Si pudieras fusionar tu mente y tu cuerpo con tecnología que te diera poderes sobrehumanos y te permitiera vivir para siempre, ¿lo harías ?Esto es esencialmente lo que el movimiento transhumanista trata de lograr.Los transhumanistas imaginan un futuro en el que la tecnología permitirá que la humanidad avance hasta el punto de erradicar la enfermedad, la pobreza y la guerra.Creen que la fusión con las máquinas nos permitirá llegar a ser miles de millones de veces más inteligentes de lo que lo somos hoy y que las tecnologías de extensión de vida permitirán a la humanidad alcanzar la inmortalidad.Incluso creen que lo podrán ver con sus propios ojos, aplicado en su propias vidas. Apuntan a la Ley de Moore y al hecho de que la tecnología ya parece estar creciendo a un ritmo exponencial.A medida que la curva de la tecnología se hace más pronunciada, los transhumanistas creen que nuestro mundo se transformará radicalmente y a gran velocidad y que, en solo unas pocas décadas, los poderes sobrehumanos y tecnologías de extensión de vida extremadamente avanzadas nos permitirán convertirnos en “dioses”.El momento clave que la mayoría de transhumanistas esperan se conoce como “la Singularidad”. Ese es el momento en que la inteligencia artificial superará a la inteligencia humana y provocará una reacción en cadena tecnológica. En ese momento , la mayoría de los transhumanistas creen que la inteligencia biológica se fusionará con la inteligencia no biológica y la humanidad se convertirá en mucho más inteligente de lo que es hoy.Durante esta transición, la sociedad se transformará profundamente…Después de que se produzca la Singularidad, se prevé que grandes cambios transformarán la sociedad; cambios tan drásticos que son casi inconcebibles en la actualidad. Los expertos en el movimiento dicen que después de la Singularidad, la extensión de la vida humana indefinida se convertirá rápidamente en la norma. Muchos científicos que trabajan en este campo están particularmente interesados en el concepto de lograr la inmortalidadA la mayoría de gente le parece ridícula la idea de lograr la inmortalidad en nuestros decadentes cuerpos físicos.Pero los transhumanistas se lo toman muy en serio.Para lograrlo están buscando un método que les permita almacenar la mente humana en un ordenador. Si toda la conciencia puede ser “cargada” en un ordenador, es concebible que más tarde se pueda descargar en un avatar futurista de algún tipo, una vez que la tecnología se haya desarrollado.Pero esa no es la única tecnología de extensión de vida en la que los transhumanistas están trabajando. Algunos otros ejemplos incluyen la incorporación de nanobots en nuestro cuerpo y cerebro y la eliminación de las enfermedades a través de un proceso de “reprogramación genética”…Otros transhumanistas están trabajando para mejorar la longevidad a través de medios biológicos, como el cultivo de nuevos órganos a partir de células madre, sustitución de partes desgastadas del cuerpo por modelos actualizados de alta tecnología y curación de enfermedades a través de la reprogramación genéticaUn tercer método para lograrlo vendría a través de la fusión de lo biológico y lo no biológico a partes iguales, por ejemplo, con la incorporación de nano-robots en el torrente sanguíneo y en el cerebro y sustituyendo átomos por nano-ordenadores para resolver la degeneración que viene con el envejecimientoSegún los transhumanistas, no sólo vamos a ser capaces de vivir mucho más tiempo, sino que nuestra calidad de vida también será mucho mejor en el futuro.Así es como un transhumanista imagina la vida en la década de 2050…Los robots se han convertido en una adquisición importante de las familias. La capacidad para auto-reproducir sus propios componentes en nanofactorias, hacen que estas máquinas sean fáciles de conseguir y muy asequibles. En 2050, la tecnología, que avanza a gran velocidad siguiendo la “Ley de Moore”, ha conseguido crear una criatura androide casi indiscernible de un ser humano.Programados con software descargado de Internet, los robots domésticos de la década de 2050 se adaptan a todos nuestros caprichos. También manejan a los nanorobots que recorren nuestras venas manteniéndonos saludables constantemente y velan por nuestra seguridad cuando nos conectamos a eventos de simulación del tipo de las holocubiertas de Star Trek (instalaciones de realidad simulada con hologramas)Suena maravilloso ¿no es así ?Pero ¿cómo vamos a ganar dinero para pagar por todas esas cosas?Si los robots serán tan avanzados, entonces ¿por qué las empresas iban a necesitar trabajadores humanos?¿O vamos a tener que “mejorarnos” a nosotros mismos con tecnología sólo para ser útiles como fuerza de trabajo ?Un reciente artículo de Andrew Smart, sugiere que estas ” mejoras ” sólo nos convertirán en “mejores esclavos”…¿No será que nos están engañando para que invirtamos nuestra energía innovadora en convertirnos en mejores esclavos? Si la élite digital logra su sueño de una unión perfecta con las máquinas, ¿qué sucederá con el resto de personas que, o bien no podrán permitirse el lujo de convertirse en cyborgs o simplemente querrán disfrutar de la vida como seres humanos normales? ¿Uno de estos humanos Singularizados podrá realizar la carga de trabajo de 100 trabajadores normales? Por descontado, los robots ocuparán nuestros puestos de trabajoDe hecho, los robots ya nos están sustiuyendo en los puestos de trabajo a un ritmo asombroso y esto incluso sucede en países con salarios bajos, como China…La empresa china Hon Hai, el mayor fabricante de componentes para productos electrónicos del mundo, ha anunciado la intención de construir una fábrica operada totalmente por robots y reemplazar a 500.000 trabajadores por robots en los próximos tres añosPero a los transhumanistas no les preocupan estas cuestiones. Insisten en que llegaremos a ser tan inteligentes que encontraremos fácilmente soluciones a todos estos problemas sociales.Sí, la mayoría de transhumanistas reconocen que habrá baches en este camino hacia la utopía, pero argumentan que sería absurdo no “tomar el control de nuestra propia evolución”. Creen que podemos utilizar la ciencia y la tecnología para guiar la evolución de la sociedad y que esto va a crear un mundo mucho mejor que el que tenemos hoy.Lo que sigue es lo que un participante declaró en una reciente conferencia sobre transhumanismo y religión…El transhumanismo nos empuja a la trascendencia. No como en el misticismo clásico, sino que busca una trascendencia temporal, la fuerza impulsora de la cual es la evolución…¿Qué es la realidad? La realidad es la evolución. Su dirección va de lo simple a lo complejo; el resultado más complejo es la inteligencia. Así pues, la evolución se dirige hacia la inteligencia.Por lo tanto debemos tener la voluntad de evolucionar. Tenemos una responsabilidad moral para evolucionar y hacerlo esforzándonos constantemente por ampliar nuestras capacidades a lo largo de la vida, actuando en armonía con el proceso evolutivo…La ciencia y la tecnología nos mueven hacia la utopía. Una de las cosas más emocionantes acerca del transhumanismo es que todos los problemas se solucionaránTodo esto suena tan seductor…Después de todo, ¿quién no querría vivir en una “utopía”, donde todo lo que está mal en nuestro planeta ha sido “arreglado”?Pero los transhumanistas no se detienen ahí.El transhumanista más famoso del mundo, Ray Kurzweil, toma 150 suplementos vitamínicos al día en un intento por extender su vida todo lo posible, hasta que las tecnologías de extensión de vida más avanzadas sean desarrolladas. En el capítulo 7 de “La Singularidad está cerca: cuando los humanos trascienden la biología” , expresa su creencia de que la evolución y la tecnología convertirán al ser humano en algo semejante a Dios…“La evolución se mueve hacia una mayor complejidad, mayor elegancia, mayor conocimiento, mayor inteligencia, mayor belleza, mayor creatividad y mayores niveles de atributos sutiles, como el amor. En todas las tradiciones monoteístas Dios es descrito como todas estas cualidades, sólo que sin ninguna limitación: conocimiento infinito, inteligencia infinita, belleza infinita, creatividad infinita, amor infinito y así sucesivamente. Por supuesto, incluso el crecimiento acelerado de la evolución nunca alcanza un nivel infinito, pero a medida que crece exponencialmente, se mueve en esa dirección cada vez más rápido. Así pues, la evolución se mueve inexorablemente hacia esta concepción de Dios, aunque nunca llegue a ese ideal. Podemos considerar, por lo tanto, que la liberación de nuestro pensamiento de las limitaciones de su forma biológica es una empresa esencialmente espiritual”El transhumanista Mark Pesce es aún más extremo. Según Pesce, el transhumanismo nos permitirá “llegar a ser como dioses”…“Los hombres mueren, mueren los planetas, incluso las estrellas. Todos lo sabemos. Por eso buscamos algo más, la trascendencia de lo fugaz, su traducción en forma incorruptible. Un escape si se quiere considerar así, detener la rueda. Buscamos bendecirnos a nosotros mismos con el conocimiento perfecto y la perfecta voluntad; Para llegar a ser como Dios, tener el universo en la mano y transformarlo en nuestra imagen para nuestro propio deleite. Y como es en la Tierra, así será en los cielos. El resultado inevitable de la increíble improbabilidad, la flecha de la evolución nos empuja al transhumanismo, una apoteosis de la razón, la salvación alcanzada por las buenas obras”Incluso otros famosos transhumanista, como el Dr. Richard Seed, van más allá y amenazan de iniciar una “guerra” si alguien trata de evitar que se conviertan en dioses…Para tener una idea de adónde quieren llevarnos los transhumanistas, vean el este vídeo de YouTube (en inglés, pero se pueden activar subtítulos en español).Fue producido por “Iniciativa 2045″, y como se puede ver, estan convencidos de que el mundo será infinitamente superior en el año 2045 que en la actualidad…Sin duda es un tema candente que invita a la reflexión y a un debate profundo y necesario.Visto en : El Robot Pescador
Blog especialmente dedicado a informar acerca de la vida humana en la Tierra, destacando las ideas correspondientes a la moral, la ética y las buenas costumbres que deben acompanar el comportamiento de los seres privilegiados con el don de la existencia.
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miércoles, 21 de mayo de 2014
Transhumanismo: ¿Te gustaría ser como Dios?
martes, 22 de abril de 2014
Transhumanismo y cuántica: Dos visiones de la vida después de la muerte
El científico estadounidense Robert Lanza afirma que tiene pruebas definitivas para confirmar que la vida después de la muerte existe y que de hecho la muerte, por su parte, no existe de la manera en la que la percibimos.
Después de la muerte de su viejo amigo, Albert Einstein dijo: “Ahora Besso se ha ido de este extraño mundo un poco por delante de mí. Eso no significa nada. La gente como nosotros [...] sabe que la distinción entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión obstinadamente persistente.” Nuevas pruebas continúan sugiriendo que Einstein tenía toda la razón al decir que la muerte no es más que una ilusión.
Lanza opina que la respuesta a la pregunta ‘¿Qué hay más allá de la muerte?’, sobre la que los filósofos llevan siglos reflexionado radica en la física cuántica, y en concreto en la nueva teoría del biocentrismo. Según el científico, de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest (Wake Forest University School of Medicine), en Carolina del Norte, la solución a esa cuestión eterna consiste en la idea de que el concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia.
El profesor afirma que el biocentrismo explica que el universo solo existe debido a la conciencia de un individuo sobre él mismo. Lo mismo sucede con los conceptos de espacio y tiempo, que Lanza describe como “meros instrumentos de la mente”, publica el periódico británico ‘The Independent’.
En un mensaje publicado en el sitio web del científico, Lanza explica que con esta teoría el concepto de la muerte como la conocemos “no existe en ningún sentido real”, ya que no hay verdaderos límites según los cuales se pueda definir.
“Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad solo existe en nuestras mentes”, opina Lanza. Asimismo, evidentemente, creemos en la muerte porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.
Nuestra manera clásica de pensar se basa en la creencia de que el mundo tiene una existencia objetiva independiente de un observador. Pero una larga lista de experimentos demuestra todo lo contrario. El nuevo biocentrismo, la teoría elaborada por el científico, supone que la muerte no puede ser un evento terminal, tal y como la solemos considerar.
Lanza indica también que el biocentrismo es similar a la idea de universos paralelos, la hipótesis formulada por físicos teóricos según la cual hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder ocurre en alguno de ellos. La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios. Existen todos los universos posibles simultáneamente, independientemente de lo que ocurre en cualquiera de ellos, escribía Lanza en la revista ‘Psychology Today’.
En términos de cómo afecta ese concepto a la vida después de la muerte, el profesor explica que, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una “flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso” y agrega que “la vida es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; сuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida”.
“La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo. La inmortalidad no significa la existencia perpetua en el sistema temporal, sino que se encuentra completamente fuera del tiempo”, subraya Lanza.
Transhumanismo
La visión de Lanza se contrapone a otras visiones científicas, probando así (y una vez más) que no hay una sola voz cantante con respecto a los mismos temas dentro de lo que se denomina “ciencia oficial”.
El físico teórico Michio Kaku es reconocido por sus teorías en física cuántica y concedió una entrevista al diario El Confidencial, de España, en el que revela su visión acerca de las posibilidades que la ciencia puede otorgar al ser humano para prolongar la vida y hasta tocar la inmortalidad. Aquí un fragmento de la entrevista:
P.: Supongo que estará familiarizado con el concepto de transhumanismo, un movimiento que apoya el empleo de las nuevas tecnologías para mejorar las capacidades mentales y físicas con el objeto de corregir lo que considera aspectos indeseables e innecesarios de la condición humana, como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento o en última instancia la mortalidad. ¿Crearán los avances en biología sintética y neurociencia una nueva humanidad?
R.: Desde luego, plantean nuevas cuestiones filosóficas y religiosas como ¿quién eres? Hoy tenemos el genoma, un disco duro que almacena unos 25.000 genes, y sirve de modelo para crear tu cuerpo. Esto ya lo conocemos. En el futuro tendremos otro disco, llamado el conectoma, con todas las conexiones cerebrales. En cierto sentido, aunque mueras, tu genoma y tu conectoma podrán seguir viviendo. Hace mucho tiempo pensábamos que el alma era algo separado del cuerpo. Esto se llamaba dualismo: el alma y el cuerpo eran algo diferente. En los últimos 50 años nos hemos empezado a dar cuenta de que el cerebro es wetware [un término que se usa para describir el sistema nervioso central], no hardware, y la mente es software. Y estos dos elementos interactúan dentro de tu cabeza. Pero cuando tengamos el conectoma y el genoma por separado lograremos separar la mente del cuerpo. Justo como pensaba la gente hace miles de años.
En el futuro habrá bibliotecas de almas. Tu personalidad y tus memorias estarán almacenadas en un disco y tu tataratataranieto podrá hablar contigo
Esto significa que en el futuro algunas personas podrán vivir después de muertas. Habrá bibliotecas de almas. Cuando vas hoy a una biblioteca, ves imágenes y películas de gente que está muerta, pero viven en la librería. En el futuro, tu personalidad y tus memorias estarán almacenadas en un disco y tu tataratataranieto podrá hablar contigo. Ahora puedes leer un libro de una persona muerta, pero entonces podrás hablar con el programa de ordenador que contiene sus memorias. Y podremos ir más allá. ¿Por qué no mezclar el genoma y el conectoma y construir un robot? Serás algo más que un programa de ordenador, volverás a la vida. Es la inmortalidad.
Esto significa que en el futuro algunas personas podrán vivir después de muertas. Habrá bibliotecas de almas. Cuando vas hoy a una biblioteca, ves imágenes y películas de gente que está muerta, pero viven en la librería. En el futuro, tu personalidad y tus memorias estarán almacenadas en un disco y tu tataratataranieto podrá hablar contigo. Ahora puedes leer un libro de una persona muerta, pero entonces podrás hablar con el programa de ordenador que contiene sus memorias. Y podremos ir más allá. ¿Por qué no mezclar el genoma y el conectoma y construir un robot? Serás algo más que un programa de ordenador, volverás a la vida. Es la inmortalidad.
P.: Siempre ha dicho que los libros de ciencia ficción te inculcaron la pasión por la ciencia. Todo lo que cuenta me recuerda al mundo que imaginó Philip K. Dick. El escritor estaba obsesionado con las posibilidades de la mente. Imaginó un futuro en el que la gente podía leer los pensamientos, crear recuerdos artificiales o soñar a la carta. ¿Está este mundo más cerca de lo que realmente pensamos?
R.: Sí, creo que sí. El otro día estaba hablando con un niño y me preguntó qué era una máquina de escribir. Me quedé de piedra. “¿Cómo? ¿No sabes lo que es una máquina de escribir?”, le dije. Y me contestó: “Nadie usa una máquina de escribir. ¿Qué es eso? Todo el mundo usa el móvil”. En el futuro nuestros nietos nos preguntarán por qué tocábamos nuestras pantallas con el dedo y por qué teníamos teclados. En el futuro todo se contralará mentalmente. Podremos subir el termostato, encender la tele, cambiar los canales, conducir el coche… La gente no tendrá que tocar nada. Podremos hacer todo lo que queramos con sólo pensarlo. Hay mucha gente que ya está trabajando en esto, como la NASA. ¿Por qué no mandar robots al espacio que los astronautas puedan controlar desde su salón?
P.: Según avanzamos en el estudio de la conciencia nos damos cuenta de que los animales sienten muchas más cosas de las que pensábamos, y aprendemos más de lo que sentimos nosotros mismos. ¿Cambiará el estudio del cerebro y la conciencia nuestras consideraciones éticas?
R.: Eso creo. Casi todos los científicos piensan que sólo los humanos son conscientes. Creen que la conciencia es un bien muy característico del que sólo gozan los humanos. Yo no lo creo. Pienso que hay distintos niveles de conciencia, pero todos los animales son conscientes. Por ejemplo, un caimán tiene una conciencia de nivel 1, entiende el espacio. En el nivel 2 estarían los monos, que entienden la sociedad y las emociones. Los humanos estaríamos en el nivel 3, porque además entendemos el tiempo, el pasado y el mañana.
Para entender el futuro, para entrever lo que va a ocurrir, se necesita un poder computacional inmenso, que los robots hoy no pueden tener
Los animales no tienen un sentido del mañana. No puedes entrenar a tu perro o a tu gato para entender que hay un mañana. Los humanos planificamos, pensamos, soñamos y vivimos en el futuro. Todos nuestros pensamientos están orientados a saber qué viene después. Los animales no piensan así, sólo se interesan por saber dónde está su comida. Se mueven por instinto.
Los animales no tienen un sentido del mañana. No puedes entrenar a tu perro o a tu gato para entender que hay un mañana. Los humanos planificamos, pensamos, soñamos y vivimos en el futuro. Todos nuestros pensamientos están orientados a saber qué viene después. Los animales no piensan así, sólo se interesan por saber dónde está su comida. Se mueven por instinto.
Los robots que hemos logrado crear en el laboratorio también tienen conciencia, pero de nivel 1. Son primitivos, pero no muy distintos a un caimán, pues saben situarse en el espacio.
P.: ¿Y en el futuro habrá robots como nosotros, con una conciencia de nivel 3?
R.: El MIT está tratando de desarrollar robots de nivel 2, que sientan emociones. Son muy primitivos. Pueden sonreír como tú, pueden mirarte a los ojos, pueden bostezar y reírse… Casi alcanzan el nivel 2. Pero para entender el futuro, para entrever lo que va a ocurrir, se necesita un poder computacional inmenso, que los robots hoy no pueden tener. En algún momento lo tendrán, pero si aún faltan décadas para que existan robots de nivel 2 no digamos los de nivel 3…
P.: En su libro asegura que la humanidad podría entrar en contacto con vida inteligente extraterrestre en las próximas décadas. ¿Cómo cree que vamos a responder a este reto?
R. En efecto, creo que podríamos contactar en algún momento con vida inteligente del espacio exterior. Hasta ahora los astrónomos han identificado cerca de 2.000 planetas orbitando estrellas. Pero creemos que sólo en nuestra galaxia hay cerca de 10.000 millones de planetas con características similares a la Tierra. Así que, tarde o temprano, entraremos en contacto con vida inteligente y, si pueden visitarnos, significará que están muy avanzados, por lo que seguro que tienen una conciencia de nivel 3 y pueden ver el futuro. Ahora, si son más inteligentes que nosotros, es que pueden ver el futuro mejor. Serán más imaginativos que el ser humano. Y esto, creo, es una señal de inteligencia. En mi opinión, no estamos midiendo la inteligencia muy bien. Mucha gente con grandes cocientes intelectuales no triunfa en la vida. Una de las claves de la inteligencia es la habilidad para ver el futuro, para entender de forma realista cómo se va desarrollar.
miércoles, 1 de enero de 2014
El transhumanismo y la nueva raza de humanos
El transhumanismo es una corriente filosófica que intenta eliminar el sufrimiento, las enfermedades y la mortalidad del ser humano mediante la incorporación de máquinas y tecnología en el cuerpo físico.
Vm granmisterio: En este videoprograma hablaremos sobre el concepto y sobre diversos elementos que estan siendo incorporados en la sociedad que acabarán por someter a los nuevos humanos como por ejemplo chips instalados en el cerebro para acceder a internet.
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