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jueves, 27 de marzo de 2014

ORBES: SERES DE QUINTA DIMENSIÓN ENTRE NOSOTROS

El fenómeno no es fácilmente explicable, y lo más interesante es que parece inteligente, responde a la petición del experimentador y se muestra muchas veces luminoso. 


Pocos enigmas como el de las esferas de aspecto energéticas que aparecen en fotografías, están dando tanto que hablar… Y no es para menos. ¿Estamos ante la presencia de seres de luz de la quinta dimensión como muchos aseguran? David Parcerisa nos presenta sus propias fotografías y opiniones personales.



http://www.davidparcerisapuig.com.ar/?p=1633 

viernes, 24 de enero de 2014

Los Señores Invisibles del Mundo, por Salvador Freixedo

Hay que abolir el narcisismo de pensar que «somos los reyes de la creación», que «el hombre es la más inteligente de las criaturas», que «todas las cosas y animales de la Naturaleza están al servicio del hombre» y tonterías por el estilo. Hay que decirles claramente, sin caer en los fanatismos cerrados de las diferentes religiones, que por encima de nosotros hay otros seres inteligentes que, al igual que los hombres hacemos con los animales, intervienen en nuestras vidas directa o indirectamente, sabiéndolo nosotros o sin saberlo. 






















Y esto tanto a nivel individual como colectivo. Mientras la Humanidad y sobre todo sus dirigentes, no admitan estas tremendas verdades, las cosas irán tan mal como han ido y seguiremos desunidos, desorientados, engañados, haciéndonos permanentemente la guerra y en un estado de desarrollo mental que apenas si ha cambiado en los últimos milenios. Por el contrario, el día que los jefes de la Humanidad asuman esta tremenda verdad el hombre comenzará a abandonar el estado de semibarbarie en que vive y empezará a evolucionar hacia el estadio de superhombre. 

Pero en la actualidad los líderes del planeta —aquellos «señores visibles de este mundo» que vimos en el primer capítulo— no admiten esta verdad. Es demasiado comprometedora para ellos. Los científicos —que en las cosas entrañablemente humanas son siempre los últimos en enterarse— se ríen de todo esto. Para sus ojos miopes no hay más realidad que la de sus laboratorios y la que se estudia en los textos de la Universidad. Los políticos están demasiado entretenidos en sus juegos de poder; a los militares su amor propio les impide creerlo y prefieren seguir jugando con sus aviones, sus barcos y sus soldaditos de carne; los banqueros están enfrascados acrecentando sus dividendos y jugando a la Bolsa…

Los únicos que lo admiten son los líderes religiosos. Ellos sí saben que hay otras inteligencias superiores al hombre, pero lo malo es que cada uno tiene de ellas una idea diferente, y cada uno cree que su religión tiene la clave para entenderse con ellas. Además, la idea que tienen de estas entidades es falsa por demasiado simplista. Las dividen en totalmente malas y totalmente buenas, convirtiendo a una de éstas en el Dios Supremo al cual lo hacen indirectamente culpable de cuantos errores y males hay en el mundo.

¿Qué tendrá que hacer el hombre evolucionado —aunque sea un solitario— que haya caído en la cuenta de esta tremenda verdad? Lo que deberá hacer una vez que haya tomado conciencia del problema, será adoptar medidas concretas para evitar ser juguete de ninguna de estas entidades. Además, en cuanto esté en su mano, deberá ayudar a que sus semejantes despierten y caigan en la cuenta de tan tremenda realidad, para que la historia humana no siga siendo lo que hasta ahora ha sido: un conjunto de horrores inspirados por ellas y causado inmediatamente por los títeres que ellas han ido escogiendo como sus ministros a lo largo de los siglos. 

Una prueba de que algunas de ellas nos superan en poder y en inteligencia es el hecho de que después de miles de años de habernos estado manipulando a su antojo, todavía nos tienen sumidos en la duda acerca de su existencia. Y mientras los humanos sigamos dudando que ellos existen y pensando que nosotros somos los «reyes de la creación» no tomaremos en serio el defendernos de ellos y seguiremos siendo manejados a su capricho.

Somos una granja. Una granja de animales racionales. Ésta es una terrible verdad y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Es muy difícil para los animales de una granja rebelarse contra los granjeros porque éstos son más inteligentes y saben prever Ias posibles rebeliones. Y como somos una granja de «racionales» nos hacen creer ideologías que no sólo nos impiden rebelarnos, sino que hasta nos llevan a pensar que es bueno estar sometidos.

A los animales irracionales basta con echarles bien de comer y mantenerlos en un clima agradable para que se sientan satisfechos. Pero a los animales racionales no les basta esto: hay que inventarles «valores morales» que seguir, «ideales» por los que luchar, y con eso se mantendrán entretenidos, peleando los unos con los otros y olvidados del propio progreso y del de la Humanidad entera. Y sobre todo, ignorantes de que están siendo usados. Esos «ideales» y «valores morales» son las patrias, las religiones y las ideologías sociales y económicas en que la Humanidad está dividida y que tanto daño le han hecho.

A base de hechos reales, el mundo que conocemos y adentrarse por el reino del «más allá», que hasta ahora era monopolio absoluto de las religiones y que el cristianismo ha presentado siempre con tintes aterradores. Y hablar de «entidades», «espíritus», «inteligencias» y hasta «extraterrestres» es entrarse en ese «más allá» en el que la psique se siente muy incómoda y se defiende llamando locos a los que hablan de él. He aquí lo que creo acerca de estas entidades inteligentes no humanas:

— Son ordinariamente invisibles al ojo humano.

— Algunas son visibles para los niños de corta edad y para los animales domésticos, que reaccionan con terror ante ellas.

— Otras son invisibles también para los animales domésticos, que sin embargo las detectan con algún sexto sentido, mostrándose muy inquietos ante ellas.

— Son variadísimas y existen enormes diferencias entre ellas. Diferencias mucho mayores que las que existen entre las diversas razas y clases de seres humanos.

— Las hay más inteligentes y más evolucionadas que el hombre y menos que él.

— Proceden de «otros niveles de existencia», que lo mismo pueden pertenecer a este planeta físico que a otros mundos desconocidos.

— Algunas intervienen intensamente en las vidas de los humanos a nivel individual y más aún a nivel social o global.

— Algunas intervienen negativamente o por puro juego sin importarles el que con su interferencia perjudiquen al ser humano.

— Otras interfieren positivamente y tratan de ayudar.

— Creo que abundan más las que interfieren negativamente que las que lo hacen positivamente.

— Algunas de ellas tienen muchas limitaciones cuando actúan en nuestro mundo y todas distan mucho de ser «omnipotentes».

— Todas, incluso las que ayudan, buscan primordialmente su bien propio.

— Algunas se encaprichan con determinadas personas o pueblos y los ayudan abiertamente, y no tienen inconvenientes en perjudicar a otros por ayudar a sus protegidos.

— Viceversa, algunas se encaprichan contra determina das personas o pueblos a los que hacen víctimas de sus bromas pesadas y en ocasiones macabras.

— Alguna especie de estas entidades tiene una gran tendencia a entrometerse en las relaciones matrimoniales o sexuales de los humanos. Con frecuencia le han pronosticado descendencia a parejas de las que por diversas circunstancias no se podía esperar lógicamente que tuviesen hijos.

— Su intromisión en asuntos sexuales no sólo es pronosticando descendencia a parejas de humanos, sino interviniendo ellas en uniones sexuales, apareciéndose en forma humana o haciendo que el hombre o mujer sienta físicamente la cópula carnal con una entidad invisible. Hay miles de ejemplos pasados y presentes.

— Las más evolucionadas pueden influir con mucha facilidad las mentes de los humanos y son no sólo capaces de leer sus mentes sino de hacer que tomen decisiones sin que se den cuenta de que están siendo manipulados.

— Camuflan sus actividades tras fenómenos naturales. A veces hacen aparecer como «extranatural» algo que es puramente natural y a veces, al contrario, hacen que algo que es causado directamente por ellos aparezca como un fenómeno natural.

— No son «puros espíritus» tal como la Iglesia nos presenta a sus ángeles. Estas entidades, incluidos los ángeles del cristianismo, tienen cuerpos físicos compuestos de campos de ondas, algunos de los cuales se pueden detectar en muchos de los aparatos que la tecnología humana usa en la actualidad.

— Por esto, muchas de ellas son muy sensibles a campos electromagnéticos, a radiaciones o a energías sutiles provenientes del mundo atómico y subatómico. Algunas de estas energías producidas por nuestros aparatos o provenientes naturalmente de la Tierra o las bioenergías producidas por las mentes de algunos psíquicos, propician su presencia en nuestra dimensión, mientras que otras la impiden. En el futuro la Humanidad usará estas energías como medio para defenderse de la intromisión indebida de estas entidades o para ponerse en contacto con ellas.

— Algunos de estos seres entran con toda facilidad en el nivel humano, sea por su proximidad a él, sea por su elevado grado de evolución, mientras que otros lo hacen sólo por accidente o con mucho trabajo.

— La lógica de sus acciones con respecto a nosotros es totalmente diferente a la nuestra; por eso en muchas ocasiones no nos podemos explicar lo que hacen, v, menos aún, por qué lo hacen.

— En general no tienen religión tal como nosotros la entendemos. Han superado la infantil idea de un Dios personal y «humanizado»; pero la usan para dominarnos a nosotros, sabiendo el gran arraigo que semejante idea tiene en la mente humana.

— Las más evolucionadas de ellas tienen un gran dominio sobre la materia: suelen manifestarse bajo formas diferentes que pueden variar instantáneamente a voluntad. Otras usan formas variadas cuando se aparecen, pero necesitan tiempo para crearlas y no las pueden cambiar a voluntad. Otras siempre se presentan de la misma forma y por fin otras se manifiestan con su propia forma y no pueden variarla. Las menos evolucionadas, a duras penas pueden manifestarse en nuestro nivel de existencia: únicamente son capaces de hacerlo bajo la forma de luces más o menos grandes; cuando lo hacen bajo formas más sólidas suelen rehuir todo contacto con los
humanos.

— Las instrucciones que las más evolucionadas les dan a sus contactados varían mucho. Muy frecuentemente son sobre materias científicas (por ejemplo para construir un aparato —que en muchas ocasiones nunca llega a construirse o a funcionar— o elaboradas teorías y fórmulas de alta matemática o física. También es corriente que les hablen del Cosmos y del movimiento y origen de los cuerpos celestes. Los contactados de tipo religioso son lanzados a fundar religiones o a reformar las ya existentes, llevándolos esto muchas veces a ser agredidos o muertos por otros fanáticos.

— Otros contactados, en cambio, reciben toda una jerga de conceptos pseudofilosóficos ininteligibles, que la mayor parte de las veces se van a la basura cuando muere el que los recibió, después de haberlos tenido celosamente guardados por años.

— A veces esa jerga plúmbea y llena de disparates encuentra el camino de la imprenta y se convierte en un libro famoso o «sagrado» que entontece las mentes de miles o de millones de hombres. Tal ha sido el caso del Libro de Mormon, el Oashpe, los libros de Urantia, el Libro de la Luz, el Corán, los Vedas, el Zend Avesta, etc., etc., y por supuesto la Biblia cristiana.

— Sin embargo, algunas obras maestras, tanto de la literatura como del arte, han sido dictadas o inspiradas por «ellos».


Éstos son los señores invisibles del mundo. Con frecuencia se me dice que yo libero la mente de la creencia en un Dios grande y único para hacerla esclava de unos dioses pequeños. Pero no es así. Lo que yo pretendo únicamente es informar; es descubrir algo que está oculto; es, si acaso, aconsejar. Lejos de mí el esclavizar a nadie diciéndole que haga esto o deje de hacer lo otro para aplacar o agradar a estos «dioses», tal como hace el cristianismo o las demás religiones con los suyos. Yo no me siento de ninguna manera su esclavo, técnicamente, conociendo su existencia y las malas artes de algunos de ellos, trato de no dejarme utilizar. Pero yo me siento libre y vivo tranquilamente prescindiendo de ellos. No paso la vida muerto de miedo como por siglos han vivido los buenos cristianos, a los que se amenaza durante toda la vida con el infierno.

Yo no temo a estas inteligencias por muy «superiores» a mí que sean. Además, sé que después de esta vida estos «dioses» no tienen nada que hacer conmigo, porque ya no tendrán poder alguno sobre mí. Y hasta tengo la seguridad de que ellos también mueren. En el Cosmos todo lo que vive muere. Y todo lo que muere resucita. Y el nacer y el morir de todas las criaturas es el latir de la vida del
Universo

Muere la bacteria que nació hace solo unos minutos, y muere el hombre después de vivir años, y mueren los planetas después de vivir milenios y mueren las estrellas y las galaxias después de vivir cientos de millones de años. Es la gigantesca sístole y diástole del corazón del DIOS-UNIVERSO. Yo no les tengo miedo a estos pobres diablos que nos observan desde ventanas invisibles. Sencillamente me dedico a hacer lo que creo que tengo que hacer, sin andar mirando a ver si me observan o no y si les agrado o no. 

Sé que algunos de ellos son más fuertes que yo y me pueden destruir si quieren y sé que otros sólo pueden interferir en mi vida si soy débil o necio, poniéndome a su disposición o incitándolos para que lo hagan. Por eso ahora ya no invoco a nadie en particular y me dedico a crecer internamente, tratando de que cuando me llegue la hora de salir de este mundo haya hecho lo que mi mente me dice que debería haber hecho.

Me limito a hacer lo que hace la hormiga, que laboriosamente traslada la semilla al hormiguero con paz y con diligencia sin importarle si hay algún «dios» humano contemplándola. Naturalmente que si la hormiga supiese que ese «dios» humano que la contempla en este momento, tiene la intención de cogerla y meterla en una caja, lo mejor que podría hacer sería abandonar la semilla y correr a ponerse a buen seguro, porque el «dios» humano tiene poder para hacerlo. Y lo curioso es que por razones totalmente incomprensibles para la hormiga, lo hará sin pensar que con ello hace algo malo. Se siente con derecho porque él es hombre y la hormiga es hormiga. Son las escalas cósmicas, cada una con sus baremos «morales». 

Pero la hormiga no sabe nada de eso. Ni siquiera que aquel «dios» humano ya se está inclinando en aquel preciso momento para cogerla y meterla en una caja, con una hormiga de otro hormiguero, para ponerlas a pelear; y por eso no se defiende. Lo mismo que a los humanos les ha pasado por siglos; no han creído que existen ciertas inteligencias suprahumanas que se entretienen en hacerlos pelear y por eso no se han defendido nunca de ellas y se han dejado engañar como niños convirtiendo nuestra historia en una montaña de incomprensiones y de odios y en un río de sangre.

Y lo triste es que todavía seguimos igual…

Fuente: Salvador Freixedo, La Granja humana.

sábado, 31 de agosto de 2013

LOS OSCUROS HAN SIDO ELIMINADOS

Mensaje Recibido por: Concepción Palacios-Raminayat el 24 de Agosto de 2013

Como ya sabéis y desde hace algún tiempo, localizamos y sitiamos a las “Ordas de la Oscuridad”en el lugar exacto donde moraban. Este ejercito oscuro estaba formado por Alfa-Draconianos, Reptilianos, Grises, Zetas-Reticulis…

Su casa estaba situada en lo que vosotros conocéis como el bajo astral, un lugar muy denso y oscuro desde donde ellos operaban, maquinaban, controlaban, oprimían e inducían a los seres humanos situados en la superficie del Planeta Tierra.
Desde hace miles de años venían utilizando estas practicas abusivas y de forma parasitaria con vosotros. Estaban chupando de vosotros, succionando vuestra energía, vuestra luz, os estaban absorbiendo la vida poco a poco y lentamente sin que os dieseis cuenta de ello. Se puede decir que vivían de vosotros de la misma manera que un parásito vive dentro de cualquier forma de vida, sin que esta se percate.
No querían que descubrieseis quienes sois en realidad, no querían que supieseis acerca de vuestra grandeza y de vuestra divinidad, querían que fueseis sus esclavos por siempre y para siempre, anulándoos por completo, tenían celos de vosotros pues sois los hijos bien amados del Padre Creador. Desde siempre os han utilizado y anulado para su propio beneficio, pero por fin todo eso y mucho más ya se ha acabado para ellos y para vosotros mismos.
Como os digo, desde hace algún tiempo fueron sitiados, y rodeados por los Ejércitos de la Luz, a partir de entonces y de forma continuada les hemos estado amenazando, les hemos estado invitando, y les hemos estado pidiendo que depusieran su actitud y que se rindieran pacíficamente, pues su tiempo de sometimiento y de abuso hacia la humanidad había llegado a su fin; nada de lo dicho por nosotros fue escuchado ni tenido en cuenta, hacían caso omiso a nuestras advertencias, y aunque acorralados y asustados, en ningún momento nos lo pusieron fácil, se resistieron, se revolvieron, y atacaron con todo su poder y con todas sus fuerzas.
Hemos tenido mucha paciencia con ellos, pero todo tiene un limite. Así que yo mismo y en persona, este que os habla, el Maestro Sananda, tuve que tomar cartas en el asunto de forma directa y personalmente. Sabiendo exactamente el lugar donde se escondía el Gran Líder de los Oscuros, el último Gran Draco Blanco Alado, me presenté ante él de forma súbita e inesperada, custodiado por un Gran Ejercito de Ángeles Guardianes de la más pura Luz. No opuso resistencia, de alguna manera él ya sabia que su fin estaba próximo y así lo aceptó.
Le dije: Aquí estoy, aquí me tienes en persona, tu tiempo ha terminado, he venido a por ti, y tienes dos opciones; rendirte y posicionarte del lado de la luz, o negarte a ello, y entonces serás disuelto por completo en un desintegrador de partículas, y revertido de nuevo a la fuente, eliminándose así de tu memoria todo el recuerdo vivido desde la oscuridad.
Sananda: Que decides?
Draco: Que es lo que implicaría mi rendición?
Sananda: Rendirte implica aceptar y abrazar la Luz, formar parte de nuestros ejércitos, de los Ejércitos del Padre-Creador, y eliminar toda partícula de oscuridad completamente y de forma permanente.
Draco: Está bien, Acepto lo que me propones, pero te pido una condición, una única condición.
Sananda: Y que condición es esa?
Draco: Sin mí, mi ejercito y aquellos que me sirven estarían completamente perdidos, por lo tanto te pido la misma consideración para todos ellos, te pido pues, que me acompañen y compartan mi misma suerte.
Sananda: Así será dispuesto entonces.
“Que así Sea”
El Gran Jefe Draco fué custodiado a ambos lados, por delante y por detrás, por el Ejercito de Ángeles Blancos Guardianes; fué conducido a una Alta Esfera dentro de una Dimensión muy elevada, allí fué introducido en una Capsula de Luz sellada desde el exterior.
El resto de su ejercito fué conducido poco tiempo después y en las mismas condiciones. Esta Capsula de Luz, es una Cámara con capacidad para una sola persona, una vez dentro, ésta es sellada desde el exterior y nadie puede abrirla hasta que no se haya completado su cometido o función.
Estas Capsulas o Cámaras, tienen inteligencia propia, han sido programadas para actuar con autonomía, por lo cual y hasta que no terminan y completan el programa para el que fueron diseñadas, no detienen su funcionamiento y no se abren. 

En todo momento son controladas y revisadas para comprobar su correcto funcionamiento. El lugar donde fueron conducidos es tan inmenso, que tiene capacidad suficiente para albergarlos a todos. Cada uno de ellos fueron introducidos en Capsulas independientes. 

En estos momentos aún permanecen dentro de estas Cámaras selladas, y estarán allí todo el tiempo que sea necesario hasta que eliminen toda partícula de oscuridad, se limpien y se purifiquen por completo. Si es necesario permanecerán meses allí adentro, pues aunque estas Cámaras son muy potentes, estos Seres presentaban una gran cantidad de contaminación de todo tipo. 

Cuando estén completamente desinfectados y libres de todos los parásitos que llevaban consigo, cuando toda la oscuridad haya desaparecido, se abrirán las Cámaras, y entonces serán conducidos a un nuevo lugar mucho más elevado dentro de las altas esferas o dimensiones, allí serán revertidos a la Fuente, donde se fusionarán con el Todo, y donde limpiarán las memorias para renacer de nuevo desde el principio, en una nueva forma de vida si así lo desean, retornando entonces al Nuevo Planeta Tierra, y ayudando así a la Nueva Humanidad. 

Podrán elegir esta opción, o permanecer en los Mundos Internos, haciendo de Faros y de Guías para ayudar a la Humanidad. Entonces, Queridos Míos, como ya os expliqué hace unos días cuando puse a vuestra disposición esta fabulosa noticia a través de otro canal.¡¡¡Estamos todos de enhorabuena!!! “Por fin, una buena noticia” 

Aún quedan restos de oscuridad en el Planeta Tierra, pues allí permanecen sus “linajes”, ellos son  muy conocidos por vosotros, os gobiernan, os dirigen, os manipulan, os oprimen, os explotan, son los que manejan los hilos del poder desde siempre en la sombra, aquellos que han empobrecido al pueblo controlando sus riquezas, esos que se encuentran dentro de las clases privilegiadas; Monarcas, Banqueros, Políticos, Empresarios, Científicos, Militares, Médicos, Periodistas…
Necesitáis que os diga quienes son? Si? Acaso no sabéis de quienes se tratan? Bueno, pues os digo que estos pocos oscuros que quedan todavía en el Planeta Tierra, también tienen los días contados; ellos también han sido advertidos en muchas ocasiones y parece ser que es ahora cuando de verdad tienen miedo, pero aún así se siguen resistiendo. 

Muy pocos de ellos han aceptado nuestra propuesta, el resto no quiere ni oír hablar del tema, con lo cual, y desde hace poco tiempo se les está eliminando o sustituyendo por sus copias, clones, o replicas exactas. 

Lo que quiero decir con esto es que en el momento actual muchos de aquellos que creéis que son, en verdad no son, solo son sus clones. Los auténticos han sido enviados en esferas selladas y transportados a otros lugares de transito, en espera de sus nuevos destinos. Cuando todo lo que tenga que acontecer, sea; aquellos que ahora actúan como clones, también serán eliminados, pues ya no tendrán razón de ser. 

Muchas cosas tienen que cambiar en vuestro mundo para dar paso a todo lo nuevo que llega. El momento es este, el momento es ahora, “estad atentos”. Muchos eventos tienen que acontecer de aquí a que se cierre este año. 

Os envuelvo con toda mi Luz y con todo el Amor que os tengo. 

Saludos mis Queridos Hermanos.

Yo Soy Sananda.

martes, 27 de agosto de 2013

MIS VIDENCIAS CON SERES DE OTROS PLANOS DE CONCIENCIA Elsa Farrus

Elsa Farrus,contactada por seres de otras dimensiones y con frecuentes visiones que posteriormente ocurren, nos hablará de sus experiencias en otros planos de conciencia. Todos tenemos seres de luz cerca, que están para ayudarnos a nuestra apertura de conciencia, en nuestra encarnación actual. Para conectar con estos seres que están en otras dimensiones de conciencia, se tienen que alinear el cuerpo fractal y la energía personal, así se abren los canales de comunicación en todos los reinos y planos de conciencia. Todos lo poseemos y los olvidamos a lo largo de nuestras vidas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Conflicto cosmico entre seres dimensionales contra seres reptilianos

Entrevista a Alex Collier (visión imprescindible: La posesion del planeta Tierra y sus habitantes es el motivo fundamental que justifica el conflicto de todos los tiempos entre seres intergalacticos.

jueves, 14 de marzo de 2013

Paralelismo de las Historias religiosas de Hebreos y Aztecas

Existe un escritor español nacido en Galicia en 1923 que a sus 30 años se ordenó sacerdote católico, para años después ser repudiado por su orden jesuita y convertirse en ex-sacerdote, y junto a los conocimientos de diversas materias que había colectado consagrarse al estudio de los fenómenos paranormales y ovnilógicos, muestra de lo cual son sus diferentes libros. Del libro de Salvador Freixedo, que así se llama el autor, “¡Defendámonos de los Dioses!”, publicado en 1984, hemos escogido estos párrafos que aluden a un paralelismo notado desde hace tiempo por más de un estudioso de la historia de las tribus aztecas en Méjico, y que es lo análogo de su historia con la que se relata en el Viejo Testamento.


Las hipótesis para ello no son tajantes, pudiendo aventurarse aún una contaminación sacerdotal por parte de gente del Viejo Mundo que hubo venido siglos antes de Colón, puesto que se prueba haber más paralelismos todavía. La tesis de Freixedo, que está planteada esquemáticamente y pudiendo perfeccionársela, es más inquietante porque implícita en ella está la existencia de entidades usurpadoras que se hacen adorar y seguir como divinidades, imponiendo a sus pueblos escogidos ciertas repugnantes prácticas que sólo los satisfacen a ellos, estableciéndose una similar identidad entre ellas o la participación de una tendencia común.

(…) Los diez mandamientos fundamentales de la religión cristiana, no sólo son el fruto de la aparición de uno de estos seres suprahumanos, sino que fueron entregados personalmente por él y nada menos que grabados en piedra, si es que hemos de creer a lo que por más de tres mil años ha venido enseñando el judeo-cristianismo. En el libro más respetado en todo el mundo occidental, se nos dice que un ser llamado Yahvé se apareció en una nube desde la que se comunicaba con los humanos. Una nube que, según leemos en el Pentateuco, hacía cosas muy extrañas para ser una nube normal.

Este señor, al que acompañaban otros seres suprahumanos dotados de extraordinarios poderes (que por otro lado eran bastante parecidos en sus pasiones a los hombres y que con mucha frecuencia se inmiscuían abiertamente en sus vidas) estuvo apareciéndose de la misma manera durante varios siglos a todo el pueblo hebreo y de una manera personal a diversos individuos a los que les indicaba cuál era su voluntad específica en aquel momento. Estos seres suprahumanos a los que nos referimos, se presentaban siempre como enviados por aquel ser que se presentó en el monte Sinaí; y el mismo Cristo – al que, como ya he dicho, consideramos no como uno de estos seres suprahumanos, sino como a un humano extraordinario – se presentó siempre como un enviado de aquel señor del Sinaí al que él llamaba su “padre”.

Posteriormente en el cristianismo, las apariciones de todo tipo de seres no humanos, o humanos ya glorificados, son cosa completamente normal y admitida por las autoridades de la Iglesia. Negar ahora este hecho, tal como pretenden hacerlo algunos teólogos modernos, es querer tapar el sol con un dedo.

A los que nos digan que Dios tiene el derecho de manifestarse como quiera y a los que nos presenten la teofanía del judeo-cristianismo como algo único, les diremos que si bien es cierto que Dios tiene el derecho de presentarse como quiera, no es lógico que lo haga con todas las extrañísimas circunstancias con que lo hizo en el caso del pueblo hebreo, y por otro lado no estaremos de acuerdo de ninguna manera en que el caso judeo-cristiano sea un caso único.

Muy por el contrario, nos encontramos con que la manera de manifestarse Yahvé al pueblo hebreo no difiere fundamentalmente en nada de la manera que otros dioses usaron para manifestarse a sus “pueblos escogidos”; porque como ya dijimos, estos seres suprahumanos gustan de “escoger” un pueblo en el que centran sus intervenciones con la raza humana, y en el que influyen positiva y negativamente, a veces de una manera muy activa y directa.

En este particular, el judeo-cristianismo no tiene originalidad alguna tal como enseguida veremos. Lo que sucede es que los cristianos, al igual que los fieles creyentes de otras religiones, concentrados en el estudio y en el cumplimiento de sus dogmas y ritos, y aislados por sus líderes religiosos de las creencias y ritos de otros pueblos, han ignorado y continúan ignorando hechos históricos que por sí solos son capaces de sembrar grandes dudas sobre la originalidad y la validez de las propias creencias religiosas.

LAS TEOFANÍAS SE REPITEN
La experiencia de haber sido “adoptados” por un “dios”, es casi común a todos los pueblos de la antigüedad, con la circunstancia de que esta adopción conllevaba ciertas condiciones que eran también comunes a todos los pueblos: la exigencia de sacrificios sangrientos de una u otra clase, a cambio de una protección (que resultaba ser tan mentirosa y, a la larga, tan poco eficaz como la que Yahvé dispensó al pueblo hebreo).

De hecho leemos en una nota de la Biblia de Jerusalén: “En el lenguaje del antiguo Oriente, se reconocía a cada pueblo la ayuda eficaz de su dios particular”.

Si bien es cierto que las mitologías y leyendas folklóricas de la antigüedad no tienen en muchos casos prueba alguna documental (aunque en muchos otros casos sí la tienen) nadie puede negar la realidad altamente intrigante de que de hecho muchos pueblos, separados por miles de años y por miles de kilómetros han tenido creencias y practicado ritos muy semejantes; ritos y creencias que, analizados a fondo, se dirían procedentes de un tronco común.

Con la peculiaridad de que muchos de estos ritos y creencias son bastante antinaturales e ilógicos, pudiendo uno llegar a la conclusión de que no brotaron espontáneamente de la mente de los humanos como una ofrenda a sus “dioses protectores”, sino que les fueron impuestos a los terrícolas por alguien que, a lo largo de los siglos, ha conservado los mismos gustos retorcidos, contradictorios y en muchos casos crueles.

PARALELOS ENTRE LAS TEOFANÍAS
Volviendo al caso histórico del pueblo hebreo, y dejando de lado a los otros dioses de los pueblos de Mesopotamia, tan desconcertantemente parecidos a Yahvé y contra los que éste tenía tan tremendos celos,
Baal
Moloc
Nabú
Aserá
Bel
Milkom
Oanes
Kemós
Dagón, etc.,
…vamos a fijarnos en una experiencia específica y extraña exigida por Yahvé al pueblo hebreo y vamos a encontrarnos con otro pueblo (separado del pueblo hebreo por unos 10.000 kilómetros en el espacio y por unos 3.000 años en el tiempo) al que su “dios protector” le hizo pasar por la misma extraña experiencia.
Me refiero al hecho de andar errantes por muchos años antes de llegar a la “tierra prometida” y bajo el mandato específico y la dirección inmediata de Yahvé.

El lector que quiera conocer más a fondo los detalles de todo este peregrinar no tiene más que leer el libro del Éxodo, que es uno de los cinco primeros que componen la Biblia.

HEBREOS Y AZTECAS
Pues bien, esta extraña aventura – que tiene que haber resultado penosísima para el pueblo judío – la vemos repetida con unos paralelos asombrosos e incomprensibles en el pueblo azteca. Según las tradiciones de este pueblo, hace aproximadamente unos 800 años que su dios Huitzilopochtli se les apareció y les dijo que tenían que abandonar la región en que habitaban y comenzar a desplazarse hacia el sur,
“hasta que encontrasen un lugar en el que verían un águila devorando a una serpiente”.

En este lugar se asentarían y él los convertiría en un gran pueblo. La región en que por aquel entonces habitaban los aztecas estaba en lo que hoy es terreno norteamericano – probablemente entre los estados de Arizona y Utah – y por lo tanto su peregrinar hasta Tenochtitlán fue notablemente más extenso que el que a los hijos de Abraham les exigió su “protector” Yahvé.

La caminata de los “Hijos de la Grulla” (como tradicionalmente se llamaba a los aztecas) fue de no menos de tres mil kilómetros y no precisamente por grandes carreteras sino teniendo que atravesar vastos desiertos y zonas abruptas y de densa vegetación que ciertamente tuvieron que poner a prueba su fe en la palabra de su dios Huitzilopochtli.

Pero por fin, después de mucho caminar encontraron en una pequeña isla, en medio del lago Texcoco, el águila de la profecía devorando una serpiente en lo alto de un nopal. Esta pequeña isla estaba exactamente donde ahora está la impresionante plaza del Zócalo, en medio de la ciudad de México. La febril actividad constructora de los aztecas – muy influenciada por otros dos pueblos que anteriormente se habían distinguido mucho por sus grandes construcciones: los olmecas y los toltecas – pronto convirtió aquellos lugares pantanosos, en la gran ciudad con la que se encontraron los españoles cuando llegaron a principios del siglo XVI.

Hoy día ya apenas si quedan algunas partes con agua del lago Texcoco, pero cuando llegaron los aztecas, allá por el año 1325, el lago ocupaba una superficie notablemente mayor del valle de México.

Con lo dicho hasta aquí, no podríamos encontrar sino un paralelo genérico con lo que les aconteció a los hebreos, y ciertamente no tendríamos derecho a esgrimirlo como un argumento en favor de nuestra tesis.
Pero si consideramos cuidadosamente todos los detalles de la historia de la peregrinación azteca, nos encontraremos con muchas otras circunstancias muy sospechosas.

Helas aquí:
La personalidad de Yahvé era muy parecida a la de Huitzilopochtli. Ambos querían ser considerados como protectores y hasta como padres, pero eran tremendamente exigentes, implacables en sus frecuentes castigos y muy prontos a la ira.

Ambos les dijeron a sus pueblos escogidos, que abandonasen la tierra en que habitaban. Yahvé lo hizo primeramente con Abraham haciendo que dejase Caldea y lo hizo posteriormente con Moisés forzándolo a que abandonase Egipto al frente de todo su pueblo.

Ambos acompañaron “personalmente” a sus protegidos a lo largo de toda la peregrinación, ayudándolos directamente a superar las muchas dificultades con que se iban encontrando en su camino.

Yahvé los acompañaba en forma de una extraña columna de fuego y humo que lo mismo los alumbraba por la noche que les daba sombra por el día, y les señalaba el camino por donde tenían que ir, haciendo además muchos otros menesteres tan extraños y útiles como apartar las aguas del mar para que pudiesen pasar de una orilla a otra, etc.

Huitzilopochtli acompañó a los aztecas en forma de un pájaro, que según la tradición era una gran águila blanca que les iba mostrando la dirección en que tenían que avanzar en su larguísima peregrinación.
Este peregrinar en ninguno de los casos fue de días o semanas. En el caso hebreo, Yahvé, extrañísimamente, se dio gusto haciéndoles dar rodeos por el inhóspito desierto del Sinaí durante 40 años (cuando podían haber hecho el camino en tres meses).

Huitzilopochtli fue todavía más errático y desconsiderado en su liderazgo, pues tuvo a sus protegidos vagando dos siglos aproximadamente, hasta que por fin los estableció en el lugar de la actual ciudad de México.

Si el tiempo que ambos pueblos anduvieron errantes no fue breve, tampoco lo fue la distancia que tuvieron que cubrir. Primero Abraham fue desde Caldea a Egipto de donde volvió a los pocos años.

Pero enseguida vemos a su nieto Jacob volver de nuevo a Egipto (siempre bajo la mirada de Yahvé, que era el que propiciaba todas estas idas y venidas) hasta que, al cabo de unos dos o tres siglos, vemos a todo el pueblo hebreo – por aquel entonces ya numerosísimo – de vuelta hacia la tierra prometida capitaneado por Moisés, pero dirigido desde las alturas por aquella nube en la que se ocultaba Yahvé.

La distancia que tenía que recorrer el pueblo hebreo era, teóricamente, de unos 300 kilómetros; pero Yahvé se encargó de estirar esos 300 kilómetros hasta convertirlos en más de mil.

La distancia recorrida por el pueblo azteca fue mucho mayor, ya que no debió de ser inferior a los tres mil kilómetros, distancia que fue fielmente recorrida por las seis tribus que inicialmente se pusieron en camino.
Ambos pueblos tuvieron que enfrentarse a un sinnúmero de tribus y pueblos que ya habitaban la “tierra prometida” cuando llegaron los “pueblos escogidos”.

Los amorreos, filisteos, jebuseos, gabaonitas, amalecitas, etc., que a cada paso nos encontramos en la Biblia en guerra con los hebreos, tienen su contrapartida americana en los chichimecas, tlaxcaltecas, otomíes, tepanecas, xochimilcos, etc., con quienes tuvieron que enfrentarse los aztecas en su peregrinaje hacia Tenochtitlán.

Ambos pueblos, en cuanto fueron adoptados por sus respectivos dioses protectores, comenzaron a multiplicarse rápidamente, pero sobre todo en cuanto llegaron al lugar prometido y se establecieron en él se hicieron muy fuertes y pasaron a ser los pueblos dominantes en toda la región, avasallando a sus vecinos.
Ambos pueblos llegaron a la cúspide de su desarrollo aproximadamente a los dos siglos de haberse establecido en la tierra prometida.

Ambos pueblos fueron adoctrinados en un rito tan raro como es la circuncisión. Éste es un “detalle” tan extraño que induce a sospechar muchas cosas, entre ellas, que Yahvé y Huitzilopochtli eran hermanos gemelos en sus gustos.

Tanto Yahvé como Huitzilopochtli les exigían a sus pueblos sacrificios de sangre. Entre los hebreos esta sangre era de animales, pero entre los aztecas la sangre era frecuentemente humana, como en la dedicación del gran templo de Tenochtitlán cuando, según los historiadores, se sacrificaron varios miles de prisioneros, abriéndoles el pecho de un tajo y arrancándoles el corazón, todavía latiendo y sangrante, para ofrecérselo a Huitzilopochtli.

Yahvé, a primera vista no llegaba a tanta barbarie, pero parece que a veces acariciaba la idea. Recordemos si no, el abusivo sacrificio que le exigió a Abraham de su hijo Isaac (y que sólo a última hora impidió) y el menos conocido de la hija de Jefté (Jue. 13).

Este caudillo israelita le prometió a Yahvé que mandaría sacrificar al primer ser viviente que se le presentase a la vuelta al campamento, si Yahvé le concedía la victoria sobre los ammonitas.

Cuando volvía victorioso de la batalla, la primera que le salió al encuentro para felicitarle fue su propia hija. Y Yahvé, que con tanta facilidad le comunicaba sus deseos a su pueblo, no dijo nada y permitió que Jefté cumpliese su bárbaro juramento. Y éste no es el único ejemplo de este tipo.

(Y conste que no decimos nada – para no extendernos – de los auténticos ríos de sangre que el propio Yahvé causó con las continuas batallas a las que forzó durante tantos años a su pueblo, RÍOS de sangre que a veces provenían exclusivamente de su pueblo escogido cuando “se encendía su ira contra ellos” cosa que sucedía con bastante frecuencia.)

Tanto Yahvé como Huitzilopochtli abandonaron de una manera inexplicable a sus respectivos pueblos cuando éstos más los necesitaban. Yahvé – que ya estaba bastante escondido desde hacía varios siglos – se desapareció definitivamente a la llegada de los romanos a Palestina, y Huitzilopochtli hizo lo mismo cuando llegaron los españoles; y a partir de entonces, la identidad de los aztecas como pueblo, se ha disuelto en el variadísimo mestizaje de la gran nación mexicana.

(Es muy dudoso, por no decir imposible, que los aztecas, pese a las promesas de su protector, logren el supremo y desesperado acto de supervivencia de los israelitas, de volver a resucitar como un pueblo de historia y características propias).

Por supuesto, como no podía ser menos, ambos pueblos fueron instruidos detalladamente acerca de cómo habían de construir un gran templo en el lugar en donde definitivamente se instalasen. (Este es otro “detalle”, como más adelante veremos, que ha sido básico en todas las apariciones religiosas a lo largo de la historia).
Por si todos estos paralelos no fuesen suficientes, nos encontramos todavía con otro, que le confieso al lector que a mí me produjo una profunda impresión cuando lo encontré ingenuamente relatado por fray Diego Durán, uno de los muchos frailes franciscanos que escribieron las crónicas de los primeros tiempos del descubrimiento de América, basados en lo que los propios indios les contaban.

El buen fraile, en su relato de las creencias de los antepasados de los aztecas, nos cuenta (por supuesto, con una cierta lástima ante el paganismo “demoníaco” en que se hallaban sumidos aquellos pueblos) que cuando el pueblo entero avanzaba hacia el sur, siguiendo siempre a la gran águila blanca que los dirigía desde el cielo, lo primero que harían al llegar a un lugar, era construir un pequeño templo para depositar en él el arca que transportaban mediante la cual se comunicaban con su dios.

Este detalle de llevar también un arca, al igual que los hebreos, y de considerarla de gran importancia, pues era el vínculo que tenían con su protector, es algo que me sumió en profundas reflexiones y que me hizo llegar a la conclusión de que algunos de estos “espíritus que están en las alturas” – tal como los denomina Sn. Pablo – tienen gustos muy afines.

Y puede ser que no sólo gustos, sino también necesidades, cuantas veces se asoman a nuestro mundo, o a nuestra dimensión, en donde no pueden actuar tan naturalmente como lo hacen cuando están en su elemento.
Todavía como un último paralelo, podríamos añadir lo siguiente: Si el Yahvé de los hebreos tuvo su contrapartida americana en Huitzilopochtli, el Cristo judío, en cierta manera reformador de los mandamientos de Yahvé, tuvo su contrapartida en Quetzalcoatl, el mensajero de Dios, instructor y salvador del pueblo azteca, que, como Cristo, apareció en este mundo de una manera un tanto misteriosa; fue aparentemente un hombre como él, y como él, se fue de la tierra de una manera igualmente extraña, prometiendo ambos que algún día volverían.

Hasta aquí llegaban los paralelos que personalmente había investigado hace ya unos cuantos años; pero la lectura del libro de Pedro Ferriz “¿Dónde quedó el Arca de la Alianza?”, ha dado pábulo a mis sospechas y a mis paralelos, con los detalles que allí aporta.

Uno de ellos es el curioso “cambio de nombres”.
Resulta que Huitzilopochtli tenía la misma “manía” que Yahvé (Abram-Abraham, Sarai-Sara, Jacob-Israel) y hasta que el mismo Jesucristo (Kefas, Boanerges). Y por cierto la misma “manía” que encontramos en los modernos “extraterrestres” que con gran frecuencia les cambian el nombre a sus contactados.
Pero no sólo eso sino que el Moisés azteca – que era el único que hablaba con Huitzilopochtli, según Ferriz – se llamaba “Mexi y su hermana (¡porque también tenía una influyente hermana!) se llamaba Malínal” [Malinalxóchitl].

Pues bien, fonéticamente, Meshi se parece a Moshe (Moisés en la versión fonética castellana), y Malínal a María. Y aunque al lector este paralelo pueda parecerle una exageración traída por los pelos, debería saber que estos “parecidos” en cuestión de nombres propios son algo con lo que nos encontramos frecuentemente en el mundo de lo religioso-paranormal (Krishna-Cristo; Maturea-Matarea, etc.) y son algo normal en el mundo esotérico.

Son chispazos de la Magia Cósmica que escapan a nuestra lógica.
Hasta aquí los paralelos entre el peregrinar del pueblo hebreo y el peregrinar del pueblo azteca.
Si todas estas similitudes las encontrásemos únicamente entre estos dos pueblos, podríamos achacárselas tranquilamente a pura coincidencia casual.

Pero lo que se hace tremendamente sospechoso es que éstas y otras “coincidencias” las encontramos en gran abundancia en muchos otros pueblos de la Tierra, separados por miles de años y por miles de kilómetros.

Fuente: bibliotecapleyades.net