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domingo, 4 de diciembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Los Discos Solares de poder
Publicado por: Maia-María
Los Discos Solares de poder
Años atrás, durante un encuentro internacional de contacto en el Lago Titicaca, algunos miembros de los grupos de Bolivia me preguntaron a boca de jarro: ¿Dónde está el Disco Solar, en Paititi, o aquí en el Lago?.
Aquel cuestionamiento me ponía ante una verdadera encrucijada, pues la afirmación de una u otra ubicación obedecía a importantes experiencias, vividas tanto en el Manú como en el altiplano, y que avalaban la existencia de un disco de poder, otrora en manos de los incas, y que actualmente se hallaría bajo la protección de los maestros intraterrenos.
Aquel cuestionamiento me ponía ante una verdadera encrucijada, pues la afirmación de una u otra ubicación obedecía a importantes experiencias, vividas tanto en el Manú como en el altiplano, y que avalaban la existencia de un disco de poder, otrora en manos de los incas, y que actualmente se hallaría bajo la protección de los maestros intraterrenos.
Era lógico que para quienes habían afrontado las experiencias de contacto en el Titicaca, no había duda alguna que el disco dorado se hallase allí. Y para quienes estuvieron en las expediciones a Paititi, especialmente la de 1996, tampoco había duda de que la sagrada herramienta se hallaba en algún lugar recóndito de la selva peruana, en el mítico “El Dorado” que tanto buscaban los españoles.
¿Cuál era entonces, la explicación?
Con el tiempo, descubrimos la respuesta: había más de un disco…
A continuación, presentaré un breve resumen de todos los datos obtenidos los últimos años sobre este tema.
Conociendo la Red del Tiempo
La respuesta llegaría el 24 de febrero del 2001. En un contacto físico, que me permitió acceder a la base orbital Celea (estación extraterrestre ubicada tras la Luna), el Maestro Joaquel reveló la existencia de una “Red del Tiempo”, conformada por 12 discos de poder, todos ellos “atados” energéticamente al Gran Disco Solar de Paititi y su “despertar”.
En aquella oportunidad Joaquel afirmó:
“Paititi es el Retiro Interior más importante de Sudamérica, pues está activo, y custodiando una de las herramientas más trascendentales de ascenso interdimensional para el planeta: El Disco Solar. Es el Disco Cósmico que fuese elaborado premeditadamente para este tiempo, cuando la Confederación decidió establecer la Hermandad de la Estrella en la Tierra. Por ello irán en su momento al desierto de Gobi, para hallar el último eslabón que los une con el Plan Cósmico y las Fuerzas de la Luz.
No obstante, el Disco que protege la Hermandad Blanca del Paititi no es el único. Existen otros 12 discos repartidos en el planeta, custodiados por los guardianes en sus Retiros Interiores. Todos ellos están interconectados. Cuando el Disco Solar del Paititi sea activado, logrará una reacción en cadena con los otros Discos, formando una red de energía que permitirá al planeta Tierra dar un verdadero salto cósmico, y reconectarse con el Real Tiempo del Universo”.
Extraído del “Informe Celea” (2001).
En aquella experiencia, le pregunté a Joaquel (a quien conocemos con el nombre más humano de “Joaquín”) cuándo ocurriría la activación de esta Red del Tiempo, a lo que el anciano Maestro respondió: “Cuando estén listos. Y aquel momento deberá coincidir con un evento cósmico: la sincronía entre el Sol de este Sistema y el Sol Central de la Galaxia”.
Más tarde supimos que ello ocurriría finalmente el 2012, cuando se produzca el giro del tiempo, como sabemos, un evento cósmico mencionado en las profecías mayas.
Desde aquel entonces, diversos grupos a escala internacional, fueron constatando la existencia de estos 12 discos, repartidos todos ellos a lo largo de América. Todo empezaba a tomar forma y diversas experiencias adquirían otro matiz.
En breve, los mensajes de los hermanos mayores, sugirieron acercarse a los lugares físicos donde se encontraban estas herramientas de poder, ya que con la presencia humana, en un estado adecuado de vibración, permitiría ir “despertando” esta red, hasta que llegase el momento definitivo en el año 2012.
El 22 de noviembre del 2002, los Guías extraterrestre ratificaron ello en un mensaje recibido en monte Shasta:
“…Sobre los discos solares de activación planetaria, ellos constituyen el soporte energético de la Tierra cuando esta ascienda al plano superior reservado, donde se producirá la conexión con el Tiempo Real. Todo aquello que emprendan por sentir y conocer los lugares donde reposan ocultos los discos forma parte de la dinámica de su activación”. (Guías de Misión).
Poco a poco, se fue develando que desde Monte Shasta (norte de California) a la Antártida, se hallaba repartida esta red, bajo el objetivo estratégico de ayudar al planeta como “soporte energético” en el instante del tránsito global a una dimensión superior de conciencia. Por ello los discos fueron colocados en la franja americana, donde actualmente las energías planetarias se hallan en ascenso y los Retiros Interiores de la Hermandad Blanca activos.
No sólo Monte Shasta, sino también el Valle de las Siete Luminarias en México, la Cueva de los Tayos en Ecuador, Licancabur en Chile, o Talampaya en Argentina (por citar sólo algunos lugares) fueron visitados por los grupos de contacto contando siempre con el apoyo manifiesto de los hermanos mayores. De esta forma, se pudo confirmar la ubicación de todos los discos.
Concretamente en el viaje al Licancabur (el antiguo volcán que se alza dominando el desierto de Atacama), en noviembre del 2003, comprendimos también la “historia” de la Red del Tiempo.
De la Lemuria al desierto de Gobi
Hace decenas de miles de años, en una época perdida, en que el hombre originario del planeta caminaba erguido sobre tierras hoy sumergidas frente a las costas sur orientales de África, en el actual océano Índico, se produjo la aparición del “primer disco”.
Los antiguos hombres de Lemuria habían comprendido que la Tierra se hallaba viviendo una “realidad paralela”, desfasada del Real Tiempo del Universo. Sabían que en algún momento se produciría la reconexión, así que decidieron colaborar en tal tarea, lo cual les llevó a diseñar una herramienta de poder, construida con elementos del planeta, para orientar la ruta cósmica al Tiempo Real, representada físicamente en un gran portal que se hallaría entre las órbitas de Júpiter y Saturno.
Los humanos de aquel entonces, contaron con la ayuda de unas pequeñas y bondadosas criaturas del mundo subterráneo, conocidas por nosotros con el nombre de “Sunkies”. Estos seres, que descubrimos físicamente en la expedición a la Cueva de los Tayos del año 2002, en aquellos tiempos proveyeron al hombre de Lemuria los elementos necesarios para construir un gigantesco disco. Una herramienta poderosa, llena de magia y esplendor.
Sin embargo, cuando los interventores extraterrestres volvieron a la Tierra, observando que se había construido esta herramienta, decidieron poner fin al proyecto lemuriano por considerarlo peligroso y excesivamente temprano para el proceso terrestre. Además, los interventores no habían registrado cómo el hombre de Lemuria pudo hacer cosa semejante, conocimiento que podría ser de suma importancia para el aprendizaje extraterrestre y la esencia del Plan Cósmico.
Sé que estas afirmaciones resultan increíbles y extrañas, sin embargo esta es la información que hemos recibido en la experiencia de contacto.
Los interventores dividieron en 12 partes aquel disco, y las escondieron en el mundo. Y no obstante a ello, con el tiempo, los extraterrestres llegaron a comprender el esfuerzo lemuriano, decidiendo reactivar el portento que construyeron, y que ahora se hallaba representado en 12 discos de poder, ocultos en el mundo intraterrestre:
“Inteligentemente, la Confederación de Mundos de la Galaxia, encargó a la recién fundada Hermandad Blanca del desierto de Gobi la construcción de un “disco matriz”, que pudiera emsamblar a todos los discos, unirlos a todos. De esta forma, se elaboró una poderosa herramienta cósmica, una verdadera llave que conocemos como “El Gran Disco Solar”, portento que en la actualidad se encuentra custodiado y protegido en el Retiro Interior del Paititi. Los otros doce discos, también vigilados por los Maestros, fueron ubicados en lugares estratégicos. A todos se les puso una “cerradura”. Y escondieron la “llave”.
Esa llave, es el recuerdo...”
Tanto en la última expedición a Roncador en Brasil (agosto 2004), como la maravillosa experiencia de Tierra del Fuego (el pasado 12 de diciembre) se han recibido contundentes informaciones sobre los discos. Uniendo el aporte de diversos grupos, todos coincidimos en que:
1. Los discos “tienen vida propia”. Interactúan con uno, son “inteligentes”.
2. De que en algún momento “estuvieron juntos”, unidos. Ello apunta al relato anterior en tiempos de Lemuria.
3. Que a pesar de tener una ubicación física definida, los discos pueden “proyectarse”, como si se estuvieran bilocando. Este fenómeno ocurre por el ingreso gradual de la Tierra al Real Tiempo del Universo.
4. Que, efectivamente, el Disco del Paititi fue el último en “construirse” (Gobi), pero su importancia estriba en que une a los demás…
Los nombres de los discos
Esta información empezó a fluir desde la expedición al Mato Grosso. Pero fue finalmente revelada durante el contacto físico de Tierra del Fuego, experiencia que permitió acceder a una antigua ciudad, llamada “Kayona”, hoy enterrada bajo los hielos de la Antártida. La información que recibimos, entre otras revelaciones, involucra el “nombre” de las herramientas de poder. Por su trascendental importancia, a pesar que aún no he compartido abiertamente los detalles de la experiencia en Ushuaia, pongo aquí, a consideración de quien lee estas líneas, los “sonidos” o “mantrams” de la Red del Tiempo:
Los Discos Solares de Poder
1. Monte Shasta: Emanashi
2. Valle Siete Luminarias: Sipenbó
3. Ciudad Blanca: Aromane
4. Guatavita: Xemancó
5. Roraima: Urinam
6. Cueva de los Tayos: Jasintah
7. Paititi: Ilumana
8. Lago Titicaca: Demayon
9. Licancabur: Ramayah
10. Talampaya: Mitakunah
11. Sierra del Roncador: Omsarah
12. Aurora: Ulimen
13. Antártica: Ion
Siento que la revelación de estos “sonidos” juega un papel fundamental en la activación de la Red del Tiempo. No en vano ingenieros de sonido de Chile y Perú me han comentado, investigando el tema de los discos solares, que es totalmente coherente aquello de los 12 discos y uno adicional (el de Paititi) como “armonizador”. Según ellos, los 12 discos actuarían como la escala musical de 12 notas (generalmente se habla de siete, pero la escala completa, con tonos y semitonos, llamada “escala cromática”, está compuesta de 12 notas…). Por esta razón ellos deducen que el disco de Paititi funcionaría, en términos musicales, como un “resonador”, que podría efectivamente armonizar a toda la red.
Esta información, que me tiene ocupado estos días, no sólo involucra la música, sino una serie de conocimientos de naturaleza científica. Algunos le llaman “aritmética modular”. Por ejemplo: el reloj y la escala cromática constituyen un módulo 12; la repetición de los días de la semana un módulo 7; la aritmética interna del ordenador es del tipo “encendido-apagado”, por tanto es un módulo 2. Estos principios matemáticos (hay otros más complejos) se hallan dentro de la música. Bajo ese concepto, hallamos las denominadas “repeticiones”, “simetrías” y “patrones”, para explorar el efecto del sonido. Todos los ingenieros de sonido saben que la repetición es, probablemente, el procedimiento más usado en música. La repetición constante puede causar un “efecto hipnótico”. También puede provocar una adaptación del oído, como cuando dejamos de percibir el sonido de una lámpara fluorescente. De hecho son muchos datos interesantes que deben ordenarse. Sin embargo esta teoría cobra fuerza ante la revelación de los nombres o sonidos de los discos.
Debo subrayar que la lista antes presentada de los discos obedece a su ubicación geográfica de norte a sur. Aún no tenemos la certeza de que los “sonidos” de la Red del Tiempo siguen este patrón. Pero estamos en esa investigación. En fin, la información que han venido reuniendo los grupos de contacto en estos años, resume lo siguiente:
1. Originalmente, se creó un solo disco, gigante, en la época de la Lemuria. Los Sunkies habrían ayudado proveyendo de piedras de poder a los hombres. Con la ayuda de esta herramienta, la antigua gente de Lemuria procuraba comprender el Real Tiempo del Universo.
2. El disco fue separado en 12 partes. En 12 pequeños discos. Al parecer, esta fue una acción supervisada o ejecutada por observadores extraterrestres, que consideraron inoportuna la intención de conectar con el Tiempo Real en aquella época. Probablemente este episodio guarde relación con lo que los Guías revelaron en la experiencia de La Nevera, República Dominicana.
3. Los discos fueron escondidos en la Tierra. Nadie sabía donde se hallaban. Ni siquiera muchos de los visitantes estelares que llegaban a nuestro mundo.
4. Los discos fueron ubicados e instalados en lugares estratégicos para la elevación del planeta. Enclaves que hoy en día funcionan como Retiros Interiores de la Hermandad Blanca. Por ello tenían que ser ubicados en América, ya que allí las energías se elevarían con mayor fuerza, tal como lo sostienen hoy en día los lamas tibetanos.
5. Con el arribo de los 32 maestros cósmicos al desierto de Gobi, se dispone la creación de un nuevo disco (el que ahora se encuentra en Paititi), con la intención de enlazar lo que fue separado en el pasado. Sin embargo, ello no sería tan fácil: el actual disco de Paititi sólo se activaría cuando se produzca la sincronización del Sol central con el nuestro, evento sobrenatural que empezaría a tomar fuerza el año 2012. Cuando ello ocurra, aquel disco unirá a los 12, que volverán a ser uno, como en los tiempos de la lejana Lemuria.
Y hay más datos. Importantes y reveladores. Sin embargo estamos aguardando su debida confirmación para complementar equilibradamente todo lo recibido hasta hoy. Ciertamente, se ha iniciado el despertar de Lemuria.
viernes, 4 de noviembre de 2011
LAS PIRAMIDES NO ERAN SEPULTURAS DE REYES, SINO TEMPLOS DE ADORACION A DIOSES VENIDOS DEL CIELO
La teoría extraterrestre cuenta, en el caso de Egipto, con todo género de indicios. Simplicio dijo que los habitantes de este país conservaban observaciones astronómicas de los últimos 600.000 años. Diógenes Laercio databa la antigüedad de los cálculos astronómicos egipcios en unos 48.000 años y Marciano Capella decía que estudiaron las estrellas durante 40.000 años. Pero, por supuesto, los historiadores y egiptólogos oficiales no aceptan esto, como tampoco las cronologías que remontan la lista de sus míticos regentes predinásticos a aquella remota época.
La representación más espectacular del firmamento egipcio está en el techo de una capilla del templo de Hathor Se trata del famoso Zodiaco circular de Dendera. El notable egiptólogo y hermetista R.A.Schwaller de Lubicz, demostró que en este zodiaco se encuentran las pruebas de la antigüedad del santuario. Consiste en dos círculos de constelaciones, toscamente superpuestos, centrado uno en el Polo Norte geográfico y otro en el real, el de la eclíptica, hacia el que señalaría el eje de la Tierra si no oscilase. El diámetro del zodiaco de oriente a occidente cruza la constelación de Piscis, evidenciando que se construyó en la era regida por esta constelación, hace más o menos 2.100 años. Pero un par de jeroglíficos, en su borde, insinúan la presencia de otro eje que pasa por el comienzo de la era de Tauro, suceso ocurrido ¡más de cuarenta siglos antes!
Ello indica que los egipcios conocían la precesión de los equinoccios (movimiento de los puntos equinocciales en virtud del cual se anticipan un poco, de año en año, las épocas de los equinoccios) y que la tradición religiosa mantenida en el templo de Dendera data de ¡cuatro mil años antes de lo que hasta ahora se ha aceptado! Pero la hipótesis de visitas extraterrestres en el pasado que habrían contribuido al conocimiento de la astronomía adquiere un especial relieve cuando nos enfrentamos a la Gran Pirámide.
Pasando por alto las numerosas referencias egipcias a sus «dioses instructores», que merecerían un desarrollo aparte, los datos suministrados por las medidas de este monumento despejan cualquier duda en lo que concierne a un conocimiento astronómico y geodésico absolutamente anacrónico para el que los egiptólogos otorgan a los primitivos moradores de las riberas del Nilo. Sencillamente, la tecnología de que disponían era claramente insuficiente para la obtención de tales datos.
Según los egiptólogos, las primeras tumbas faraónicas conocidas son las de la XI dinastía, es decir, que datan de 2.160 a 2.000 años a.C. Están situadas frente a Karnac, en la llanura de El Taraf, al nordeste del Valle de los Reyes y se abren hacia el oeste, es decir, hacia el Sol poniente. En consecuencia, las pirámides orientadas al norte no eran sepulturas, sino templos y, como tales, contenían no sólo la cultura religiosa sino un conocimiento, adquirido de los dioses, que se plasmó en forma de datos que relacionaban el monumento con las medidas geodésicas de nuestro planeta. Han sido muchos los investigadores que han comprobado la precisión de estos datos.
Jomard, que participó en la expedición napoleónica, extrajo de Estrabón y de Diodoro Sículo la información de que el apotema de la Gran Pirámide tenía un estadio de longitud, es decir, 185,5 metros. Los autores clásicos afirmaban que un estadio era la sexcentésima parte de un grado geográfico. Según esto, el apotema de la pirámide multiplicado por 600 nos daría la longitud de un grado en Egipto. Jomard tuvo en cuenta también la afirmación de Agatárquides de que la largura de cada lado de la base era idéntica a la longitud de un minuto (cada una de las sesenta partes iguales en que se divide un grado de círculo) del meridiano terrestre. Con estos datos se comprueba no sólo el asombroso conocimiento geodésico del planeta que tenían los egipcios, sino la premeditada adecuación de las medidas de la pirámide a las del planeta.
http://feedproxy.google.com/~r/Veritas-boss/~3/7Csiceg2rZ4/teoria-extraterrestre.html
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viernes, 14 de octubre de 2011
EL MITO DE LA ISLA DE SAN BORONDON
La misteriosa isla fantasma de San Borondón.
En las islas Canarias aún persiste una leyenda popular de una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, y que fue bautizada como isla de San Borondón. Según los “testigos” que dicen haber visto la isla, normalmente la sitúan en el extremo occidental del archipiélago, entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro.
Cuelgo un documental bastante bueno sobre la isla de San Borondon, dividido en dos partes para cubrir el material disponible:
Primera parte
Segunda parte
Hay relatos desde hace siglos, que narran la aparición de dicha isla, de la visión por muchos testigos y de su posterior desaparición, mientras otras personas atribuyen la extraña aparición debido a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo.
La leyenda de San Borondón llegó a adquirir tal fuerza en Canarias que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron expediciones de exploración para descubrirla y conquistarla, incluso Leonardo Torriani, ingeniero encargado por Felipe II para fortificar las Islas Canarias, a finales del siglo XVI, describe sus dimensiones y localización, aportando como prueba de su existencia las arribadas fortuitas de algunos marinos a lo largo del siglo XVI.
En el siglo XIII existen dos cartografías que hacen mención a San Borondón. Hacía el año 1234, Marcos Martínez, en el planisferio de Ebstorf menciona “Isla Perdida. San Brandón la descubrió, pero nadie la ha encontrado desde entonces”
La otra mención se encuentra en el Mapamundi de Hereford, hacia el año 1275, el texto dice “las seis Islas Afortunadas o Islas San Brandon”
También otros mapas medievales hacen alusión a San Borondón, como son los de Pizzigano (1367), Weimar (1424), Beccari (1435), Toscanelli (1467) Cazorla, Torriani o Pedro Agustín del Castillo (1686)
En este punto no se puede dejar de mencionar que Cristóbal Colón en su diario de abordo, el día Martes 25 de Septiembre de 1492 deja claramente escrito que vieron tierra en las siguientes coordenadas “Gueste, y que fuesen todos al sudeste adonde avía parecido la tierra. Avrían andado aquel día al Gueste 4° leguas y media, y en la noche al sudeste 17 leguas…”(textual)
El diario del Almirante Colón indica que todos los marinos se subieron al mástil mayor para ver la tierra y pese a estar hasta la noche tratando de divisar esta visión de tierra que muchos vieron, desapareció, no lograron localizar esa tierra anunciada por Martín Alonso, lo sabemos hoy en día gracias al detalle de Colón de anotarlo, ya que las coordenadas indicarían que estaban cerca donde habitualmente los testimonios son mayoritarios respecto a la visualización de San Borondón.
- En 1526 se realizó una expedición a cargo de los vecinos de Gran Canaria, Francisco Álvarez y Hernando de Troya.
- En 1556 un portugués de nombre Roque Núñez, sus hijos y un cura palmero llamado Martín Araya viajaron desde La Palma hacia San Borondón, dicen las crónicas que estuvieron muy cerca de la isla, pero una discusión sobre quien debería desembarcar primero, los hizo desistir del intento.
- Se vuelven a repetir intentos infructuosos los años 1569 y 1570, Este último año tiene una gran recopilación de testimonios gracias al Gerente de la Real Audiencia de Canarias, Hernán Pérez de Gando. Este año fue muy intenso en testimonios sobre San Borondón, siendo uno de los principales el aportado por el experimentado piloto natural de Setúbal (Portugal) Pedro Vello, quien aseguró haber desembarcado en la misteriosa isla junto a dos marinos más, debido a una gran tormenta. Su descripción es de una tierra con aguas aptas para beber, arroyos limpios, logro ver una pequeña cruz incrustada en un árbol, observo vacas, ovejas, y cabras pastando tranquilamente. Debido a las inclemencias del tiempo volvió a embarcar sin sus dos compañeros. A su regreso, cuando la tormenta amainó le fue imposible encontrar la isla donde había estado.
- En el año 1604 la pareja formada por Gaspar Pérez de Acosta y Fray Lorenzo de Pinedo también les fue esquiva la suerte de encontrar la misteriosa isla.
- La última expedición en búsqueda de San Borondón fue protagonizada por el Capitán General de Canarias Juan Mur y Aguirre en el año 1721, debido a nuevos testimonios oculares en la isla de El Hierro y La Palma, así como la aparición en las playas de estas islas de misteriosas frutas y vegetaciones desconocidas. Al frente de esta aventura estaba el Capitán Gaspar Domínguez y los frailes franciscanos Pedro Conde y Francisco de Cristo, pero tampoco hubo éxito en la búsqueda de San Borondón.
Hay observaciones en los años 1802 (Mayo) 1865 (Octubre)
- Año 1936, estos acontecimientos los dejaremos para un apartado independiente a continuación.
- Año 1948, testimonio de la Sra. Illiní, desde la Pirámide en Breña Baja (La Palma)
- Año 1953 (Agosto)
En los tiempos modernos que corren no están ausentes de testimonios adaptados a nuestra tecnología moderna. Es así como en el año 1958, el prestigioso periódico español ABC publicó una foto que muestra una supuesta isla que podría ser San Borondón. La foto fue obtenida por Manuel Rodríguez Quintero vecino de los Llanos de Aridane quien junto a otros vecinos logró una foto a la distancia bastante vaga y poco clara.
Existe un testimonio del año 1983 por parte de Julia León, hermana de una familia de artistas españoles que conjuntamente con una amiga desde las proximidades de Fuencaliente, (La Palma) al sureste, vieron, una isla entre las islas de La Gomera y la del Hierro. Su observación duro más de dos horas y no interpretar ni entender su visión, pues aquel lugar observado siempre había sido nada más que mar, nada más. Sus apreciaciones son que era una isla similar a la de La Gomera, con frondosidad, aunque dejaron ver también la posibilidad de un fenómeno óptico o espejismo en el mar. Al día siguiente al observar el mismo lugar desde la misma posición la extraña silueta de la isla había desaparecido.
El paso del tiempo añade nuevos elementos a esta leyenda es así como el día 5 de Julio de 1991 y el 1 de Marzo de 1992, dos embarcaciones tipo Jet-Foil (sobre colchones de aire) de la compañía Transmediterránea chocaron con algo invisible en aguas donde están las coordenadas donde se supone que esta la misteriosa y esquiva isla de San Borondón. Estas coordenadas que son: 10 grados y 10 minutos de longitud y a 29 grados y 30 minutos de latitud a 100 leguas de la isla de El Hierro y 40 leguas de La Palma, según datos del cronista Juan de Abreu Galindo. Una de las embarcaciones, llamada Princesa Teguise, dejaron constancia que a 25 kilómetros de tierra, a eso de las 12,30 horas “chocamos contra algo indeterminado que era invisible”. La coalición causó 19 heridos. Las investigaciones posteriores no dieron resultados positivos sobre que cosa choca el Princesa Teguise. Se habló del choque con un gran cetáceo que se había puesto en el camino del barco, pero no se encontraron indicios de sangre ni restos parecidos. Terminadas todas las investigaciones y al paso del tiempo la pregunta si el Princesa Teguise chocó con San Borondón, más de alguien la comenta disimuladamente.
En las islas Canarias aún persiste una leyenda popular de una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, y que fue bautizada como isla de San Borondón. Según los “testigos” que dicen haber visto la isla, normalmente la sitúan en el extremo occidental del archipiélago, entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro.
Cuelgo un documental bastante bueno sobre la isla de San Borondon, dividido en dos partes para cubrir el material disponible:
Primera parte
Segunda parte
Hay relatos desde hace siglos, que narran la aparición de dicha isla, de la visión por muchos testigos y de su posterior desaparición, mientras otras personas atribuyen la extraña aparición debido a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo.
La leyenda de San Borondón llegó a adquirir tal fuerza en Canarias que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron expediciones de exploración para descubrirla y conquistarla, incluso Leonardo Torriani, ingeniero encargado por Felipe II para fortificar las Islas Canarias, a finales del siglo XVI, describe sus dimensiones y localización, aportando como prueba de su existencia las arribadas fortuitas de algunos marinos a lo largo del siglo XVI.
En el siglo XIII existen dos cartografías que hacen mención a San Borondón. Hacía el año 1234, Marcos Martínez, en el planisferio de Ebstorf menciona “Isla Perdida. San Brandón la descubrió, pero nadie la ha encontrado desde entonces”
La otra mención se encuentra en el Mapamundi de Hereford, hacia el año 1275, el texto dice “las seis Islas Afortunadas o Islas San Brandon”
También otros mapas medievales hacen alusión a San Borondón, como son los de Pizzigano (1367), Weimar (1424), Beccari (1435), Toscanelli (1467) Cazorla, Torriani o Pedro Agustín del Castillo (1686)
En este punto no se puede dejar de mencionar que Cristóbal Colón en su diario de abordo, el día Martes 25 de Septiembre de 1492 deja claramente escrito que vieron tierra en las siguientes coordenadas “Gueste, y que fuesen todos al sudeste adonde avía parecido la tierra. Avrían andado aquel día al Gueste 4° leguas y media, y en la noche al sudeste 17 leguas…”(textual)
El diario del Almirante Colón indica que todos los marinos se subieron al mástil mayor para ver la tierra y pese a estar hasta la noche tratando de divisar esta visión de tierra que muchos vieron, desapareció, no lograron localizar esa tierra anunciada por Martín Alonso, lo sabemos hoy en día gracias al detalle de Colón de anotarlo, ya que las coordenadas indicarían que estaban cerca donde habitualmente los testimonios son mayoritarios respecto a la visualización de San Borondón.
- En 1526 se realizó una expedición a cargo de los vecinos de Gran Canaria, Francisco Álvarez y Hernando de Troya.
- En 1556 un portugués de nombre Roque Núñez, sus hijos y un cura palmero llamado Martín Araya viajaron desde La Palma hacia San Borondón, dicen las crónicas que estuvieron muy cerca de la isla, pero una discusión sobre quien debería desembarcar primero, los hizo desistir del intento.
- Se vuelven a repetir intentos infructuosos los años 1569 y 1570, Este último año tiene una gran recopilación de testimonios gracias al Gerente de la Real Audiencia de Canarias, Hernán Pérez de Gando. Este año fue muy intenso en testimonios sobre San Borondón, siendo uno de los principales el aportado por el experimentado piloto natural de Setúbal (Portugal) Pedro Vello, quien aseguró haber desembarcado en la misteriosa isla junto a dos marinos más, debido a una gran tormenta. Su descripción es de una tierra con aguas aptas para beber, arroyos limpios, logro ver una pequeña cruz incrustada en un árbol, observo vacas, ovejas, y cabras pastando tranquilamente. Debido a las inclemencias del tiempo volvió a embarcar sin sus dos compañeros. A su regreso, cuando la tormenta amainó le fue imposible encontrar la isla donde había estado.
- En el año 1604 la pareja formada por Gaspar Pérez de Acosta y Fray Lorenzo de Pinedo también les fue esquiva la suerte de encontrar la misteriosa isla.
- La última expedición en búsqueda de San Borondón fue protagonizada por el Capitán General de Canarias Juan Mur y Aguirre en el año 1721, debido a nuevos testimonios oculares en la isla de El Hierro y La Palma, así como la aparición en las playas de estas islas de misteriosas frutas y vegetaciones desconocidas. Al frente de esta aventura estaba el Capitán Gaspar Domínguez y los frailes franciscanos Pedro Conde y Francisco de Cristo, pero tampoco hubo éxito en la búsqueda de San Borondón.
Hay observaciones en los años 1802 (Mayo) 1865 (Octubre)
- Año 1936, estos acontecimientos los dejaremos para un apartado independiente a continuación.
- Año 1948, testimonio de la Sra. Illiní, desde la Pirámide en Breña Baja (La Palma)
- Año 1953 (Agosto)
En los tiempos modernos que corren no están ausentes de testimonios adaptados a nuestra tecnología moderna. Es así como en el año 1958, el prestigioso periódico español ABC publicó una foto que muestra una supuesta isla que podría ser San Borondón. La foto fue obtenida por Manuel Rodríguez Quintero vecino de los Llanos de Aridane quien junto a otros vecinos logró una foto a la distancia bastante vaga y poco clara.
Existe un testimonio del año 1983 por parte de Julia León, hermana de una familia de artistas españoles que conjuntamente con una amiga desde las proximidades de Fuencaliente, (La Palma) al sureste, vieron, una isla entre las islas de La Gomera y la del Hierro. Su observación duro más de dos horas y no interpretar ni entender su visión, pues aquel lugar observado siempre había sido nada más que mar, nada más. Sus apreciaciones son que era una isla similar a la de La Gomera, con frondosidad, aunque dejaron ver también la posibilidad de un fenómeno óptico o espejismo en el mar. Al día siguiente al observar el mismo lugar desde la misma posición la extraña silueta de la isla había desaparecido.
El paso del tiempo añade nuevos elementos a esta leyenda es así como el día 5 de Julio de 1991 y el 1 de Marzo de 1992, dos embarcaciones tipo Jet-Foil (sobre colchones de aire) de la compañía Transmediterránea chocaron con algo invisible en aguas donde están las coordenadas donde se supone que esta la misteriosa y esquiva isla de San Borondón. Estas coordenadas que son: 10 grados y 10 minutos de longitud y a 29 grados y 30 minutos de latitud a 100 leguas de la isla de El Hierro y 40 leguas de La Palma, según datos del cronista Juan de Abreu Galindo. Una de las embarcaciones, llamada Princesa Teguise, dejaron constancia que a 25 kilómetros de tierra, a eso de las 12,30 horas “chocamos contra algo indeterminado que era invisible”. La coalición causó 19 heridos. Las investigaciones posteriores no dieron resultados positivos sobre que cosa choca el Princesa Teguise. Se habló del choque con un gran cetáceo que se había puesto en el camino del barco, pero no se encontraron indicios de sangre ni restos parecidos. Terminadas todas las investigaciones y al paso del tiempo la pregunta si el Princesa Teguise chocó con San Borondón, más de alguien la comenta disimuladamente.
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