mantener nuestro estilo de vida.
Amamos a nuestras mascotas pero no sentimos nada cuando millones de animales similares son torturados de las formas más viles en salas de experimentos, donde su dolor no es escuchado ni atendido.
Qué sentirías si vieras que a tu perro o gato lo quemaran vivo, solo para luego aplicarle cremas y ver que efecto curativo tienen, sin ningún interés en calmar su sufrimiento.
Qué sentirías si a tu mascota le inyectan líquido limpiador para vidrios o le aplican productos de limpieza en los ojos, sabiendo que quemaran sus retinas y morirá cruelmente, solo para que esos productos sean aprobados para el mercado.
Y si el animal no tiene la suerte de morir lo volverán utilizar en otro experimento.
Por negocio, para satisfacer nuestros gustos alimenticios, para alimentar también nuestro ego, o por simple entretenimiento, como especie, infligimos terribles sufrimientos y asesinamos a millones de animales por día.
Impunes genocidios constantes que se repiten día tras día, pero a los ojos del mundo pasan desapercibidos.
Tal vez alguien diga “…yo no hago nada de eso”. Bueno, si vives según los parámetros económicos y culturales forjados por los grandes mercaderes, eres parte de la causa del problema.
Nuestro “moderno” sistema de vida y consumo está basado en el capitalismo, sistema inhumano que todo lo transforma en mercancía, donde el más fuerte devora al más débil y donde La escala de la explotación de los animales es tan grande como la ignorancia de los consumidores.
Las sociedades salen en masa a las calles pidiendo por sus derechos.
Por los derechos humanos, derecho al salario justo, a la libre expresión, a la educación, a la vida.
¿Y qué hay acerca del derecho a la vida de las otras especies?
¿Dónde está la moral en pedir derechos para nosotros mientras pisoteamos los de los demás?
En su gran mayoría, la gente ignora o pretende no saber el daño que causamos a otras especies, las cuales tienen tanto derecho como nosotros a vivir.
Alguien también podría decir, “los animales son diferentes a nosotros, son especies inferiores.
Yo me pregunto.. ¿No es esa la base de la segregación o la xenofobia?
¿No actúan de la misma manera los racistas? Esa gente que se cree superior y piensa que sus intereses y necesidades son más importantes que las de los otros, los inferiores.
Con la misma mentalidad primitiva matamos también a miembros de nuestra misma especie cuando nos ordenan luchar en absurdas guerras, sin caer en cuenta que son solo formas de dividirnos y continuar la esclavitud humana.
Como sujetos, estamos enfrascados en el transcurso de nuestro día a día, e inconscientemente aplicamos lo aprendido e ignoramos el dolor ajeno.
La sociedad condicionada por la TV, llora en sus casas por las penurias de las familias adineradas de las novelas, pero ríe y se burla en la cara de aquel que cayó en desgracia y mendiga un poco de pan en la esquina.
Hoy como ayer están muriendo muchos inocentes en guerras planeadas por una élite mundial, pero la distancia y la complicidad de los medios de comunicación actúan como una anestesia que nos desconecta del dolor ajeno y no lo comprendemos hasta que el dolor golpea nuestra puerta.
Y ante todo esto cabe preguntarnos… ¿Somos realmente la especie más inteligente?
La huella de brutalidad que dejamos por donde sea que pasamos, son indicios claros de que estamos determinados a extinguir la vida en el planeta, incluyendo la nuestra.
Montados en nuestro ego colectivo nos hemos lanzado en una carrera suicida.
Para aligerar el paso dejamos en el camino nuestra moral, nuestra conciencia y así pasamos por sobre los valores y sentimientos más elementales que nos definen como humanos y los olvidamos.
Qué nos depara el destino, si ya ni siquiera existe el respeto por nuestra propia especie y dominamos tecnologías que podrían destruir la vida en todo el planeta.
Es tiempo de mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos si no es hora ya de abandonar la idea de que somos los amos del mundo y empezar a coexistir y demostrar con hechos, al mundo y a nosotros mismos, que realmente somos la especie humana.
¿Sinceramente crees que eres realmente un ser “humano”?
Quizás queda tiempo de enderezar el rumbo, si despertamos de esta pesadilla, quizás nuestra especie aun tenga la oportunidad de liberarse y llegar a ser realmente “humana”.
Pablo Harlen
radiotrinchera.org
¿En qué diablos estaría Dios pensando?
Qué ocurrencia, dejar a seres tan perfectos bajo el control de una especie tan pecadora y bárbara.
Aunque muchas personas fueron entrenadas para ignorarlo, los animales perciben el dolor tanto como nosotros.
Los animales que caen en la desgracia de ser convertidos en mercancía viva, sufren tremendas torturas antes y al momento de finalizar el ciclo al que son condenados.
Hacinamiento, experimentos, aislamiento, maltrato, trabajo forzado, modificación genética e infinidad de torturas para finalmente, llegar a la muerte. La etapa donde el animal ya no tiene nada más que ofrecer, y a través del último tormento le arrebatan la vida.
Estas y otras tantas atrocidades son prácticas rutinarias y aceptadas ciegamente por la mayor parte de la sociedad humana.
Esos mismos seres que estaban vivos, que respiraban y sentían dolor, en su gran mayoría pasan convertidos en productos comestibles a las mesas de comensales racionales, quienes como suele ocurrir, opinarán acerca de la contextura sabor y preparación del cadáver.
Comensales racionales, inteligentes, que han sido entrenados para bloquear sentimiento alguno hacia otros seres que han sido mantenidos en cautiverio, cruelmente torturados y asesinados para saciar el apetito “humano”.
Como si esto no fuera suficiente castigo a los animales que entregan a los humanos hasta su vida misma, es común que también se los torture públicamente solo por diversión.
Muchas sociedades aun hoy día consideran la tortura de los animales como un deporte sano y familiar que los conecta con la tradición o la naturaleza.
Obviamente en algunos casos es tradición, lo cual de ninguna manera lo justifica, pero en ninguno de los casos es algo natural, ni sano, ni humano.
Tú, que ahora estás leyendo esto, si vives entre los parámetros “normales”, tal vez te parezca ridículo lo que lees, pero si lo analizas verás que nuestra especie se comporta como parásito del mundo.
Sin compasión contaminamos y destruimos el hábitat, torturamos y masacramos a otras especies solo por mantener nuestro estilo de vida.
Amamos a nuestras mascotas pero no sentimos nada cuando millones de animales similares son torturados de las formas más viles en salas de experimentos, donde su dolor no es escuchado ni atendido.
Qué sentirías si vieras que a tu perro o gato lo quemaran vivo, solo para luego aplicarle cremas y ver que efecto curativo tienen, sin ningún interés en calmar su sufrimiento.
Qué sentirías si a tu mascota le inyectan líquido limpiador para vidrios o le aplican productos de limpieza en los ojos, sabiendo que quemaran sus retinas y morirá cruelmente, solo para que esos productos sean aprobados para el mercado.
Y si el animal no tiene la suerte de morir lo volverán utilizar en otro experimento.
Por negocio, para satisfacer nuestros gustos alimenticios, para alimentar también nuestro ego, o por simple entretenimiento, como especie, infligimos terribles sufrimientos y asesinamos a millones de animales por día.
Impunes genocidios constantes que se repiten día tras día, pero a los ojos del mundo pasan desapercibidos.
Tal vez alguien diga “…yo no hago nada de eso”. Bueno, si vives según los parámetros económicos y culturales forjados por los grandes mercaderes, eres parte de la causa del problema.
Nuestro “moderno” sistema de vida y consumo está basado en el capitalismo, sistema inhumano que todo lo transforma en mercancía, donde el más fuerte devora al más débil y donde La escala de la explotación de los animales es tan grande como la ignorancia de los consumidores.
Las sociedades salen en masa a las calles pidiendo por sus derechos.
Por los derechos humanos, derecho al salario justo, a la libre expresión, a la educación, a la vida.
¿Y qué hay acerca del derecho a la vida de las otras especies?
¿Dónde está la moral en pedir derechos para nosotros mientras pisoteamos los de los demás?
En su gran mayoría, la gente ignora o pretende no saber el daño que causamos a otras especies, las cuales tienen tanto derecho como nosotros a vivir.
Alguien también podría decir, “los animales son diferentes a nosotros, son especies inferiores.
Yo me pregunto.. ¿No es esa la base de la segregación o la xenofobia?
¿No actúan de la misma manera los racistas? Esa gente que se cree superior y piensa que sus intereses y necesidades son más importantes que las de los otros, los inferiores.
Con la misma mentalidad primitiva matamos también a miembros de nuestra misma especie cuando nos ordenan luchar en absurdas guerras, sin caer en cuenta que son solo formas de dividirnos y continuar la esclavitud humana.
Como sujetos, estamos enfrascados en el transcurso de nuestro día a día, e inconscientemente aplicamos lo aprendido e ignoramos el dolor ajeno.
La sociedad condicionada por la TV, llora en sus casas por las penurias de las familias adineradas de las novelas, pero ríe y se burla en la cara de aquel que cayó en desgracia y mendiga un poco de pan en la esquina.
Hoy como ayer están muriendo muchos inocentes en guerras planeadas por una élite mundial, pero la distancia y la complicidad de los medios de comunicación actúan como una anestesia que nos desconecta del dolor ajeno y no lo comprendemos hasta que el dolor golpea nuestra puerta.
Y ante todo esto cabe preguntarnos… ¿Somos realmente la especie más inteligente?
La huella de brutalidad que dejamos por donde sea que pasamos, son indicios claros de que estamos determinados a extinguir la vida en el planeta, incluyendo la nuestra.
Montados en nuestro ego colectivo nos hemos lanzado en una carrera suicida.
Para aligerar el paso dejamos en el camino nuestra moral, nuestra conciencia y así pasamos por sobre los valores y sentimientos más elementales que nos definen como humanos y los olvidamos.
Qué nos depara el destino, si ya ni siquiera existe el respeto por nuestra propia especie y dominamos tecnologías que podrían destruir la vida en todo el planeta.
Es tiempo de mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos si no es hora ya de abandonar la idea de que somos los amos del mundo y empezar a coexistir y demostrar con hechos, al mundo y a nosotros mismos, que realmente somos la especie humana.
¿Sinceramente crees que eres realmente un ser “humano”?
Quizás queda tiempo de enderezar el rumbo, si despertamos de esta pesadilla, quizás nuestra especie aun tenga la oportunidad de liberarse y llegar a ser realmente “humana”.
Pablo Harlen
radiotrinchera.org
Fuente: http://radiotrinchera.org/archivos/la-especie-humana/pablo-harlen/
miércoles, 21 de diciembre de 2011
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