Las secuelas para militares y población civil de la liberación de este gas a la atmósfera fue desastrosa de forma inmediata, pero también durante quien sabe cuantas generaciones. De cualquier modo EEUU no desclasificaría ninguna información relativa, hasta mediados de los años sesenta, y hasta 1986, Bari no fue desinfectada de gas mostaza, cuando finalmente EEUU tuvo que reconocer su negligencia y pagar algunas indemnizaciones.
Estudiando los efectos del gas en los supervivientes, los mal llamados médicos militares comprobaron que los supervivientes sufrían una profunda depresión de la médula así como una disminución de glóbulos blancos, debido a que el veneno afecta más a las células de división rápida.
Después de la guerra, el que había sido jefe del servicio de armas químicas, (si, esas que estaban prohibidas) del ejercito, Cornelius Rhoads, fue nombrado director del Memorial Sloan-Kettering, centro de investigación de armas biológicas encubierto como centro de investigación oncológico, donde se estudiaron y desarrollaron más de 1.500 variantes de gas mostaza.
En 1971 Nixon entendió que el cáncer era un filón de oro y se ¿invirtieron? miles de millones de dólares durante años en quimioterápia basada en aquel gas mostaza que inventasen losalemanes en 1917 para masacrar a sus enemigos.
A mediados de los 80 comenzaron a publicarse las primeras críticas sobre la eficacia del método. El Dr. John Cairns publicó un artículo en el que mostraba que la efectividad de la quimioterapia era solo de entre el 2% y el 4%, es decir que a pesar de la ingente cantidad de dinero desperdiciada en desarrollar la químio, esta no llegaba a salvar, en el mejor de los casos, ni al 5% de los pacientes.
En 1990 el Dr. Uldrich Abel experto oncólogo de la universidad de Heidelberg, publicó un estudio donde se afirma que no existe evidencia de que la quimio prolongue o mejore la vida de los enfermos.
Así mismo cita estudios en los que muchos oncólogos afirman que jamás usarían quimioterapia en ellos mismos de tener cáncer.
Por lo tanto, parece ser que la quimio solo ofrece un alivio psicológico al paciente, al crear la expectativa de que se está tratando la enfermedad, puesto que si bien puede reducir la magnitud del tumor, provoca la aparición de nuevas células cancerígenas resistentes a las drogas.
La efectividad por tanto respecto a los pocos que sobreviven A LA QUIMIO queda totalmente en entredicho, mucho más por los efectos devastadores que supone el tratamiento con cito-tóxicos.
De hecho, un estudio dirigido por el Dr. Hardin Jones, de la universidad de California, demostró que las personas que no aceptaron ningún tipo de tratamiento vivieron un promedio de hasta cuatro veces más que los tratados con quimio.
En 1988, un científico del Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.) publicó estadísticas en el prestigioso Cecil´s Textbook of Medicine indicando que para muchos tipos de cáncer (cáncer de mama, estómago, próstata, cabeza y cuello, vejiga y otros) la tasa de respuesta a la quimioterapia era de 75%. Sin embargo, para estos mismos cánceres, casi no había casos de supervivencia prolongada libre de enfermedad.
Porque lo que nos vende la quimio es eso, reducción del tumor, pero esto no supone supervivencia al cáncer, ni mucho menos mejor calidad de vida, por la propia toxicidad del tratamiento. Por qué, ¿Como de tóxico es?,
-Pues,a los profesionales que deben manipularla se les recomienda usar batas de manga larga, gafas, protección para el calzado, y guantes extra gruesos.Y se les advierte que la simple manipulación puede entrañar riesgos como anomalías reproductivas, lesiones hepáticas, o problemas sanguíneos.
De hecho puede que sean las sustancias más tóxicas que se introducen en el organismo de forma deliberada, (gas mostaza modificado), y no olvidemos que hablamos de organismos ya enfermos de personas además en su mayoría psicológicamente afectadas.
-¿Y existen alternativas?
-Por supuesto, personalmente me inclino por la nueva medicina germánica, pero es mucho menos rentable a la mafia-industria médica además de oponerse a sus dogmas.
Referencias
1 - Robert Harris y Jeremy Paxman, A Higher Form of Killing: The Secret Story of Chemical and Biological Warfare (New York: Hill and Wang, 1982) pp. 119-25. Ver también este documento de la American Cancer Society de los EE.UU.
2 - Sharon Batt, Patient no more (Charlottetown, PEI, Canadá, Synergy Books, 1994), p.86
3 - John Cairns, "The Treatment of Diseases and the War against Cancer", Scientific American, 253 (5), Nov. 1985, pp. 51-59.
4 - John Bailar and Elaine Smith, "Progress against Cancer?", New England Journal of Medicine, 314, 8 de mayo, 1986, pp. 1226-33.
5 - Ulrich Abel, "Chemotherapy of Advanced Epithelial Cancer", Hippokrates Verlag Sttutgart, 1990.
6 - Transactions, New York Academy of Science, series 2, v. 19 n. 3, p. 322.
7 - Ralph Moss, Questioning Chemotherapy, (Brooklyn, New York, Equinox), 1995, p. 21.
8 - Cecil Textbook of Medicine, 18° edición, citado en Ralph Moss, p. 57. 9 - S. Loeb, Chemotherapy Handbook (Springhouse, PA: Springhouse Corp., 1994).
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http://www.manualnaturistadelcancer.com/2010/10/quimioterapia-otras-vocesdr-ralph-moss.html