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martes, 16 de abril de 2013

Consiguen demostrar la relación entre las Resonancias Schumann y los biorritmos cerebrales

Un reciente estudio presentado por un grupo disciplinar de científicos búlgaros y ucranianos, analiza y descubre la relación existente entre las Oscilaciones Resonantes de la Inosfera Terrestre y los biorritmos del cerebro humano.

El estudio fue presentado para su publicación en agosto de 2012  por un equipo científico multidisciplinar compuesto por:

V.D. Rusov, K.A. Lukin, T.N. Zelentsova, E.P. Linnik, M.E. Beglaryan, V.P. Smolyar, M. Filippov y B. Vachev y ha sido elaborado gracias a la colaboración interdisciplinar del Departamento de Física Nuclear, Teorética y Experimental de la Universidad Politécnica Nacional de Odessa (Ucrania), El Instituto de Radiofísica y Electrónica  (NASU) Ucrania y El Instituto Búlgaro para la Investigación Nuclear y la Energía Nuclear de Sofía.

Tal y como podemos leer en la Introducción del interesante estudio, el análisis parte de las diferentes investigaciones anteriores realizadas por el equipo del Premio Nobel Luc Montagnier en sus tres anteriores investigaciones en las que se ponía de referencia la relación entre el ADN y las Resonancias Schumann y en concreto el punto de los 7.83 Hz, en base al cual Montagnier basa sus descubrimientos del año 2010.

En el estudio de Montagnier y su equipo se observa una relación estable  de Ondas ULF inferiores a 7Hz procedentes de la secuencia del ADN de las bacterias. Partiendo de esta base Rusov, Lukin y su equipo de trabajo, muestran el análisis de ese mismo proceso para entender los procesos lógicos de estas Ondas  y su repercusión en los biorritmos del cerebro humano.
La razón tiene que ver con la coincidencia de los biorritmos cerebrales en los espectros denominados delta y theta y su relación con las bandas de frecuencia ionosférica (0.1 a 10 Hz).

Aunque el estudio realiza un enfoque dirigido a las modificaciones en los biorritmos cerebrales y la incidencia conjunta entre las Resonancias Schumann y algunas variaciones en diversas series de datos históricos correspondientes a incrementos y disminuciones de enfermedades víricas, cáncer, desórdenes biofísicos diversos, etc…sienta las bases para un estudio posterior más avanzado en el que se analicen de forma detallada, las relaciones entre tormentas solares y radiación cósmica, modificaciones ionosféricas, actividad geomagnética y los biorritmos cerebrales, así como su posible incidencia en el ADN.

Los datos secuenciados disponibles, muestran diferentes tendencias directas e inversas respecto a la presencia, incremento o descenso de ciertas enfermedades, en función de las series ionosféricas y geomagnéticas en un período analizado de 100 años de series históricas de las que se disponen datos.

Adicionalmente el estudio diferencia entre las diferentes formas en que esta interacción magnetobiológica se produce en función de los distintos tipos de absorción celular.

viernes, 1 de junio de 2012

ALTERACIONES PLANETARIAS ¿Provocadas, ó naturales…?

Explicaciones cientificas de cómo interactúan las anomalías; 

Quizás se puede decir más alto, pero, dificilmente más claro… ésta es la noticia, tal y cómo ha sido dada a conocer, para que luego nadie se queje de que las cosas no se dicen con claridad… claro, que para entenderlo, simplemente hay que saber leer… SE LA OFRECEMOS A VDS… directamente, sin comentarios… de momento…IMÁGENES PROPORCIONADAS POR LA NASA …



JAPÓN: El tsunami que azotó los cielos.
Reuters | ELMUNDO.es | Washington
“El terremoto y posterior tsunami que golpeó Japón en marzo de 2011 y que afectó gravemente la central nuclear de Fukushima, también se dejó sentir en el cielo. Imágenes de la NASA han captado el movimiento de electrones en la atmósfera superior.

Fue concretamente en la ionosfera dónde quedaron registradas las ondas de energía de ambos fenómenos que resultaron devastadores en la superficie, pero que dejaron igualmente su marca en una franja que dista de la corteza terrestre desde los 80 a los 805 kilómetros. La ionosfera es la última y más delgada capa de la atmósfera, donde la radiación ultravioleta quiebra las moléculas y deja un rastro de electrones e iones.

En las imágenes reveladas por la NASA se observa cómo las turbulencias procedentes del terremoto y el tsunami (! *** !) tuvieron tanta violencia que impulsaron los electrones de las capas altas, tal y cómo recogieron los satélites y los receptores GPS.

Aunque realmente los científicos, ya conocían éste hecho, de otros tsunamis o terremotos como el de Samoa en 2009 o Chile en 2010, en este caso tiene especial repercusión por la densidad de receptores que vigilan el cielo nipón.”

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/30/ciencia/1338409874.html