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sábado, 20 de diciembre de 2014

La mente – Alan Watts

Somos adictos al pensamiento, siempre tenemos que estar distraídos con algo y parece que no podemos tener un momento a solas con nosotros mismos. ¿Porque huimos de nosotros mismos?

viernes, 12 de diciembre de 2014

El poder de las Palabras y Pensamientos

minia

Por Alex Pellejero /  Gran Misterio
Continuamentedecimos palabras sin saber el verdadero poder que éstas tienen.
En este artículo vamos a hablar del gran poder que tienen las palabras, los pensamientos e incluso la música.
Poder que tiene una gran repercusión en un elemento tan básico y fundamental como es el agua.
No podemos abordar este tema sin tratar y explicar la maravillosa investigación que corrió a cargo delDoctor Masaru Emoto a principios del 2000 y que por desgracia falleció el 17 de octubre de 2014, siendo una gran pérdida para el mundo de la investigación.
El Dr. Emoto investigó el efecto que podrían tener las palabras sobre el agua. Esta investigación comenzó debido a que se acordó de un hecho, el cual era que ningún copo de nieve tenía la misma forma que el otro.
En relación a esto comenzó a pensar que posiblemente el agua helada tendría también cristales congelados y que por lo tanto uno sería diferente a otro.
De esa forma comenzó a investigar en profundidad los cristales de agua para observar sus diferentes formas.
Contactó con el Dr. Ishibashi, quien se encargaría de realizar las fotografías a los microscópicos cristales de agua.
Ishibashi se desplazó a un manantial natural en Tokio llamado Shiraito-No-Taki, envuelto por un precioso paraje.
Al recoger las muestras de agua, las llevó al laboratorio, donde puso un mililitro en cada placa de Petri, acumulando hasta 50 muestras. Acto seguido las congela en un frigorífico a menos 25 grados.
Cuando el agua queda congelada es cuando se pone bajo el microscopio y comienza a observarla detenidamente. Es cuando comienzan a apreciarse fantásticos hexágonos u pentágonos microscópicos con bellas formas.
Según avanzaba la investigación se dieron cuenta que no tas las aguas formaban esos preciosos cristales.
Investigaron aguas de diferentes manantiales y aguas de grifo de diferentes zonas de Tokio incluso de diferentes países del mundo, como aguas de los grifos de Inglaterra o Francia.
Llegaron a la conclusión de que la vibración del entorno era una de las principales causas de estas formaciones, no era lo mismo el agua de un paraje bello y tranquilo que el agua de las alborotadas ciudades.
Siguiendo la vereda de las vibraciones expusieron el agua a la música.
“La música es vibración, así que si exponemos el agua a la música, su estructura cristalina cambiará”
De esta forma, cogieron muestras de agua destilada, que desde un principio tenía cristales hexagonales simples sin formas especiales.
Cuando pusieron música de Mozart y Beethoven observaron cómo los simples cristales hexagonales comenzaban a tomar unas maravillosas y preciosas formas.
Viendo los buenos resultados que estaba teniendo la investigación del Dr.Emoto, decidió probar con las vibraciones de las palabras, es decir, poniendo palabras en etiquetas, pegadas a muestras de agua, palabras como “gracias”, “te quiero”, “te odio” o “quiero matarte”, para de esa forma observar el poder que podrían tener dichas palabras.
El resultado fue alucinante y se mostraron hexágonos de preciosas formas en las muestras de agua donde estaban puestas las palabras positivas y hexágonos deformados o simplemente ausentes en las muestras de agua donde estaban las palabras negativas.
El experimento fue más allá y se hizo en un elemento diferente como es el arroz.
Este experimento consiste en poner en tres botes arroz hervido, a uno de ellos dedicarle una vez al día palabras de cariño y agradecimiento, a otro decirle palabras negativas y de odio, y al otro, simplemente ignorarlo.
El experimento se lleva a cabo durante un mes más o menos, entonces podremos observar como el arroz al que le hemos dedicado palabras de cariño, al cabo de un mes, está casi como el primer día incluso llega a desprender un olor agradable. El segundo bote, al que llevamos un mes diciéndole frases de odio y asco está completamente podrido. Y por último el bote que hemos ignorado no está del todo podrido pero ha empezado a florar moho.
Es un experimento sencillo que cualquiera en su casa puede realizar y os invito a probarlo.


Incluso la investigación se llevó a cabo con simples pensamientos donde un grupo de personas con los ojos cerrados proyectaban pensamientos positivos hacia una muestra de agua, la cual más tarde se congelaba y se observaba bajo el microscopio, apreciando nuevamente una serie de preciosos cristales de agua.
“Todo lo que existe en este mundo, vibra. Esta afirmación no puede ser negada. Por lo que vibración es simplemente una palabra sinónima de energía. La siguiente pregunta es entonces, ¿cómo viaja la vibración? Yo personalmente pienso que la vibración viaja a través del agua, y por tanto, los cristales hexagonales que muestra el agua helada, podríamos decir, que representan la fuerza vital de la madre naturaleza.
En consecuencia, y de la misma manera, también podríamos decir que la ausencia de cristales hexagonales en el agua puede considerarse un indicio de que la fuerza vital de una determinada zona, por una u otra razón, ha sido puesta en peligro energéticamente.” Masaru Emoto
La conclusión de la maravillosa investigación del Dr. Emoto nos muestra que vivimos rodeados de energía y vibraciones. Las palabras, los pensamientos, la música, incluso el entorno nos transmite vibraciones de una forma o de otra.
Y queda constatado que nuestros pensamientos y palabras tienen un increíble poder sobre el agua además de otros elementos.
Por ende, pensad que si el cuerpo humano está formado por más de un 70% de agua y el 80% del planeta Tierra es agua, imaginad los efectos que tienen nuestros pensamientos y palabras sobre la madre naturaleza y, sobretodo, en nuestro cuerpo.
Somos energía. Somos vibraciones.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Cómo los Pensamientos se convierten en Enfermedades?

A menudo leemos en libros de autoayuda o autoconocimiento, que los pensamientos de carga negativa o destructiva, afectan a la salud y pueden crear enfermedades. Que cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa en nuestra salud, como poco.

mente-cuerpo
Este tipo de aseveraciones, así tan resumidas (porque la industria editorial de hoy en día parece premiar los libros comerciales y resumidos, frente a los detallados y más técnicos) son una realidad. El problema es que no se explica el proceso por el cual el pensamiento de las personas se convierte directamente en parte de su salud, creando enfermedades y patologías o produciendo todo lo contrario: Mejoría y curaciones.
En el post de hoy vamos a hacer lo que muchos de esos documentales y libros no hacen: Explicar cómo funciona y de qué manera opera el proceso bioquímico completo por el cual nuestros pensamientos afectan directamente a nuestra salud tanto para bien como para mal.
Porque creemos que todo lo que se explica es fácilmente comprensible, mientras que lo que no se explica pasa a formar parte de la creencia. O se cree o no… pero no se comprende.
Veamos, pues, de qué manera un simple pensamiento (cada pensamiento que tenemos) afecta, física y materialmente, a nuestro organismo. El proceso es tan enriquecedor como interesante, de manera que merece la pena conocerlo a fondo porque, así, nos estaremos conociendo a nosotros mismos. Estaremos conociendo cómo opera nuestra Máquina Perfecta: La Mente, y su extensión:
El cuerpo.
EL PROCESO QUE SIGUE UN PENSAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN ENFERMEDAD (O TODO LO CONTRARIO):
El pensamiento es la actividad de nuestro cerebro. Los pensamientos, las emociones, cómo nos sentimos, nuestra personalidad, la forma en que respondemos a nuestra vida… Todo ello forma lo que conocemos como “Mente” o actividad mental. Pero ahora nos interesa analizar el pensamiento como el flujo de actividad eléctrica que se desarrolla en nuestro cerebro, concretamente, la actividad comunicativa entre las neuronas.
Esas conexiones eléctricas interneuronales son las que dan lugar a lo que conocemos como pensamientos (ya sean imágenes, sonidos, recuerdos y memorias, inspiraciones, ideas, etc…).
Una vez el cerebro ha creado y perseverado en una serie de pensamientos de un determinado tipo (alegres, destructivos, de crítica, humorísticos, inspirativos…) nuestro hipotálamo (el gran laboratorio químico de nuestro organismo) se pone en marcha. ¿Forma de proceder? Tan simple de describir como compleja es en su funcionamiento: El hipotálamo se pone a crear hormonas (péptidos) directamente vinculados a los pensamientos que nuestro cerebro está teniendo. Es decir, que nuestro hipotálamo creará combinaciones químicas de la misma tipología que los pensamientos que nuestro cerebro está produciendo.
De este modo, aparecen las “emociones”. Nuestro hipotálamo, al segregar e inundar el torrente sanguíneo con esas hormonas vinculadas a nuestros pensamientos, hace que nuestro cuerpo cree sensaciones. Por eso nos sentimos bien o mal, alegres o abatidos, calmados o nerviosos, como respuesta a nuestros pensamientos. Se trata, sencillamente, de que nuestro centro bioquímico (el hipotálamo) está creando productos químicos como el más perfecto laboratorio imaginable, para “dar forma de sensaciones” a los pensamientos que está produciendo nuestro cerebro.
Nuestro hipotálamo puede crear péptidos que nos hagan actuar deprisa ante situaciones de estrés; O puede segregar hormonas placenteras para adormecernos o para “premiarnos”. En definitiva, puede crear una sustancia química natural para cada proceso mental que esté en ese momento en marcha.
EL PROBLEMA:
El problema es que, por desconocimiento de estos procesos, la gente no es consciente de la importancia que tiene “pensar correctamente”. No se trata aquí de defender un tipo de pensamiento religioso o moral, ni nada por el estilo. Cuando decimos “pensamiento correcto” queremos decir, ni más ni menos, que el que sea adecuado y beneficioso para cada uno de nosotros. Ni más ni menos.
Como la mayoría de las personas desconoce la maquinaria bioquímica que se pone en marca cada vez que nuestro cerebro produce pensamientos de un tipo o de otro, la gente simplemente no puede controlar cómo se siente, o lo que es mucho más importante, no puede controlar el hecho de que muchas de esas sustancias químicas vinculadas a pensamientos destructivos, están literalmente, envenenando su cuerpo a diario y de ahí surgen enfermedades.
Pero vayamos por partes, ya que hemos dicho que íbamos a explicar el proceso completo y de forma clara:
Si, por ejemplo, permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés, o de alerta y desconfianza (actividades que realizará nuestro cerebro a través de los pensamientos que crea y que no se controlan), nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán nuestro organismo en modo “ataque/huida” que es la respuesta interna ante el peligro y, por ello, frente a una situación de vida o muerte.
Esa actividad del hipotálamo que es tan importante y decisiva en momentos puntuales de verdadero peligro, se vuelve autodestructiva cuando se experimenta muy continuada y regularmente. El estrés, la ansiedad, la prisa, la urgencia, la preocupación… hace que nuestro cerebro cree situaciones inexistentes y, como respuesta química a ello, nuestro hipotálamo segrega las hormonas correspondientes a un ataque o a una situación de peligro inminente para nuestra vida… Y así, durante horas al día, y durante días y días al año. Eso, simplemente, destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock, de peligro o de estrés/miedo continuado.
Esto es lo que da lugar a infartos, anginas de pecho, úlcaras gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y un largo etcétera de patologías que pueden llegar a ser mortales. Y todo comienza… En nuestros pensamientos descontrolados que han dado la orden equivocada a nuestro hipotálamo para que produzca sustancias que, segregadas de manera continuada en nuestro torrente sanguíneo, envenenan nuestro cuerpo.
MÁS PATOLOGÍAS CON ORÍGEN EN LA GESTIÓN DEL PENSAMIENTO (EXPLICADAS):
Otro cúmulo de patologías y enfermedades que nuestro cuerpo padece sin que fuera necesario y que están directamente vinculadas a la forma en que pensamos son las infecciones víricas y bacteriológicas.
El procedimiento es similar al anterior, pero no idéntico: Bajo situaciones constantes de estrés, miedo, ansiedad y preocupación, como hemos explicado, nuestra actividad hormonal pone en marcha procesos de defensa/respuesta. Es decir, tensiona músculos, prepara el cuerpo para la potencial huída, redirige la circulación sanguínea, paraliza procesos internos no vitales, para atender una supuesta amenaza que no existe… pero que estamos imaginando.
¿Qué logra todo esto?… Pues ni más ni menos, que nuestro sistema inmunitario se desgaste, se colapse y no pueda repeler ataques que, en situaciones normales, está combatiendo y rechazando a diario (cuando funciona bien, claro está).
Así pillamos una gripe, sufrimos alergias, tardamos más en cicatrizar o en repeler infecciones, etc.. etc…
Y todo comienza por la actividad mental.
Debemos tener en cuenta, ahora que sabemos cómo opera la bioquímica de nuestro cerebro, que nuestros pensamientos son las “instrucciones” que le dará nuestro cerebro a nuestro hipotálamo para que éste cree las hormonas que correspondan a ese estado mental. Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.
Nuestros órganos dejan de funcionar adecuadamente para hacerlo en modo “alerta”, si vivimos bajo situaciones de estrés sostenido, prisa, preocupación y ansiedad. Con ello la circulación sanguínea falla, la tensión se dispara, la actividad nerviosa salta por los aires y aparecen las enfermedades en órganos como el corazón, los riñones, el páncreas y un largo etcétera de variables.
Del mismo modo, esas instrucciones incorrectas que no hemos sabido parar y revertir en nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional: Agotamiento, pena, rabia, frustración, depresión, bipolarismo… y un largo etcétera de variables de orden nervioso y emocional. Tan peligrosas o más que las orgánicas.
EL CONOCIMIENTO ES LA SOLUCIÓN
Ahora que sabemos cómo se origina el proceso (pensamiento – hipotálamo – hormonas – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.
Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… Inician una secuencia totalmente diferente a la que da lugar a enfermedades. En estos otros casos, nuestro hipotálamo produce hormonas endorfinas, placenteras, de anestesia, calma, tranquilidad etc… Que contribuyen a que nuestro organismo pueda operar con normalidad y no bajo amenazas.
Nuestro sistema inmunitario puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.
Y todo comienza con el detonante inicial: Los pensamientos: La llave a la bioquímica del cuerpo humano.
Ahora, ya sabes qué hay detrás de cada emoción y de por qué te sientes como te sientes en cada momento.
Ahora también sabes de qué forma y por qué pasos, un pensamiento se convierte en una toxina y afecta a tu organismo enfermándolo, o todo lo contrario: Sanándolo.
Y, como siempre que parendes algo nuevo e importante, ahora tú eres el dueñ@ de hacer los cambios oportunos, porque es tu calidad de vida y tu salud las que están en juego.
Saludos cordiales.
Escrito por nuestro colaborador Alquimista
TWITTER: @alquimistaverda

miércoles, 16 de julio de 2014

Los pensamientos existen en otras dimensiones




Los filósofos se han preguntado por siglos sobre la relación entre mente y materia, hasta la física moderna está interviniendo en el debate. He aquí un vistazo a algunas teorías acerca de dónde o de qué forma existen físicamente nuestros pensamientos.
Noosfera, relacionado al internet

Teikhard de Chardin, un sacerdote Jesuita y paleontólogo, escribió sobre una “noosfera” conceptual durante la primera mitad del siglo 20. Predijo que durante una etapa futura del desarrollo humano, se crearía una membrana donde se recogerían los pensamientos y experiencias colectivas de estos.

En “El fenómeno del hombre”, escribió:

“¿No es esto como un gran cuerpo que está naciendo con sus extremidades, sistema nervioso, órganos perceptuales, con su memoria, efectivamente es un cuerpo de algo viviente, que tuvo que venir para cumplir con las ambiciones evocadas por un ser reflexivo que adquirió tal conciencia?”.

Muchos han hecho la conexión entre la noosfera de De Chardin y el internet. ¿Puede el internet ser considerado una dimensión donde nuestra conciencia colectiva existe?

Los pensamientos existen en otras dimensiones físicas

Bernard Carr, docente de matemáticas y astronomía en la Universidad de Queen Mary en Londres, dice que nuestra conciencia interactúa con otra dimensión. Albert Einstein afirmó que había mínimo cuatro dimensiones. La cuarta dimensión es el tiempo, o espacio-tiempo; Einstein dijo que el espacio y el tiempo no se podrían separar.

Carr argumenta que nuestros sensores físicos solamente nos muestran un universo tridimensional. Lo que existe en dimensiones más altas son entidades que no podemos tocar con nuestros sensores físicos. Él dice que tales entidades deben de tener algún tipo de espacio donde existen.

“Las únicas entidades no-físicas que conocemos del universo son las mentales, y… la existencia de fenómenos paranormales nos sugiere que las entidades mentales deben de existir en otra forma de espacio”, escribió Carr.

¿Nuestros pensamientos transcienden en el tiempo?

Dean Radin, PhD, ha hecho estudios que muestran que nuestros pensamientos tal vez tengan efecto sobre la realidad física, pero no en el presente o futuro como lo esperaríamos. Es posible que nuestros pensamientos del futuro afecten la realidad de nuestro pasado, dice.

Radin es jefe científico en el Instituto de Ciencias Noéticas, una organización sin ánimo de lucro fundada por el astronauta de Apollo 14, Edgar Mitchell, y dedicado a la investigación de la conciencia. Radin también trabaja en el departamento de psicología en la Universidad de Princeton y con otros grupos de instituciones en el Valle de Silicón.

Él ha puesto a prueba la habilidad de la intención humana para afectar la realidad física, usando un generador de números aleatorios (RNG). Él no ha sido el único científico que ha usado el RNG para ver la interacción entre mente y materia, pero su enfoque es original, ya que muestra cómo las intenciones a futuro afectan el pasado.

La mayoría de los exámenes de RNG se enfocan sobre avances en el tiempo, el modelo estándar de causa-efecto. Una persona tiene la intención y se espera que afecte el resultado final o que genere un número.

Radin abrió su experimento a la posibilidad de que intenciones a futuro pueden afectar resultados pasados y encontró que “los resultados observados podrían ser mejor modelados como un proceso que corre hacia atrás en el tiempo desde una meta del futuro en vez de un proceso más complejo que es el avance por el tiempo tratando de llegar al objetivo”, según su estudio publicado en la Revista de Exploración Científica en 2006.

“Algunas formas de MMI (interacción de mente y materia) aparentes pueden involucrar procesos que son más consistentes con el retro causal de “jalones” del pasado que con los “empujes” del presente”.

Campos enormes entre partículas

El profesor emérito, William A. Tiller de la Universidad de Stanford propone que nuestros pensamientos tienen un efecto físico sobre “un nuevo nivel de sustancia… que parece funcionar como una aspiradora física” (el espacio vacío entre las partículas eléctricas fundamentales que componen nuestros átomos eléctricos y moléculas normales).

Tiller dice que ha sido capaz de medir esta sustancia invisible hasta ahora, pero sólo cuando interactúa con sustancias que nosotros usualmente medimos. Esta interacción parece ocurrir cuando es estimulado por la intención humana, sugiriendo que nuestros pensamientos existen físicamente en esta dimensión.

martes, 8 de julio de 2014

Pensamientos tóxicos contra pensamientos sanadores

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En este preciso momento, mientras escribo este artículo, tengo la opción de ver el trabajo color de rosa o color de hormiga. Si elijo esta última, lo más posible es que me piquen las hormigas, que son esos pensamientos negativos que tanto nos mortifican. Es una cuestión de libre albedrío, así de simple… y de complejo.
Obviamente, no siempre es posible tener una sonrisa de oreja a oreja y pensamientos coloridos, pero mantener a raya aquellos pensamientos que alimentan la frustración, el miedo, la rabia, la tristeza o la desesperanza y sintonizarse con pensamientos que alimenten la esperanza, la alegría, la confianza, el optimismo y el bienestar, definitivamente nos hace la vida más llevadera.
Dime qué piensas y te diré quién eres
Desde pequeños somos condicionados a percibir la realidad de cierta manera. Nuestros padres, la escuela, nuestros amigos y los medios de comunicación nos influyen con su manera de ver la vida, para bien o para mal. En algunos aspectos, esto se asemeja a un programa de computación, que se coloca en el disco duro y empieza a correr automáticamente…, a menos que lo reprogramemos.
Afortunadamente, en los últimos años la ciencia ha descubierto que nuestro cerebro es muy moldeable, propiedad a la que se llama neuroplasticidad, por la cual dicho órgano es capaz de generar nuevos circuitos neuronales, y así renovarse y regenerarse constantemente.
Esto significa que nuestros pensamientos son recursos renovables y que, independientemente de que hayamos crecido pensando, por ejemplo, que no somos dignos de amor, o que no podemos alcanzar nuestros sueños, la buena noticia es que esto es perfectamente reversible… y necesario.
Borrón y cuenta nueva
Lo primero que tenemos que hacer es tomar consciencia de que tenemos un programa corriendo mecánicamente en nuestro cerebro, e identificar esos pensamientos tóxicos que no nos prestan ningún servicio.
Haz una lista de todas esas ideas poco amigables, en las distintas áreas de tu vida: individual, profesional, intelectual, financiera, de pareja, social, salud, etc. Esto te dará poder y control sobre esos pensamientos ponzoñosos, ya que al hacerlos conscientes, puedes atajarlos cuando aparezcan, en vez de que simplemente formen una parte indiferenciada de ti mismo.
Luego, prepara el terreno para nuevos y vibrantes pensamientos, por medio de la meditación y la relajación. Estos recursos calman la mente y nos permiten conectarnos con la voz de nuestro ser genuino, con nuestra intuición y nuestro corazón, desde donde solo manan pensamientos promotores de bienestar. Hay diferentes formas y tradiciones de meditación para escoger, que utilizan distintos medios, como la respiración, el silencio, la música, para acallar los pensamientos tóxicos y hacer borrón y cuenta nueva en nuestra mente.
A continuación, atrévete a verte a ti mismo y a las circunstancias de manera diferente. Anímate a reescribir tu propia historia, a cambiar el rumbo que viene trayendo tu existencia. Los límites no existen más que en tu mente. Las posibilidades son infinitas…
Mantenerse en sintonía con el pensamiento positivo
Para evitar retroceder a los viejos patrones de pensamientos tóxicos, hay varias medidas que podemos adoptar:
• Dedicar un tiempo regular a la meditación, la relajación y/o los ejercicios respiratorios, por lo menos una vez a la semana.
• Hacer ejercicio, ya que esto cambia el foco de la mente hacia el cuerpo y además oxigena el cerebro.
• Evitar relaciones tóxicas y rodearse de personas constructivas, generosas y empáticas.
• Cuando estamos frente a personas negativas, ser la “luz” para ellas, tratándolas con amabilidad y paciencia, porque la bondad se irradia y es contagiosa.
• Mantenerse en contacto con la naturaleza, ya que su serenidad y energía vital nos desintoxica y nos recuerda la belleza de nuestra naturaleza interior.
Recordemos que nuestra esencia real está por encima de los pensamientos, que estos van y vienen porque son de naturaleza temporal y cambiante, así que no debemos aferrarnos demasiado a ellos, sino más bien sintonizarnos con nuestro corazón e intuición, fuente de verdadera sabiduría.
Visto en  :  Eternity

domingo, 15 de junio de 2014

La guerra invisible: Cómo el sistema programa tus ideas

Miras y analizas el mundo, interactúas con otros humanos, te realizas socialmente, consumes, no consumes, vives, formas familia, te jubilas, te mueres, según el marco de valores referenciales de un programa de pensamiento y de comportamiento social implantado en tu cerebro. Y a pesar de que te hiciste todas las preguntas existenciales, hay una que te falta: ¿Quién programa mi cerebro? Si respondes “yo”, te saltearías una página clave.
Tus pensamientos, tus procesamientos mentales y los contenidos que los referencian, no nacen del aire, provienen de un código, de un marco referencial de reglas y normas sociales aprendidas que le dan sentido y explican tus conductas y acciones.
¿Sabes que si al nacer te hubieran abandonado en una selva sin contacto humano, no tendrías pensamiento humano?¿Y qué serías?
Si lograras supervivir (si algún animal hipotéticamente te alimentara y te diera calor hasta que pudieras manejarte por ti mismo) no serías un ser humano, sino un animal humano que desarrollaría en su cerebro un programa de comportamiento y supervivencia adaptado al entorno.
Tendrías que cazar como los animales, gruñir como los animales, y defender tu territorio matando como los animales.
En otras palabras, no serías un ser humano sino un animal con cerebro humano elemental programado por el entorno de supervivencia de la selva.
Deberías sobrevivir registrando en tu mente un programa aprendido de conductas animales. No serías humano, serías animal, sin el contexto socializado del humano.
En cambio, si en vez de caer en la selva, cayeras en un lugar vacío, sin puntos de referencia, no serías nada. Estarías en blanco. No tendrías pensamiento. Ni humano ni animal.
Eso te explica un primer punto: Tienes pensamiento (mente y reflexión), porqué tienes punto de referencia, en este caso, no la selva sino la sociedad y el mundo en el que convives.
Y, eso a la vez te explica un segundo punto: Los contenidos de tus pensamientos (valores referenciales) provienen de un registro procesado de tu entorno social (y del mundo) de donde mamas tus conductas de convivencia y de supervivencia.
Tú no piensas desde ti, desde tu exclusivo ámbito individual, sino que lo haces en interactividad con el mundo. Y el mundo, sólo se hace real y adquiere sentido a partir del programa y los marcos referenciales (el contenido individual social) que cargas en tu cerebro procesador.

El sistema

¿Y quién elabora los contenidos referenciales del programa insertado en tu cerebro procesador?
El sistema capitalista, cuyos valores referenciales económicos, políticos, sociales, culturales y morales rigen la civilización, hoy nivelada universalmente como “mundo único”.
El mundo que tú ves (y procesas), y que la maquinaria mediático-cultural- te presenta como un “orden natural”, está conformado por los programas y los contenidos referenciales del sistema capitalista, que tienes incorporado en tu cerebro.
El mundo, es lo que quiere que “veas, sientas y pienses” el sistema que parametra tus pensamientos y marcos de acción en la sociedad en que vives. Que no es otra cosa, que el fiel reflejo de los contenidos y los valores del sistema capitalista que hegemoniza los contenidos de tus conductas y pensamientos.
Tu mente recopila información, la procesa y la sintetiza dentro de parámetros fijados por un código (los valores referenciales normatizados del sistema capitalista).
Tu cerebro acopia y procesa información, experimentas emociones, interactúas pensamientos, te comunicas con otro, emites y recepcionas, a partir de un código y de un programa de pensamiento y acción, cuyo marco referencial no nace de tu cerebro sino del sistema (capitalista) que domina el mundo como “civilización única”.
Miras la realidad, miras el mundo, según el marco de valores referenciales codificados en tu mente. Y quien carga esos programas, es el sistema capitalista que le confiere contenidos a tu cerebro mediante un “modelo económico”, un “modelo social”,un “modelo cultural” y un “modelo moral” del cual se nutren todos tus pensamientos y acciones.

Modelo mental

En el “modelo mental” (siempre oculto) se resume toda nuestra configuración conductal y sistema de ideas y creencias parametradas y realizadas a partir de las herramientas (mentales y psicológicas) programadas en nuestro cerebro por el capitalismo.
Estas normas de pensamiento y acción social impresas en nuestro cerebro a través de programas, son aceptadas, sin cuestionar, como una expresión de “ordenamiento social natural” y sin ningún cuestionamiento sobre el contenido de sus fines y sobre la validez de su funcionalidad y el para qué de sus instrumentación.
Quien rechace y ponga en duda la legitimidad del “orden social” (reglas institucionales y culturales del sistema capitalista) establecido como “norma universal” de pensamiento y acción, se expone a un dictamen último y feroz de los psiquiatras y psicólogos del sistema: Psicópata.
Esta palabra, a modo de resolución última, marca la frontera final entre “normalidad” y “anormalidad” establecida por la escala de valoración social y cultural del sistema que crea sus propias herramientas para imponer sus valores en la mente y en la psicología humana.
La concepción de “normalidad” o “anormalidad” no se basa en un dictamen científico, sino en una conclusión ideológica alimentada por las reglas normatizadas de sistema cuyo cumplimiento, o no cumplimiento, marca la inclusión o la exclusión de un individuo dentro de la sociedad.

El dominador en la cabeza

Los medios, los comunicadores del sistema, son activadores interactivos que “actualizan” a cada segundo el programa del modelo mental en la cabeza de los dominados-alienados.
Su poder controlador, contenedor y represivo, se posibilita por el manejo de la hegemonía del mensaje a través del control de los medios de producción del mensaje.
Contra eso no se puede luchar, salvo que tomes el poder en tu propio cerebro y construyas otro mensaje con “otro programa”.
Esa, en términos técnicos, sería la revolución, el cambio del programa en la cabeza.
Que si no se acompaña con un cambio de la estructura externa del sistema (la sociedad planetaria) no cumple ninguna función ni correlato con la realidad.
Los antiguos revolucionarios cambiaron el programa en la realidad, pero lo dejaron en la cabeza. Por eso el proceso no cerró.
La nueva izquierda, por ejemplo combate el modelo económico el modelo político, pero no combate el modelo social, cultural y mediático (resumido en la sociedad de consumo) implantados como “modelo de pensamiento” en el cerebro de los humanos del sistema.
Por eso el análisis de la izquierda (en todas sus variantes), en términos funcionales y teóricos, es incompleto.
Precisamente porque no aborda del sistema capitalista como programa metido como regla de valores normatizados y aceptados en la cabeza del humano.
Esta carencia de análisis totalizado del sistema, lleva a la izquierda una parcialización en sus posturas estratégicas, doctrinarias y organizativas.
En términos reales, mientras el dominio del sistema capitalista está en la cabeza, la izquierda plantea como una salida la guerra contra la “derecha” militar y política, una concepción superada tras el fin de la guerra fría, cuando el sistema se unificó en “mundo único”.
De esta manera, sin programa propio, sin análisis totalizado del sistema como programa implantado en la cabeza del humano capitalista, la izquierda pasa a ser una alternativa “por izquierda” del mismo programa.

Programa alternativo

Si quisieras salirte del sistema que rige el llamado “mundo humano” de la civilización capitalista, tendrías que cargar otro programa “alternativo” en tu cerebro, previo formateo de tu máquina procesadora (en sentido figurado).
Entonces ya no serías un “psicópata” (sin programa alternativo) sino un “revolucionario” con un programa y un contenido referencial de pensamiento y acción propios, que te convertiría en dueño de tu propio cerebro.
Pero allí se te presentaría un problema: Si quisieras insertar tus propios programas y marcos referenciales de acción y de pensamiento en el cerebro humano, hoy masivamente programado por los “modelos” y los valores del sistema capitalista, tendrías primero que terminar con los instrumentos de dominación y de control del poder capitalista.
En otras palabras, tendrías que terminar con el “modelo económico”, el “modelo político”, el “modelo militar”, el “modelo jurídico”, el “modelo científico”, el “modelo cultural”, el “modelo social” y el “modelo mental”, con los que hoy se articula el dominio del capitalismo en la cabeza del humano.
¿Te parece fantástico?
Lo que te acabo de describir tiene un nombre: Revolución.
Hasta ahora, los distintos experimentos que se hicieron fracasaron por una razón matemática: Nadie consiguió cambiar el “modelo mental” del sistema capitalista nivelado como “mundo único” en la cabeza del humano.
Dije, hasta ahora: El sistema y sus procesos continúan, y ninguna ciencia podría predecir que va a pasar cuanto el Apocalipsis que se avecina (por implosión, en sus variantes económica, medio ambiental, nuclear o social) dejen al capitalismo “sin sistema”.
Entonces habrá llegado la hora de los programas y sistemas “alternativos”.
Para eso nos preparamos.
Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web. Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias
Manuel Freytas / iarnoticias.com