Mostrando entradas con la etiqueta Atlantida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atlantida. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Misterio de la Atlantida (Primera y Segunda Parte)

La Atlántida a fecha de hoy, sigue siendo un gran enigma, la leyenda sitúa la Atlántida en un continente destruido por la ira de los dioses y que muchas fuentes sitúan en el océano atlántico, las habitantes de aquellas tierras eran seres muy evolucionados tecnológicamente y su estructura socio-política también estaba altamente desarrollada.



Lamentablemente, aquellos seres retaron a los dioses alzándose estos contra la gran isla Atlante a la que sumieron bajo las aguas.

Uno de los relatos de Platón entre Crítias y Timeo explica al detalle los datos recogidos sobre la existencia de la Atlántida y sus atlantes, dicho relato es leído en la segunda parte del vídeo en el que Jose Luis (JL) y Vicente Fuentes lo narran comentando sus extraordinarios detalles.

Sin más os dejamos con los dos vídeos:

El Misterio de la Atlántida (primera parte)

El Misterio de la Atlántida (segunda parte)


http://www.mundodesconocido.es

Publicado por matrix31

viernes, 28 de marzo de 2014

La Guerra Fatal entre Atlántida y Lemuria

Hace más de 10 mil años la geografía de la Tierra era diferente a como es en la actualidad. Existieron dos continentes más, uno de ellos ubicado en medio del océano Pacífico y que en las leyendas es conocido como “Tierra de Mu” o “Lemuria”, y el otro ubicado en el océano Atlántico en el hemisferio norte y que corresponde a la legendaria “Atlántida”.
En cada uno de esos dos continentes habitaba una raza de hombres con una civilización muchísimo más avanzada que nuestra civilización actual y su poderío abarcaba todo el planeta. Esas dos razas fueron rivales en una lucha de poder que los llevó a protagonizar una terrible guerra, con poderosas naves aéreas y armas atómicas, que trajo una consecuencia fatal que fue el hundimiento de esos dos territorios bajo las aguas del océano, además del emergimiento de otras masas de tierra antes sumergidas provocando una modificación de la morfología en las costas de los continentes y un cambio climático global producto de la alteración del eje magnético de la Tierra. El día del desastre está descrito en la “Crónica de AkakoR”* de Karl Brugger:

Imagen enviada
“…El crepúsculo cubría la superficie de la Tierra. El sol brillaba todavía, mas una bruma grisácea, grande y poderosa, comenzaba a oscurecer la luz del día. Signos extraños se mostraban en el cielo…
Un sol rojo y un sendero negro se cruzaban entre sí. Negro, rojo, las cuatro esquinas de la Tierra estaban rojas…
Las dos razas de dioses, comenzaron a disputar. Quemaron el mundo con calor solar y trataron de arrebatarse el poder la una a la otra…
El curso de los ríos quedó alterado, y la altura de las montañas y la fuerza del sol cambiaron. Hubo continentes que quedaron inundados…”


Además de la destrucción de Atlántida y Lemuria, la desolación llegó a las civilizaciones de los planetas Marte y Venus.
La Isla de Pascua y sus alrededores es vestigio de la Tierra de Mu o Lemuria.
Lemuria o Tierra de Mu
El “coronel” inglés James Churchward en 1868 descubrió en un templo-colegio en la India unas tablillas con inscripciones antiguas en bajo relieve. Se hizo asistente del Sumo Sacerdote para poder revisar los archivos secretos del templo donde se ocultaban las tablillas de arcilla, redactadas por los Naacales (Hermanos Santos), en la Madre Tierra desaparecida llamada Mu.


Las Tablillas contaban la génesis del mundo y la historia de la sumersión de Mu, doce mil años antes de nuestra era.
El pueblo de Mu llamábase Uighur y su capital se situaba en Asia. Su apogeo habria sido hace 75 mil años, pero el imperio se remontaría a 150 mil años y más. El coronel jamás brindó pruebas de la existencia de esas tablillas indostánicas.
Otro investigador, el profesor Koslov, bajo las ruinas de Khara-Khota en el desierto de Gobi encontró un sarcófago que tenía los emblemas de Mu: una M, el Tau y un círculo atravesado verticalmente por un diámetro.

El escritor J.J. Benítez en su libro “Los Visitantes” cuenta la historia del científico Daniel W. Fry, quien fue abducido por una nave extraterrestre el 4 de Julio de 1959. Cuando el científico se encontraba abordo trató de memorizar cada detalle del interior de la nave, y le llamó mucho la atención un emblema grabado en el respaldo del asiento con una representación simplista de un árbol y una serpiente. Los seres se comunicaron en forma telepática con él y le dijeron lo siguiente:
“Nuestros ancestros vivían en la Tierra, como se lo habrá imaginado al ver el emblema; estaban muy avanzados y vivían en el sitio que las leyendas de los terrestres llaman Lemuria o Mu. Por otra parte, el desarrollo científico del continente de la Atlántida también era muy avanzado, al extremo de que sus científicos aprendieron a manejar la energía atómica con más habilidad de la que ustedes tienen actualmente. Había cierta rivalidad entre ambas naciones y el desastre era inevitable…”
En relación a esto mismo, el gran científico Albert Einstein poco antes de su muerte tuvo una conversación con un amigo suyo:
“Einstein: – Los platillos voladores existen, y el pueblo que los posee es un pueblo de seres humanos partidos de la Tierra hace veinte mil años.
Su amigo: – ¿Por qué vienen aquí?
Einstein: – Les gusta regresar a la Tierra para estar al corriente de la historia de los hombres. Es el retorno a las Fuentes…”
La Atlántida
La información sobre la civilización Atlante fue entregada por primera vez por Platón, y toda la demás información proviene de Edgar Cayce, sanador holístico y psíquico, y de fuentes de información “canalizada”, como es el caso de los Cassiopaeas:
“la civilización Atlántida (o Atlante) existió por mucho tiempo y se extendía bastante por todo el globo, no necesariamente confinada al semi-legendario “continente de Atlántida”.
Aparentemente, el viaje interplanetario era tan fácil para los Atlántidas como es para nosotros hacer un viaje a la tienda. Tenían bases en la Luna, bases en Marte; los monumentos de la Luna y Marte son de origen Atlántida; también tenían allí algunos de sus cristales gigantes, y éstos eran utilizados para recolectar energía cósmica y solar como fuente de poder…
“…la población del mundo era de más de 6 mil millones, y después de la destrucción sobrevivieron 19 millones.”
Si esto fuera asi real tangible Explicaria no se si Todo ,pero gran parte de esta misma.
Fuente:  Chile Comparte

sábado, 22 de junio de 2013

Las esfinges y pirámides gigantes halladas en el triángulo de las bermudas, por fin al descubierto

Atlantis: Dos científicos, Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki, tras sus trabajos de prospección próximos a la costa de Cuba, acaban de confirmar hoy que una gigantesca ciudad repleta de pirámides y esfinges semejantes a las existentes en otras estructuras encontradas en Yucatán se hallan bajo el fondo del océano Atlántico. El descubrimiento se ha realizado gracias a la intervención de un robot sumergible.


De conformidad con un reciente informe científico, los puntos de evidencia apuntan a la inundación simultánea de aguas emergentes que hicieron descender la ciudad al fondo del océano durante la última glaciación. El complejo estaba compuesto por tres pirámides de gran tamaño, así como esfinges que junto a estas, formaban un complejo arquitectónico de innegable interés.
 
El desastre podría haber ocurrido al final de la pasada glaciación. La explicación es que la desaparición de las capas de hielo en la zona causaron súbitamente una elevación de los niveles oceánicos afectando especialmente a las zonas del hemisferio norte. Estos cambios implicaron el cambio en los niveles y configuración de las costas de los continentes. Muchas islas fueron sumergidas y las costas sufrieron cambios. Algunos continentes que antiguamente configuraban islas, desaparecieron por completo bajo el nivel del océano.
 
Arclein señala que “En la época en la que algunas porciones del Atlántico Medio y las Azores permanecieron emergidas, otros territorios fueron engullidos por las aguas.
 
Esta circunstancia podría haber dado lugar a una presión ortogonal, forzando aperturas de las placas tectónicas hacia el Este y el Oeste. En el caso de la península del Yucatán, puede observarse una modificación de los fondos, derivada de los cambios hidroestáticos que apunta a un cambio de profundidades de la corteza hace 12.900 años, lo que encaja con la denominada polémica de “No conformidad con la teoría del Pleistoceno” en la comunidad científica, y que apunta claramente a un cambio de patrones que afectaría también a la Bahía de Hudson a finales de la última glaciación.
 
De acuerdo con la teoría del investigador Luis Mariano Fernandez, la ciudad fue descubierta por vez primera hace varias décadas, pero el acceso al hallazgo arqueológico fue paralizado por causa de la crisis de los misiles cubanos.
El Gobierno de los Estados Unidos de América descubrió el yacimiento del hallazgo poco antes de la crisis de los misiles cubanos a principios de la década de los sesenta, por lo que los submarinos nucleares que cruzaban la zona ya conocían la distribución del complejo arquitectónicosumergido y las pirámides. Una de las prioridades fue tomar posesión de la zona y evitar que cayera en manos de las fuerzas rusas. El complejo, actualmente se encuentra a 600 pies [N.E: aprox. 183m]de profundidad, y está siendo investigado por la comunidad científica. Puede verse que las estructuras son mayores que las de Egipto. El hallazgo de pictogramas parece idéntico según Zalitzki, a los hallados en estructuras de la península del Yucatán.
Posteriores hallazgos e investigaciones, darán con la clave de las estructuras perdidas de la ya denominada “Atlantis”, con independencia de su correspondencia o no con la mitológica civilización perdida de la Atlántida.
 

martes, 30 de abril de 2013

La Atlántida hallada: Esfinges y pirámides gigantes en el Triangulo de las Bermudas.


Quizás eclipsando los descubrimientos de la tumba de Troya y el rey Tut es el descubrimiento de la Atlántida. Ahora, dos audaces científicos, Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki, afirman que lo han encontrado. Descubrieron las ruinas sumergidas de la antigua ciudad en las costas de Cuba. En el pasado distante la región era tierra seca, pero ahora sólo la isla de Cuba se mantiene por encima del agua. La antigua ciudad esta a 600 pies por debajo del océano y el equipo de investigadores liderado por Weinzweig y Zalitzki está convencido de que es la Atlántida, la ciudad perdia por más de 10.000 años.

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas


Atlantis se encuentra en el triángulo de las Bermudas. 

Dos científicos, Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki, trabajando frente a la costa de Cuba y con un robot sumergible, han confirmado que una gigantesca ciudad existe en el fondo del océano. El sitio de la antigua ciudad — que incluye varias esfinges y al menos cuatro pirámides gigantes y otras estructuras — sorprendentemente se encuentra dentro de los límites de la legendario Triángulo de las Bermudas. 


Según un informe de Arclein de Terra Forming Terra, Cuban Subsea Pyramid Complex, la evidencia apunta a que la ciudad se inundó simultáneamente con la crecida de las aguas y el hundimiento de la tierra en el mar. Esto corresponde exactamente con la leyenda de Atlántida. El desastre pudo haber ocurrido al final de la última Edad de Hielo. A medida que la placa de hielo del ártico se derritio catastróficamente causó que el nivel del mar aumentará rápidamente alrededor del mundo, afectando especialmente el Hemisferio Norte. Las líneas de la costa cambiaron; tierra se perdió; las islas (incluso la isla continente) desaparecieron.

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas

El filósofo griego Platón escribió de la perdida Atlántida Al final de la última Edad de Hielo el nivel del mar fueron inferiores a los niveles de hoy en día casi 122 metros. Una vez que las aguas comenzaron a elevarse, se aumentaron rápidamente. Teóricamente, ninguna tecnología de entonces o ahora, podría haber salvado la Atlántida de su tumba acuosa. La evidencia de que la tierra, en lo que hoy es el Caribe, también se hundió en el mar concurrentemente parece ser muy cierto.

Arclein observa: "en el momento elevada porciones de la Dorsal Media del Atlántico disminuyó también incluyendo Lyonés y las islas y masa de tierra alrededor de las Azores. Incluso si esto no ha ocurrido, este hundimiento fue lo suficientemente grande.

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas 
'Atlantis el continente perdido' 


"Esto habría producido una presión ortogonal forzando el hundimiento de este u oeste. Ya que la dorsal entre Cuba y Yucatán es el punto natural de debilidad entre la subsidencia de la cuenca del Golfo y la subsidencia de la cuenca del Caribe, naturalmente desaparecido en lo profundo. El controlador de todo esto fue los hidrostáticos cambios suscitados por ambos el original cortical cambio de hace 12.900 años que he llamado la Inconformidad del Pleistoceno y la elevación lenta de la cuenca de la Bahía de Hudson propiciada por el final de la Edad de Hielo".

 La Crisis de los Misiles Cubana detiene la investigación. 

Según el periodista Luis Mariano Fernandez la ciudad fue primero descubierta hace décadas atrás, pero todos los accesos a ella fue detenida durante y después de la Crisis de los Misiles.
La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
Una reconstrucción artistica de la ciudad de Atlántida 

"El Gobierno de Estados Unidos descubrió el presunto lugar durante la Crisis de los Misiles en Cuba en los años sesenta, los submarinos nucleares de crucero encontraron las estructuras (en el mar profundo) con forma de pirámide en el Golfo. Inmediatamente cerraron el sitio y tomaron el control de él y los objetos, a fin de que no llegarán a manos de los rusos." El equipo científico de expertos del fondo del océano, arqueólogos y oceanógrafos hallaron ruinas de edificios antiguos de 183 metros por debajo del océano. Dicen que la ciudad es Atlántida. 

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas

Mira cuidadosamente, en el agua turbia es visible una pirámide gigante

Pirámides y esfinges más grandes que la de Egipto. 
La evidencia de que la isla de Cuba es el vestigio de una cultura una vez poderosa es apoyada por el descubrimiento de Zalitzki en la isla que contiene símbolos y pictogramas extremadamente antiguos idénticos a los observados en las estructuras submarinas. 

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
Una segunda pirámide gigante fotografiado por el ROV


Utilizando sumergibles de exploración, descubrieron estructuras piramidales increíblemente enormes similar (incluso mayor que) las pirámides en Giza, Egipto. Estiman que las pirámides de la Atlántida se construyen con piedras de varios cientos de toneladas de peso. 

 La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
Vehículos sumergibles con control remoto (ROV) baja al sitio

Increíblemente la antigua ciudad también tiene magníficas esfinges y "piedras que están dispuestas como en Stonehenge, y un el lenguaje escrito grabado en las piedras," informa Fernandez. 

Pirámide Atlante que también se encuentra en el triángulo 

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas

Otra pirámide gigante coronada con lo que parece un cristal fue descubierto por buzos en el triángulo de las Bermudas [ver: Gigante pirámide de cristal descubierta en el triángulo de las Bermudas] La gigantesca estructura, también es quizás superior a la Gran Pirámide de Keops en Egipto e inicialmente identificada por un médico en la década de 1960, ha sido verificada independientemente por equipos de buceo de Francia y los Estados Unidos.

Un descubrimiento que reescribe la historia del mundo.

¿Podría tal descubrimiento cambiar la visión de la humanidad de la historia? Sí, podría cambiar todo. Fernandez escribe, "eso ha confirmado que las piedras fueron cortadas, talladas y pulidas para hacerlos encajar y así formar estructuras mayores. 
En las inscripciones extrañas, algunos de ellos similares a los jeroglíficos egipcios, se sabe muy poco, excepto que son muy abundantes y se encuentran en casi todas las partes del campo. También han aparecido símbolos y dibujos cuyo significado es desconocido." La exploración de la Atlántida, llamado Proyecto Exploramar, se está expandiendo para descubrir más de los misterios de la mega-ciudad. 

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas

Hablando con un científico sobre la posibilidad de que las ruinas son, de hecho, la Atlantis, Fernandez informa que el experto respondió: "... en Yucatan las culturas de hoy es posible que aun queden los aborígenes de esos lugares quizá los Olmecas o alguna civilización muy primitiva de Yucatán, la parte norte de América Central — se originó según ellos en una isla que se hundió por un cataclismo. Esta isla se llama Atlanticú." También se adapta a las historias sobre la repentina desaparición de la Atlántida maravillosa. Atlanticú. Atlantis. Los nativos aborígenes todavía lo llaman en su historia.
La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
Fernandez entrevistas Pauline Zalitzki sobre Atlantis

Durante una entrevista acerca de la exploración de la mega-ciudad, Fernández preguntó al científico Pauline Zalitzki sobre la civilización que la construyó. "Cuando nosotros publicamos la primera vez la noticia de este hallazgo la Universidad de Veracruz se interesó por nuestro trabajo y las imágenes que habiamos grabado de esas estructuras en el fondo del mar. Concretamente el Instituto de Antropología de esta Universidad me invitó a unas excavaciones que ellos estaban realizando sobre piezas y ruinas de la civilización Olmeca.

 La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
" Imágenes de sonar de mega-estructuras en el fondo marino.

"Cuando vieron estas imágenes submarinas [ellos] encontraron similitudes y paralelismos con las ruinas encontradas en estas excavaciones que el Instituto estaba llevando a cabo." 

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas
Otra imagen de una mega-estructura Atlante

"Los Olmecas y otros pueblos primarios nativos tienen todos una morfología que marcan su llegada del continente del Este. Quiere decir esto que venian de la dirección de Cuba, y tuvo que producirse en un terremoto muy grande donde sus tierras se hundieron. Las morfologías de ellos nos indican que pertenecen a tres familias que se salvaron. Una de estas familias llegaron a las costas de Veracruz, que se suponen son los Olmecas. Otras llegaron a Centro América y viajaron hasta las costas del Pacífico, y estas familias crearon la civilización de las Américas tal y como la conocemos hoy en dia, porque ellos distribuyeron todos sus conocimientos."

La Atlántida hallada: esfinges y pirámides gigantes en el triangulo de las Bermudas

"Cuando estos antropólogos vieron las imágenes submarinas de esta “ciudad” y vieron en algunos monolitos de piedra algunos símbolos e inscripciones ellos lo identificaron con motivos olmecas. Se quedaron muy sorprendidos". Los Olmecas delegados de los supervivientes de la Atlántida, una gran cultura superior destruido por una gran inundación en el final de la edad de hielo. El mundo fue reformado y fue destruido un super-civilization, recordado por milenios en leyendas y en una referencia al pasar por el filósofo Platón. Sin embargo la Atlantis era real, es real: los científicos Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki la han encontrado.

Conspiraciones 1040.

sábado, 2 de marzo de 2013

Atlantida, lo que la ciencia oculta

Documental de José Luis Espejo. En él hace un recorrido por los puntos mas controvertidos en torno a los orígenes de la civilización. Sirve de introducción y complemento a su libro LOS HIJOS DEL EDÉN:




jueves, 13 de diciembre de 2012

Dendera...Conocimientos astronómicos sorprendentes

Cuando las tropas de Napoleón llegaron a Dendera en 1798 el templo luchaba por emerger sobre el mar de arena que se empeñaba en hundirlo. Su entrada tan solo se adivinaba.

Y mientras que los científicos se armaban de paciencia y de trabajo para despejar el conjunto, los militares se armaron en el techo del templo para defender la posición desde tan estratégica atalaya.

Cuentan que una caja de municiones colocada sobre la arena que también cubría la terraza se deslizó por un tragaluz hacia el interior. Cuando bajaron a buscarla vieron que había abierto un camino hacia las salas superiores del templo.


Y en una de ellas realizaron un descubrimiento espectacular cuando las teas encendidas iluminaron un monolito que medía 3,60 metros de largo por 2,40 de ancho, y un grosor de casi un metro. Ocho metros cúbicos de roca que llegaba a pesar 16.000 kg. y que se encontraba colgado del techo. Para la Historia el descubrimiento fue realizado en 1799 por el general Louis Desaix y por sus representaciones astronómicas se le conoció a partir de entonces como el Zodiaco de Dendera.

Estudios posteriores comprobaron que no sólo esa sala, sino todo el templo estaba dedicado al firmamento. Albert Slosman, doctor en matemáticas y en informática y colaborador de la NASA en los proyectos Pioneer sobre Júpiter y Saturno, indicó que todos los fundamentos de astronomía y de astrología del antiguo Egipto partían de Dendera. Según Slosman existe un papiro del escriba del faraón Keops que se conserva en el Museo de El Cairo y en el que se precisa que,
"...por orden de Khufu, el templo de la Dama del Cielo de Dendera será reconstruído por tercera vez, sobre el mismo emplazamiento y según los planos establecidos por los "sucesores de Horus" sobre pieles de gacela y salvaguardados en los archivos del Rey...".
Algunos estudiosos como E.C. Krupp indican que el zodiaco se realizó en el año 30 a.C. y que fue importado de Mesopotamia. Por su parte Sir Norman Lockyer, el famoso astrónomo estudioso deStonehenge, mantenía que Dendera era mucho más antiguo y que se había construido en alineación con Sirio.


Para el filósofo alsaciano R.A. Schwaller, el zodiaco de Dendera encierra indicios internos de una vetustez remota. Giorgio de Santillana y Herta von Dechendseñalan que el movimiento de precesión se conocía desde la más remota antigüedad y que controlaba la actividad celestre y la terrestre. Efectivamente, una marca en el zodiaco de Dendera indica el polo eclíptico norte que, junto a otros jeroglíficos del borde del disco, indica las posiciones de los equinoccios en una época muy anterior a la que es fechado.


El gran problema que se planteaba era el mencionado por Otto Neugebauer y R.A. Parker, quienes afirmaban que "un amplio conocimiento de la precesión no es compatible con una descripción no matemática de la astronomía". Para ellos los egipcios expresaron en términos alegóricos los conceptos astronómicos. La paradoja es que acertaron de pleno. Y si no poseían instrumentos apropiados, ¿de dónde les vino tal conocimiento?.
Un conocimiento que no fue adquirido por evolución sino que aparecía ya desde el principio de su civilización aunque aludiendo, eso sí, a la presencia de unos dioses que mediaban en la hazaña y eran los destinatarios de tal ofrenda.
La ceremonia del "estiramiento de la cuerda" se asociaba con la fundación del templo, ya que consistía en colocar su eje paralelo a una cuerda que unía dos estacas. En las inscripciones de Dendera se indica que el rey tenía su ojo puesto en una estrella de la constelación de la Pata delantera del Toro (Osa Mayor).I.E.S. Edwards indica que ese rito del estiramiento de la cuerda es antiquísimo y menciona el relieve encontrado en el templo solar del faraón Niuserre (V dinastía).
Si las alineaciones astronómicas y el estudio de los ciclos precesionales eran anacrónicos para griegos y romanos, ¿cómo es posible que los egipcios del Imperio Antiguo ya lo conocieran?
Los dioses atlantes
Albert Slosman publicó en París en 1976 su libro titulado "El Gran Cataclismo", donde documenta con todas las pruebas que ha podido obtener el hundimiento de la Atlántida hace 12.500 años y el éxodo de los atlantes hasta su llegada a Egipto.
Esta fecha aparece en el zodiaco de Dendera al ser la constelación de Leo la que sobre una barca parece guiar a todo el conjunto. Fecha tan arcana fue también mencionada por el grupo de astrónomos de Charles Dupuis que estudiaron el zodiaco a su llegada al Museo Imperial de París (futuro Museo del Louvre) en 1822.
Aparte de la interpretación del zodiaco, apunta la posibilidad de que la conexión de Egipto con la Atlántida se corresponda con el carácter fonético del país del Nilo. SegúnSlosman la antigua Atlántida se llamaba AHA-MEN-PTAH (Amenta para los griegos y Amenti en español) cuya traducción sería el "primer corazón de Ptah o corazón primogénito de Ptah", siendo Ptah el dios principal atlante.

Los supervivientes fundaron tras el cataclismo otro país llamado ATH-KA-PTAH, que significa el "segundo corazón de Ptah", que los griegos fonetizaron en la palabra Aegyptos. Por ello la palabra EGIPTO sería el nuevo nombre del país atlante.

Los sacerdotes atlantes, sabedores del peligro que se avecinaba, hicieron construir unas barcas para salvar a su pueblo. Serían las "barcas sagradas" que aparecen en todos los grandes templos.
Un dato curioso es que nosotros llamamos ahora al norte de África Magreb, siendo los países de Marruecos, Túnez y Argelia llamados magrebíes. Esta palabra proviene de la antigua "Moghreb" que significa "Tierra de Poniente o del oeste". No existe tierra ni civilización que desde el este pudieran llamar así a África, a no ser aquellos que alguna vez habitaron la Atlántida, porque sólo desde allí podría verse Africa al oeste. Dicha palabra, por tanto sería otra aportación atlante.
El techo de la sala hipóstila de Dendera sería una escenificación del cataclismo atlante. En la interpretación ideográfica de los jeroglíficos una línea quebrada significa "agua"; dos líneas señalarían en plural "aguas"; tres líneas apuntarían "la crecida del Nilo"; y el "diluvio" estaría representado por cinco líneas.

Pues bien, tanto en el techo del templo como en el zodiaco aparecen ocho líneas quebradas, el superdiluvio o gran cataclismo que produjo el hundimiento de la Atlántida y que fue descrito por Platón en Timeo y Critias.

Para un gran número de estudiosos la civilización antigua egipcia debe sus extraordinarios conocimientos a los atlantes. Para Slosman, además, le deben también sus dioses. Sostiene que el capítulo XVII del Libro de los Muertos "recoge la teología original del mundo de la cual todas han derivado... El Antiguo Testamento no es sino una copia de esta Teología original, en la que Moisés era Príncipe de Egipto y, por tanto, había sido elevado a Gran Sacerdote". El nombre de Moshe, Moisés, no significaría "salvado de las aguas" sino "nacido de las aguas" por lo que tiene una connotación con los "nacidos de las aguas del cataclismo", los "primogénitos" descendientes de Osiris y sucesores de Horus en Egipto. Moisés, por tanto, no sería un príncipe cualquiera sino que aprendió la cosmogonía egipcia y también la tecnología de los dioses.
Dioses extraterrestres
Los dioses atlantes aparecen en procesión subiendo la escalera principal que conduce a la terraza del templo de Dendera. La comitiva está compuesta por todos aquellos dioses primigenios, sucesores de Horus, cuya representación pictórica en el Antiguo Egipto muestra una clara diferenciación con el resto de los mortales... son verdes. El caso es que si la teología atlante es idéntica a la de Abraham y a la de Moisés, y por ende el Antiguo Testamento proviene de ella, ¿dónde estarían esos hijos de dios que se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos que fueron los héroes de la antigüedad? (Génesis, 6-1)
Retratosdelahistoria.lacoctelera

sábado, 24 de noviembre de 2012

Entrevista a Gabriel Silva

TIERRA HUECA E HIPERBOREA En este vídeo gabriel nos habla de: los templarios cátaros y vikingos, de historia sagrada cristianismo Cristo y religión, de las razas de la tierra y los extraterrestres, hiperbórea tierra hueca y la Atlántida, de júpiter marte y venus, etc…

lunes, 29 de octubre de 2012

Tartessos: en busca del reino perdido

Tartessos: en busca del reino perdido

Los tartesios ¿eran fenicios?




                                                                           Piel de toro


Pectoral de oro en forma de piel de toro, procedente de El Carambolo. Los casi tres kilogramos de oro que en 1958 se hallaron en el cerro de El Carambolo, próximo a Sevilla, precedieron la excavación, entre los años 2002 y 2005, de un recinto sagrado edificado allí en el siglo VIII a.C., que fue remodelado y ampliado en el siglo siguiente. Aunque este santuario es de tipo fenicio, su altar en forma de piel de toro extendida, que se corresponde con los pectorales del tesoro que tienen igual forma, constituiría un rasgo original del mundo tartesio. Puede que las joyas que forman el tesoro de El Carambolo fuesen ornamentos de una imagen de culto (quizás adornaron toros sagrados) o atributos sacerdotales.

Crédito: Oronoz / Album


Según cuenta el Antiguo Testamento, en el siglo X a. C. las naves de Salomón, el rey de Israel, volvían cada tres años cargadas de oro de un lejano y misterioso lugar llamado Tarsis: «El rey Salomón tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram [rey de Tiro], y cada tres años llegaban las naves de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavones». La cita procede del Libro de los Reyes, escrito allá por el siglo VII a.C., pero nos remite tres siglos atrás, cuando la opulencia mineral del sur de la península Ibérica atraía hasta el otro extremo del Mediterráneo a los primeros navegantes semitas. 

La mayoría de historiadores lo tiene claro: el primer autor que mencionó a Tarsis se estaba refiriendo a las relaciones comerciales que los israelitas mantenían con Tartessos, el reino situado más allá de las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar), en el Bajo Guadalquivir, que rigió el mítico rey Argantonio. Desde esta primera mención, el aura enigmática en torno a Tartessos no se ha desvanecido. Viajeros, filólogos y arqueólogos se han lanzado durante decenios a la búsqueda de los restos de aquella civilización que floreció entre los años 1000 y 500 a.C., para desaparecer luego y caer en un olvido silencioso que ha durado hasta hace poco, inmersa en una nebulosa de incertidumbres y conjeturas.



Tartessos y la Atlántida
El interés por la misteriosa Tartessos se remonta a la Antigüedad. Diversos historiadores y viajeros griegos de los siglos VI al IV a.C. dejaron constancia de lo que se sabía, o creía saberse, sobre aquella civilización. Tal fue el caso de Hecateo de Mileto, de Heródoto y, sobre todo, de Avieno, que en su Ora marítima hablaba de un río llamado Tartessos que ceñía la isla en la que se encontraba la ciudad, también denominada Tartessos. 

Otro autor del siglo IV a.C., Eforo, se refería igualmente a «un mercado muy próspero, la llamada Tartessos, ciudad ilustre, regada por un río que lleva gran cantidad de estaño, oro y cobre de Céltica». A todos ellos se sumó una referencia aún más intrigante, la de la Atlántida cantada por Platón en sus Diálogos, particularmente en el Timeo, y que muchos no dudaron en identificar con Tartessos. ¿A qué, si no, podría aludir Platón cuando describe la Atlántida como «una gran isla, más allá de las columnas de Heracles, rica en recursos mineros y fauna animal»? Incluso arqueólogos contemporáneos han creído hallar los restos de la Atlántida en la región tartesia. 

Pero, de momento, se trata de una conexión imposible, basada más en las fabulaciones que en las certezas. Tal es caso de la tesis del francés Jacques Collina-Girard, que ubicó en 2001 la Atlántida en la isla Espartel, a medio camino entre Cádiz y Tánger; y de los avistamientos de Rainer Kuehne, quien en 2004 dijo haber localizado con imágenes aéreas los vestigios del templo de «plata» consagrado a Poseidón y el templo «dorado» levantado en honor a Cleito en la Marisma de Hinojos, cerca de Cádiz.

Al margen de la cuestión de la Atlántida, el primer autor que intentó localizar con exactitud Tartessos fue un filólogo, Antonio de Nebrija, responsable de la primera gramática castellana. En 1492, Nebrija identificó Tartessos con el río Betis (Guadalquivir) y con el paisaje de brazos marinos que formaba el río en su desembocadura. Pero las conjeturas de Nebrija, emitidas desde la intuición, no contaban con ningún tipo de respaldo arqueológico.

Tras las riquezas de Argantonio



La investigación arqueológica se hizo esperar hasta el siglo XIX. El primero que removió las entrañas andaluzas en busca de Tartessos fue George Bonsor, un pintor anglofrancés que quedó fascinado por los paisajes de Andalucía y que, desde la década de 1880, cambió lienzo y acuarela por pico y pala en cuanto comprobó el potencial arqueológico que se extendía bajo sus pies. Nadie le había enseñado a excavar, pero su ilusión pudo más que su bisoñez. Bonsor recuperó un alijo de piezas tartésicas en diversas necrópolis sevillanas como las de Cruz del Negro, Carmona, Setefilla y Cerro del Trigo.

A Bonsor lo siguió el alemán Adolf Schulten, gran impulsor de la investigación en el yacimiento de Numancia, de donde salió enemistado con las autoridades culturales españolas. Schulten quería seguir el ejemplo de su compatriota Schliemann, que había desenterrado Troya gracias a su fe en las fuentes clásicas. La Ora marítima de Avieno sería para Schulten lo que la Ilíada había sido para Schliemann; y el Coto de Doñana haría las veces de colina de Hissarlik, en Turquía, donde Schliemann encontró, en 1873, la Troya cantada por Homero.

Schulten pretendía demostrar que Tartessos yacía en las Marismas de Doñana y pasó a la acción con la ayuda de Bonsor. Se hizo con las herramientas necesarias y dirigió la ambiciosa aventura de localizar allí Tartessos. Pero al final lo único que encontró fueron unas ruinas de época romana en el llamado Cerro del Trigo. Schulten fracasó, pero su contribución no dejó por ello de ser importante. Su obra Tartessos, publicada en 1924, sirvió para ordenar todos los conocimientos que se tenían sobre la antigua civilización del Guadalquivir y constituyó el punto de partida de investigaciones posteriores.

Todos los testimonios legados por las fuentes se refieren a Tarsis o Tartessos como una civilización de alma metalúrgica: «El más elegante de los mercados, la ciudad del oro y la plata…». Tanto es así que Argantonio, el rey tartesio por antonomasia, lleva la plata (Arg-) incorporada a su nombre. Pero...

la literatura se elevó a certeza arqueológica el 30 de septiembre de 1958, el día en que una cuadrilla de obreros que trabajaban en un terreno de un club de cazadores de Sevilla –la Real Sociedad de Tiro al Pichón–, en la localidad de Camas, cuatro kilómetros al oeste de Sevilla, hizo un sensacional descubrimiento: un recipiente de barro en cuyo interior aparecieron 16 placas, dos brazaletes, dos pectorales y un collar. Todas las piezas eran de oro macizo y pesaban casi tres kilos. Después de analizarlas, el arqueólogo Juan de Mata Carriazo concluyó que era «un tesoro digno de Argantonio».

El hallazgo del tesoro de El Carambolo (se lo llamó así por el cerro de 91 metros de altura, de este nombre, en el que se encontró) alborotó los foros científicos cuando muchos se resignaban ya a una Tartessos virtual. El Carambolo se convirtió en la imagen de cabecera de la cultura tartesia y Juan de Mata Carriazo, en el padrino del descubrimiento. Durante tres años, Mata Carriazo excavó el yacimiento que representaba a la Tartessos tangible. Desenterró muros, estudió cerámicas, cotejó niveles estratigráficos y demostró, por fin, que Tartessos no era una alucinación de los autores de la Antigüedad.

De este modo, los estudiosos pudieron definir un mapa de la civilización tartesia, que se extendía por la mitad sur de la Península. Diversos yacimientos quedaban, así, asociados con Tartessos: en la provincia de Huelva, los de La Joya y el Cabezo de San Pedro; en la de Sevilla, El Gandul y Carmona; en Córdoba, La Colina de los Quemados; en Bajadoz, Medellín y Cancho Roano, e incluso en Portugal se considera tartesio el yacimiento de Alcácer do Sal. También cabe incluir en el área tartesia la localidad gaditana de Mesas de Asta, la Asta Regia romana. El término Regia es una interesante pista sobre el tipo de organización política del mundo tartésico; investigadores como Manuel Bendala sospechan que alguna élite tartésica gobernó estas tierras antes de que Roma le pusiera nombre.

En años recientes, la cuestión que más debate ha suscitado en torno a la cultura de Tartessos es la de su relación con el mundo fenicio. A partir del siglo VIII a.C., navegantes y comerciantes fenicios fundaron ciudades y factorías en el sur peninsular, especialmente en las provincias de Málaga, Granada, Cádiz, Almería y Alicante; un territorio, pues, muy próximo al de los tartesios, con quienes sin duda los fenicios mantuvieron contactos de todo tipo, tanto económicos como culturales y artísticos.

¿Tartesios o fenicios?
Tradicionalmente, se ha pensado que ambas áreas, pese a la cercanía geográfica y a las relaciones que se establecieron entre ellas, permanecieron sustancialmente independientes una de otra. El territorio nuclear tartesio se ha ubicado tradicionalmente lejos de la costa, mientras que lo fenicio se asocia al litoral andaluz y alicantino. Sin embargo, algunos estudiosos plantean hoy en día que entre tartesios y fenicios se dio una auténtica fusión cultural, hasta el punto de que en términos arqueológicos se hace muy difícil distinguir en muchas ocasiones qué elementos son tartesios y cuáles fenicios.

Ésta es justamente la teoría que mantienen dos arqueólogos sevillanos, Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue, que entre 2002 y 2005 excavaron en el yacimiento de El Carambolo, ampliando la investigación que había llevado a cabo Mata Carriazo décadas atrás. En su opinión, El Carambolo no sería un asentamiento indígena, producto de la civilización tartesia, sino un santuario fenicio, dedicado a la diosa Astarté, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo VII a.C. y se abandonó en el siguiente. Una sentencia que reduce Tartessos a atrezzo imaginario y cuya onda expansiva ha sacudido a la comunidad científica.

Ambos autores mantienen que el área de expansión colonial de los fenicios se extendió incluso a Extremadura. Creen que los objetos bautizados como tartésicos (entre ellos, el propio tesoro de El Carambolo) son la expresión colonial de un pueblo semita que se asentó en Cádiz allá por el siglo X a.C. para luego expandirse por la costa y el interior peninsular. De esta forma, El Carambolo sería un santuario fenicio, resultado de un cierto «mestizaje» entre lo semita y lo local. Se podría comparar con la colonización española de América tras la llegada de Cristóbal Colón. Si uno contempla la huella dejada por los españoles en catedrales o iglesias de América Latina, ¿las catalogaría como obras españolas o locales?

Un reciente congreso, celebrado en Huelva en diciembre del año 2011, ha dado resonancia a las posiciones de los «tartesoescépticos», aquellos que dudan de que Tartessos pueda ser considerada como una cultura diferenciada. El debate se ha trasladado incluso a las vitrinas del Museo Arqueológico de Sevilla. Allí se exponen, también desde diciembre de 2011, las piezas del tesoro de El Carambolo, que durante décadas habían permanecido a buen recaudo en la caja fuerte de un banco. Pero ahora los visitantes leen una nueva denominación de origen: fenicia.

Sin embargo, para la mayoría de especialistas el dictamen de Fernández Flores y Rodríguez Azogue peca de atrevido. Creen, por el contrario, que en El Carambolo sí se advierten rasgos específicamente tartesios. Una evidencia de ello se encontraría en el altar con forma de piel de toro que ha aparecido en el epicentro del recinto sagrado, la misma forma de los pectorales del tesoro de El Carambolo. En ningún santuario fenicio se encuentran altares con este perfil; únicamente en territorio hispano. Otros altares del área tartesia tienen la misma forma que el hallado en el Carambolo, como los de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz) y Cerro de San Juan (Coria del Río, Sevilla). Cuenta el mito griego que Hércules, después de matar al gigante Gerión –el primer rey de Tartessos, según la leyenda–, se apropió de su rebaño de toros rojos, en el que fue el décimo de los doce trabajos atribuidos al héroe griego. Así, pues, el toro es el salvoconducto de Tartessos para no arder en la pira de las invenciones históricas.


La gran divinidad fenicia
La diosa Astarté en un trono flanqueado por esfinges. Estatuilla descubierta en Tutugi (Granada). Siglo VII a.C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Crédito: Oronoz / Album


En tiempos de Salomón

Salomón y la reina de Saba. Relieve en bronce dorado por Lorenzo Ghiberti. 1438-1440. Puerta del Paraíso, en el baptisterio de Florencia. Salomón, monarca de Israel, vivió hacia 970-931 a.C. El libro bíblico de los Reyes hace referencia a las naves que el soberano enviaba junto con Hiram I de Tiro a Tarsis, identificada con Tartessos por muchos autores, y que volvían cargadas de metales preciosos y productos exóticos. El emporio fenicio de Tiro tendió una amplia red comercial sobre el Mediterráneo occidental, y fueron precisamente navegantes tirios quienes fundaron Gadir (Cádiz), considerada la primera ciudad de Occidente.

Crédito: Scala

La llegada de los fenicios

Barco fenicio de guerra, dotado de un espolón para embestir las naves enemigas. Pendiente de oro fechado hacia 404-399 a.C. La tradición que sitúa la fundación de Cádiz hacia 1100 a.C. quizá recoge los primeros contactos comerciales de los fenicios con Tartessos, pues las excavaciones realizadas entre 2008 y 2010 en el solar del Teatro Cómico de esta ciudad sitúan su nacimiento más tarde, entre finales del siglo IX y comienzos del siglo VIII a.C. En el período previo se habrían consolidado los intercambios entre tartesios y fenicios, cuyas demandas de metales y otros bienes habrían transformado las sociedades indígenas.

Crédito: Dagli Orti / Corbis


Búsqueda en Doñana

Adolf Schulten (1879-1960). Además de su actividad como arqueólogo, Schulten estudió profundamente la etnología y la geografía de Iberia. Tras excavar en el área de Numancia entre 1905 y 1914, este arqueólogo alemán volvió a España una vez concluida la primera guerra mundial, y se enfrascó en la búsqueda de la capital de la legendaria Tartessos de la que hablaban los autores griegos, que él situaba en Doñana. Aunque no tuvo éxito en esta empresa, su Tartessos. Contribución a la historia más antigua de Occidente (1924) constituyó un hito en el estudio de la cultura tartésica.

Crédito: Oronoz / Album
En tierras de Extremadura

Arreo de caballo procedente de Cancho Roano, con la forma de «señor de los caballos» (despotes hippon). A principios del siglo VI a.C., en el valle de la Serena (Badajoz) se levantaba un palacio-santuario que fue reedificado en dos ocasiones, la última a principios del siglo V a.C.; su arquitectura y los altares en forma de piel de toro extendida recuerdan los de El Carambolo. El santuario de Cancho Roano, excavado desde 1978, se ha relacionado con las élites tartesias, y su ubicación en Extremadura atestigua la amplia difusión de la cultura tartésica y de la influencia oriental que la caracterizaba.

Crédito: Sebastián Celestino


El influjo oriental
En orfebrería, con la presencia fenicia se introdujeron motivos y técnicas orientales. Pendiente de oro del tesoro de La Aliseda. Siglo VII a.C. MAN, Madrid.
Crédito: Photoaisa

                                    La metrópoli fenici

Desde el siglo IX a.C., la poderosa ciudad fenicia de Tiro estableció contactos comerciales con el mundo tartésico. En la imagen, ruinas de la Tiro romana.
Crédito: Egmont Strigl / Age Fotostock
                              Guerrero con escudo y carro


En las estelas funerarias de guerreros halladas en Extremadura y Andalucía se ha visto una manifestación de la cultura tartésica. Estela de Solana de Cabañas. Siglos VIII-VI a.C. MAN, Madrid.

Crédito: Photoaisa

                                El rey del fin del mundo


Esta ánfora muestra la lucha entre Hércules y Gerión, mítico soberano de tres cabezas
que gobernaba Tartessos, país situado en los confines del mundo conocido. Siglo VI a.C.
Crédito: Oronoz / Album

                                                          Tesoro de La Aliseda


El conjunto de piezas de oro hallado en La Aliseda (Cáceres), que tal vez fue el ajuar funerario de una dama de alcurnia, permite apreciar con claridad el influjo fenicio en el ámbito de Tartessos. Así sucede con el cinturón, que consta de más de sesenta piezas en las que se han representado temas orientales como grifos alados, palmetas y un hombre luchando con un león.

Crédito: Prisma

Los relatos griegos

Casco griego de tipo corintio hallado en la ría de Huelva en 1930. Siglo VI a.C. Real Academia de la Historia, Madrid. Narrado por Heródoto, el viaje de Coleo de Samos a Tartessos, hacia 640-630 a.C., es el primer testimonio de la presencia griega en Occidente. La historiadora M. E. Aubet observó que los autores griegos transmitieron una imagen idealizada de Tartessos, en la que los dioses y los personajes mitológicos (como Heracles o Gerión) se mezclan con personajes en apariencia históricos, como Argantonio, en un mundo de leyendas que giran en torno a las principales riquezas del país: la plata, la agricultura y la ganadería.

Crédito: Oronoz / Album
Por Daniel Casado Rigalt. Universidad a Distancia de Madrid, Historia NG nº 102

Para saber más


Tartessos desvelado. La colonización fenicia del suroeste peninsular y el origen y ocaso de Tartessos. Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue. Almuzara, Córdoba, 2007.
Tartessos. Contribución a la historiamás antigua de Occidente. Adolf Schulten. Almuzara, Córdoba, 2006.
Tartessos. Jesús Maeso de la Torre. Edhasa, Barcelona, 2003 (novela).