Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arqueologia. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de agosto de 2014

Misteriosos artefactos antiguos de Sanxingdui reescriben la historia china

Dos pozos de sacrificio gigantes fueron desenterrados conteniendo miles de artefactos de oro, bronce, jade, marfil y cerámica. En medio del alguna vez tranquilo pueblo de Sanxingdui, en una zona silenciosa en la provincia de Sichuan, en China, ocurrió un descubrimiento notable que de inmediato atrajo la atención internacional y reescribió la historia de la civilización china.

Máscara de bronce con ojos saltados, se encuentra en Sanxingdui.

Dos pozos de sacrificio gigantes fueron desenterrados conteniendo miles de artefactos de oro, bronce, jade, marfil y cerámicas muy inusuales y a diferencia de lo que alguna vez se descubrió en China, los arqueólogos comprendieron que acababan de abrir la puerta a una cultura milenaria que se remonta entre 3.000 y 5.000 años.
En la primavera de 1929, un agricultor descubrió un gran escondite con reliquias de jade mientras cavaba un pozo. Este fue el primer indicio que finalmente condujo al descubrimiento de un antiguo reino misterioso. Las generaciones de arqueólogos chinos rastrearon la zona sin éxito hasta 1986, cuando trabajadores accidentalmente encontraron pozos conteniendo miles de artefactos que habían sido rotos, quemados, y luego enterrados cuidadosamente.
Una estatua de bronce de 3000 años de edad, se encuentra en la localidad de Sanxingdui, China. (Shutterstock)
El descubrimiento de los artefactos abrió un mundo de intriga. Los objetos encontrados en las fosas de sacrificio, incluyen esculturas con caras de animales y máscaras con orejas de dragón, boca abierta y dientes sonrientes; cabezas de apariencia humana con máscaras cubiertas en oro; animales decorativos incluyendo dragones, serpientes y aves, una varita gigante, un altar de sacrificios, árbol de bronce de cuatro metros de alto (13 pies de alto); ejes, tabletas, anillos, cuchillos, y cientos de otros artículos únicos. Entre la colección también estuvo una figura humana de bronce en posición vertical, la más grande y mejor conservada del mundo, mide 2,62 metros (8,6 pies).
Sin embargo, sin duda las conclusiones más asombrosas fueron docenas de grandes máscaras de bronce y cabezas representadas con rasgos humanos angulares, exagerando ojos almendrados, nariz recta, caras cuadradas y enormes orejas, características que no refleja la gente asiática.
Los artefactos fueron datados de los siglos XII al XI a. C. Fueron creados usando notablemente tecnología avanzada de fundición de bronce, que fue adquirida añadiendo plomo a una combinación con cobre y estaño, creando una sustancia más fuerte que podría crear objetos sustancialmente más grandes y pesados, como estatuas al de tamaño natural humano y un árbol de cuatro metros de altura (13,12 pies de alto).
Algunas de las máscaras eran enormes en tamaño; una mide unos increíbles 1,32 metros (4,33 pies) de altura y 0,72 metros (2,36 pies) de ancho, la máscara más grande de bronce que se haya encontrado. Las tres máscaras más grandes tienen características más sobrenaturales de todos los artefactos de Sanxingdui, con orejas de tipo animal, pupilas monstruosamente sobresalientes, o un tronco adicional adornado.
Los investigadores se sorprendieron al encontrar un estilo artístico que fue completamente desconocido por la historia del arte chino, cuya línea de base había sido la historia y artefactos de la civilización del Río Amarillo.
El espectacular descubrimiento en Sanxingdui, en 1986, volvió a Sichuan en el foco de estudio de la antigua China. Los antiguos artefactos encontrados en las dos fosas datan a la época de la dinastía Shang, a finales del segundo milenio antes de Cristo, cuando la sociedad civilizada primitiva florecía en el valle del río Amarillo, al norte de China, a miles de kilómetros de Sichuan.
No hay un hallazgo similar que se haya obtenido en ningún otro lugar y, en el sitio de Sanxingdui, no hay inscripciones para arrojar luz sobre su cultura, que aparentemente fue una civilización distintiva en la Edad de Bronce, no registrada en textos históricos y hasta hoy desconocida. El descubrimiento contribuyó a un cambio fundamental en la concepción tradicional de un único centro de civilización en el norte de China, para el reconocimiento de la existencia de múltiples tradiciones regionales, de los cuales Sichuan fue claramente uno de los más distintivos.
La cultura produjo estos artefactos que hoy se les conoce como Cultura Sanxingdui y los arqueólogos están identificándolo con el antiguo reino de Shu, que relaciona a los artefactos encontrados en el sitio con sus primeros reyes legendarios.
Las referencias a un reino Shu puede referirse con fiabilidad a un período tan temprano en registros históricos chinos que son escasos, (se menciona a Shiji y Shujing como un aliado de los Zhou que derrotaron a los Shang), pero los cuentos de reyes legendarios de Shu pueden encontrarse en comentarios locales.
Según crónicas de Huayang recopiladas en la dinastía Jin (265 a 420), el reino de Shu fue fundado por Cancong. Cancong fue descrito con ojos saltones, una característica que se encuentra en las figuras de Sanxingdui.
Otros gobernantes mencionados en Crónicas de Huayang incluyen a Boguan, Yufú, y Duyu. Muchos de los objetos son peces con forma de pájaros, y éstos han sido sugeridos para tótems de Boguan y Yufú, (en realidad el nombre Yufú significa pescado cormorán).
Una metrópoli de su tiempo, abarca alrededor de tres kilómetros cuadrados (1,8 millas cuadradas), Sanxingdui se desarrolló mucho en la agricultura, incluyendo la capacidad de elaborar vino, tecnología cerámica y herramientas de sacrificio y minería, fue un lugar común. De acuerdo a los hallazgos arqueológicos, el asentamiento en Sanxingdui fue abandonado repentinamente alrededor de 1.000 a. C. Por razones que aún se desconocen, la flor de la Cultura Sanxingdui llegó a un escabroso final.
Las fosas de sacrificio se cree fueron los sitios del antiguo pueblo Shu para ofrecer sacrificios al Cielo, Tierra, montañas, ríos, y otros dioses naturales. Las figuras de apariencia humana, máscaras con el rostro de animales de bronce con ojos saltones y máscaras de bronce con cara plana de animales, pueden haber sido dioses naturales adorados por el pueblo Shu.
“A juzgar por numerosas imágenes humanas de bronce y objetos funerarios, el antiguo reino Sanxingdui unificó a la gente y gobernó a través de la religión primordial. Ellos adoraban a la naturaleza, tótems y a sus antepasados.
El antiguo reino Shu es probable que a menudo celebrara actividades con grandes sacrificios para atraer a las tribus de diferentes creencias religiosas que vinieran de cerca y lejos para la adoración”, dijo Ao Tianzhao del Museo de Sanxingdui, que ha estado estudiando la cultura de Sanxingdui durante medio siglo. Él cree que el gran número de artefactos de bronce en Sanxingdui indica que este sitio solía ser la meca de los peregrinos.
Desde el descubrimiento, estos artefactos recibieron una gran cantidad de interés y atención internacional. Ellos han sido expuestos en museos de renombre mundial, tales como el Museo Británico, el Museo Nacional del Palacio en Taipei, Galería Nacional de Arte (en Washington), Guggenheim Museum (en Nueva York), el Museo de Arte Asiático (en San Francisco), Galería de Arte de Nueva Gales del Sur (en Sydney ) y el Museo Olímpico de Lausana (en Suiza).
Una selección de los objetos ahora están haciendo su camino hasta el Museo Bowers en Santa Ana, California, donde la exposición, ‘La desaparecida civilización de China: el Misterio de Sanxingdui’, se presentará desde el 19 de octubre de 2014 hasta el 15 de marzo 2015.
El descubrimiento de Sanxingdui conmocionó al mundo, pero la historia de los artefactos sigue siendo un misterio. Sólo el contenido de dos hoyos solitarios refleja a civilizaciones inmemoriales y brillantes del Shu; no hay otros artefactos como el de ellos, jamás han sido encontrados desde entonces.
No hay registros históricos ni textos antiguos que hablen de ellos, dejando a los expertos preguntando cuál era el propósito de los objetos, de dónde vino la cultura y a dónde fueron después de enterrar sus tesoros más preciados. La civilización Sanxingdui es una página única en la larga historia de China y por el momento sigue siendo un enigma.
El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. En “Más allá de la ciencia”, La Gran Época colecta historias sobre estos fenómenos extraños para estimular la imaginación y abrir previamente insospechadas posibilidades. ¿Son ciertas? Usted lo decide.
* Una estatua de bronce 3000 años de edad, Sanxingdui, China. (Shutterstock) 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Encuentran un “Stonehenge ruso”

En la región rusa de Kemerovo han encontrado un muro compuesto por varios bloques rectangulares gigantes de piedra. Los científicos lo comparan con Stonehenge o las pirámides egipcias.

La estructura, que según cálculos preliminares podría datar de hace más de cien mil años, tiene una altura de casi cuarenta metros y se extiende por unos doscientos metros en un sector de la montaña Shoria.
El muro está formado por ‘ladrillos’ cuyo tamaño oscila entre los 5 y los 7 metros de alto por 20 de largo. Cada bloque pesa más de mil toneladas, y los expedicionarios aseguran que parte de estos bloques rectangulares está dispersa en las laderas de las montañas circundantes, según el diario ruso ‘Rossíiskaya Gazeta’.
Los científicos tienen dos versiones sobre el origen del ‘Stonehenge ruso’. En primer lugar, pudo haber sido construido por una civilización antigua con tecnologías inaccesibles a día de hoy, ya que es muy difícil explicar de otro modo cómo lograron elevar dichos bloques hasta una colina 1.200 metros sobre el nivel del mar.
La segunda versión sugiere que estos megalitos surgieron como el resultado de procesos geológicos asociados a una fuerte meteorización de la roca de la montaña Shoria. Se sabe que las primeras expediciones de geólogos en estas zonas se realizaron en 1991.
De acuerdo con uno de los jefes de esta expedición autora del hallazgo, Gueorgui Sídorov, “lo que vimos superó todas nuestras expectativas”. “Nos encontramos con un muro construido con grandes bloques de granito, algunos de los cuales alcanzan una longitud de 20 metros y una altura de 6 metros. Curiosamente, la mampostería megalítica a veces se alternaba con mampostería poligonal. En la parte superior de la pared, vimos rastros de una antigua fusión pétrea. Estaba claro para nosotros que la estructura había sufrido potentes explosiones termonucleares o de algún otro tipo”.
Después ante nuestros ojos apareció una construcción ciclópea extraña de rocas empotradas verticalmente sobre una base gigante. Todos llegaron a la conclusión de que se trataba de un antiguo centro energético, porque en algunos lugares las placas verticales del condensador habían sido bloqueadas por poderosos bloques horizontales. Después de fotografiar las extrañas construcciones bajamos al campamento. Era claro para todos que nos topamos con algo misterioso y muy antiguo”.
La próxima expedición está planeada para el próximo verano, cuando los especialistas planean llevar aparatos especiales que ayuden a estudiar su hallazgo de forma más detallada.

domingo, 19 de mayo de 2013

expediente x: el diluvio

Durante siglos, los especialistas se han preguntado si la ubicuidad de la historia podría ser prueba de que una inundación existió en la realidad. Ahora, nuevas pruebas arqueológicas descubiertas en Bulgaria, podrían revelar no solamente adónde se produjo el “diluvio universal” sino qué fue lo que lo provocó. Categoría: misterio

martes, 14 de mayo de 2013

EL PACTO DE KEOPS: FARAON FIRMO TRATADO CON UN ALIENIGENA

LOUIS CAPARAT……

En 1987 el egiptólogo francés Louis Caparat comenzó las negociaciones con el gobierno egipcio con la intención de llevar a cabo una serie de excavaciones en la Gran Pirámide de Keops.

La razón era un tanto pedante:
Caparat afirmaba que todavía no se habían descubierto las habitaciones más importantes de la pirámide. Solo él y sus tres ayudantes podrían excavar allí y acceder a los tesoros ocultos. El ministro de educación y el canciller francés de aquel entonces exigieron algún tipo de prueba.

Caparat llevó al estrado una serie de planos y manuscritos en donde se afirmaba -de cierto modo- que entre los sitios descubiertos desde principios de siglo hasta la década del 80 existían ciertas zonas en gris. Estos lugares no pudieron ser accesados por los anteriores arqueólogos.

Así mismo, Caparat presentó una carta de una empresa norteamericana que ponía a disponibilidad una moderna máquina excavadora, lo cual ayudaría de sobremanera en el trabajo. El ministro pidió una semana de receso en las conversaciones.

En el invierno del 88, Caparat y sus asistentes excavaban ya en Keops. Se le concedió el plazo de cuatro meses con posibilidad de extender el tiempo si se llegaba a encontrar algún indicio. El trabajo fue preciso y llegó a agotar al arqueólogo. No obstante, la tajante persistencia fue su mejor consejero. Día a día avanzaban con rapidez.

La excavadora americana funcionaba con increíble acierto. Llegó a trabarse en algunos tramos.
Al poco tiempo, uno de los ayudantes de Caparat – Ernest – comenzó a tener cierto malestar en el pecho. No podía ingerir alimento alguno. Vomitaba de forma extraña, no lograba conciliar el sueño y se quejaba cuando le tocaban. Una sugerente marca roja le rodeaba el cuello.

El arqueólogo le acompañó hasta el hospital más cercano. Para su mala suerte debieron internarle. Los médicos le examinaron. Al parecer sufría de un virus no identificado que atrofiaba los conductos internos de los pulmones. Las fosas nasales emanaban gran cantidad de flemas de un color rojizo.
Como precaución, el médico le pidió a Caparat que detuviese las excavaciones.

Podría ser algún tipo de trampa creada y desarrollada por los egipcios antiguos. El arqueólogo afrontó una seria decisión. O abandonar definitivamente la excavación, o continuar por su cuenta. Los otros ayudantes se negaron a prestarle servicios. Temían contagiarse.

EL DESCUBRIMIENTO
En la plenitud de la investigación, Caparat atravesó largos túneles y sobrevivió a cualquier inconveniencia tanto climática como física. Era común que la presión atmosférica fuese baja, lo cual le impedía respirar correctamente. Por esta razón trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde. A posteriori se dedicaba a analizar los resultados y anotarlos en sus registros.

Una semana antes de que se venciese el lapso programado por el gobierno egipcio, Caparat halló lo que aparentaba ser el principio de una entrada. Marcó el borde superior con su instrumental, una pequeña escoba de mano le ayudó a limpiar el terreno. La tierra era espesa. No se dejaba manejar fácilmente. Caparat descubrió tres jeroglíficos entrelazados por lo que parecía ser un ramo de olivo. Tardó aproximadamente una hora en decodificarlos.

Los signos hacían referencia al faraón Keops y a sus condescendientes. El arqueólogo -emocionado- se comunicó con el canciller francés. La excavación recibió apoyo directo del gobierno egipcio. El que antes era un simple soñador, era reconocido como un talentoso investigador. Aunque todavía quedaba mucho por descubrir, Keops asombraría nuevamente al mundo.

LA TUMBA DE CRISTAL
Una centena de hombres y 61 días fueron suficientes para librar de obstáculos la preciada entrada.
La puerta yacía en buen estado. Mostraba una cantidad interesante de figuras, representadas en bajorrelieves de fino corte. Con la ayuda de un remolque externo se logró derribar las trabas que impedían abrirla. Los científicos cubrieron sus rostros con máscaras. Examinaron, con precaución, el lugar. Estaba completamente oscuro.

Caparat fue el primero en avanzar en tierra desconocida. Para su sorpresa, la recámara contaba con dos círculos de unos 20 centímetros (aproximadamente) ubicados en ambos extremos del sitio por los cuales ventilaba aire. La sorpresa no se hizo faltar.

Caparat se topó con una gigantesca tumba de cristal macizo. Llamó a sus asistentes -que habían regresado a sus tareas luego de la buena nueva- y les pidió que alumbrasen el objeto a la brevedad.

Para el horror de muchos, un cadáver yacía dentro de la tumba. Y no parecía ser humano.
El cuerpo fue depositado en una ambulancia especial y fue llevado a un centro de investigaciones donde se practicarían diversos exámenes.

La tensión creció cuando Caparat halló entre las piernas del ser un papiro antiquísimo. Abandonó el lugar y se retiró a sus aposentos en un hotel. El ministro egipcio de relaciones exteriores se hizo presente en la excavación junto con la fuerza policial. Cercó la zona y prohibió el acceso.

EL PACTO DE KEOPS
Transcribió la traducción con severo cuidado a su cuaderno personal. Caparat se asombraba con cada nueva decodificación. Los jeroglíficos no poseían la construcción fonética normal. El estilo variaba por signo. Al parecer, el faraón Keops había firmado un tratado con un alienígena proveniente de un sistema estelar lejano. El ser le brindaba completa protección durante su vida a cambio de refugio.

Así mismo, le explicó el devenir de la historia del hombre. La posibilidad de viajes interplanetarios, de intercambiar personas de mundo a mundo. El faraón, maravillado, aceptó la oferta. Firmaron un pacto en donde se explicitaba que el alienígena podría residir en Egipto el tiempo que desease. La criatura vivió en paz el resto de su longeva vida. La tumba se construyó con un diseño que dibujó antes de morir. Caparat recibió la visita de la policía en el hotel. Le quitaron el papiro y sus cuadernos.
Se le obligó a regresar a Francia.

UNA PROEZA INADVERTIDA
Personalmente, es un tanto difícil de creer que la historia que relata Louis Caparat no esté llevada a la exageración. Me he comunicado con el investigador, quien precisó que ningún hecho descrito fue tergiversado. Volvió a afirmar cada uno de sus postulados. Una cosa es cierta; el ayudante enfermo de Caparat pereció. Consta el registro en el hospital. También es real la excavación.

Lamentablemente el actual ministro de relaciones exteriores egipcio no ha querido contestar mis e-mails ni mis cartas. El asunto de la Tumba de Cristal de Keops parece fastidiar a algunos mandatarios. ¿Por qué les molesta hablar sobre algo que nunca existió?
by Joseph Trainor
UFO ROUNDUP

domingo, 14 de abril de 2013

El rastro de los gigantes en la antigüedad

Evidencias sobre gigantes, gigantes en culturas, gigantes en la antiguedad, gigantes en la biblia, gigantes en la religion, gigantes extaterrestres, nefilim, sumerios.

Saludos buscadores del misterio, hoy os hablaremos sobre los gigantes, ¿Existieron? ¿Han dejado algún rastro? analizaremos diferentes culturas y religiones en busca de este misterio. También estrenamos sección después del video “Historias del espectador” En esta ocasión os mostraremos la historia de Daniel, un investigador de arquitectura masónica de su ciudad. fuente: GranMisterio

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Más allá de Machu Picchu

Machu Picchu, la ciudad perdida de los Incas es sólo un ejemplo de un lugar que es conocido hoy en día y que fue encontrado y reutilizado por la gente que nosotros damos crédito de su construcción. Muchas de las construcciones “inexplicables” de nuestra historia temprana tienen eso en común.

Por eso no es extraño encontrar que el trabajo que se hizo obviamente en un momento posterior fue de menor calidad y más fácil de realizar, o en algunos casos alterando las construcciones que habían quedado de alguna civilización avanzada muy antigua y del cual no tenemos registro.

Más allá de Machu Picchu

Estos son algunos ejemplos de lugares similares a Machu Picchu que no son bien conocidos porque no han sido redescubiertos y utilizados.



lunes, 29 de octubre de 2012

Tartessos: en busca del reino perdido

Tartessos: en busca del reino perdido

Los tartesios ¿eran fenicios?




                                                                           Piel de toro


Pectoral de oro en forma de piel de toro, procedente de El Carambolo. Los casi tres kilogramos de oro que en 1958 se hallaron en el cerro de El Carambolo, próximo a Sevilla, precedieron la excavación, entre los años 2002 y 2005, de un recinto sagrado edificado allí en el siglo VIII a.C., que fue remodelado y ampliado en el siglo siguiente. Aunque este santuario es de tipo fenicio, su altar en forma de piel de toro extendida, que se corresponde con los pectorales del tesoro que tienen igual forma, constituiría un rasgo original del mundo tartesio. Puede que las joyas que forman el tesoro de El Carambolo fuesen ornamentos de una imagen de culto (quizás adornaron toros sagrados) o atributos sacerdotales.

Crédito: Oronoz / Album


Según cuenta el Antiguo Testamento, en el siglo X a. C. las naves de Salomón, el rey de Israel, volvían cada tres años cargadas de oro de un lejano y misterioso lugar llamado Tarsis: «El rey Salomón tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram [rey de Tiro], y cada tres años llegaban las naves de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavones». La cita procede del Libro de los Reyes, escrito allá por el siglo VII a.C., pero nos remite tres siglos atrás, cuando la opulencia mineral del sur de la península Ibérica atraía hasta el otro extremo del Mediterráneo a los primeros navegantes semitas. 

La mayoría de historiadores lo tiene claro: el primer autor que mencionó a Tarsis se estaba refiriendo a las relaciones comerciales que los israelitas mantenían con Tartessos, el reino situado más allá de las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar), en el Bajo Guadalquivir, que rigió el mítico rey Argantonio. Desde esta primera mención, el aura enigmática en torno a Tartessos no se ha desvanecido. Viajeros, filólogos y arqueólogos se han lanzado durante decenios a la búsqueda de los restos de aquella civilización que floreció entre los años 1000 y 500 a.C., para desaparecer luego y caer en un olvido silencioso que ha durado hasta hace poco, inmersa en una nebulosa de incertidumbres y conjeturas.



Tartessos y la Atlántida
El interés por la misteriosa Tartessos se remonta a la Antigüedad. Diversos historiadores y viajeros griegos de los siglos VI al IV a.C. dejaron constancia de lo que se sabía, o creía saberse, sobre aquella civilización. Tal fue el caso de Hecateo de Mileto, de Heródoto y, sobre todo, de Avieno, que en su Ora marítima hablaba de un río llamado Tartessos que ceñía la isla en la que se encontraba la ciudad, también denominada Tartessos. 

Otro autor del siglo IV a.C., Eforo, se refería igualmente a «un mercado muy próspero, la llamada Tartessos, ciudad ilustre, regada por un río que lleva gran cantidad de estaño, oro y cobre de Céltica». A todos ellos se sumó una referencia aún más intrigante, la de la Atlántida cantada por Platón en sus Diálogos, particularmente en el Timeo, y que muchos no dudaron en identificar con Tartessos. ¿A qué, si no, podría aludir Platón cuando describe la Atlántida como «una gran isla, más allá de las columnas de Heracles, rica en recursos mineros y fauna animal»? Incluso arqueólogos contemporáneos han creído hallar los restos de la Atlántida en la región tartesia. 

Pero, de momento, se trata de una conexión imposible, basada más en las fabulaciones que en las certezas. Tal es caso de la tesis del francés Jacques Collina-Girard, que ubicó en 2001 la Atlántida en la isla Espartel, a medio camino entre Cádiz y Tánger; y de los avistamientos de Rainer Kuehne, quien en 2004 dijo haber localizado con imágenes aéreas los vestigios del templo de «plata» consagrado a Poseidón y el templo «dorado» levantado en honor a Cleito en la Marisma de Hinojos, cerca de Cádiz.

Al margen de la cuestión de la Atlántida, el primer autor que intentó localizar con exactitud Tartessos fue un filólogo, Antonio de Nebrija, responsable de la primera gramática castellana. En 1492, Nebrija identificó Tartessos con el río Betis (Guadalquivir) y con el paisaje de brazos marinos que formaba el río en su desembocadura. Pero las conjeturas de Nebrija, emitidas desde la intuición, no contaban con ningún tipo de respaldo arqueológico.

Tras las riquezas de Argantonio



La investigación arqueológica se hizo esperar hasta el siglo XIX. El primero que removió las entrañas andaluzas en busca de Tartessos fue George Bonsor, un pintor anglofrancés que quedó fascinado por los paisajes de Andalucía y que, desde la década de 1880, cambió lienzo y acuarela por pico y pala en cuanto comprobó el potencial arqueológico que se extendía bajo sus pies. Nadie le había enseñado a excavar, pero su ilusión pudo más que su bisoñez. Bonsor recuperó un alijo de piezas tartésicas en diversas necrópolis sevillanas como las de Cruz del Negro, Carmona, Setefilla y Cerro del Trigo.

A Bonsor lo siguió el alemán Adolf Schulten, gran impulsor de la investigación en el yacimiento de Numancia, de donde salió enemistado con las autoridades culturales españolas. Schulten quería seguir el ejemplo de su compatriota Schliemann, que había desenterrado Troya gracias a su fe en las fuentes clásicas. La Ora marítima de Avieno sería para Schulten lo que la Ilíada había sido para Schliemann; y el Coto de Doñana haría las veces de colina de Hissarlik, en Turquía, donde Schliemann encontró, en 1873, la Troya cantada por Homero.

Schulten pretendía demostrar que Tartessos yacía en las Marismas de Doñana y pasó a la acción con la ayuda de Bonsor. Se hizo con las herramientas necesarias y dirigió la ambiciosa aventura de localizar allí Tartessos. Pero al final lo único que encontró fueron unas ruinas de época romana en el llamado Cerro del Trigo. Schulten fracasó, pero su contribución no dejó por ello de ser importante. Su obra Tartessos, publicada en 1924, sirvió para ordenar todos los conocimientos que se tenían sobre la antigua civilización del Guadalquivir y constituyó el punto de partida de investigaciones posteriores.

Todos los testimonios legados por las fuentes se refieren a Tarsis o Tartessos como una civilización de alma metalúrgica: «El más elegante de los mercados, la ciudad del oro y la plata…». Tanto es así que Argantonio, el rey tartesio por antonomasia, lleva la plata (Arg-) incorporada a su nombre. Pero...

la literatura se elevó a certeza arqueológica el 30 de septiembre de 1958, el día en que una cuadrilla de obreros que trabajaban en un terreno de un club de cazadores de Sevilla –la Real Sociedad de Tiro al Pichón–, en la localidad de Camas, cuatro kilómetros al oeste de Sevilla, hizo un sensacional descubrimiento: un recipiente de barro en cuyo interior aparecieron 16 placas, dos brazaletes, dos pectorales y un collar. Todas las piezas eran de oro macizo y pesaban casi tres kilos. Después de analizarlas, el arqueólogo Juan de Mata Carriazo concluyó que era «un tesoro digno de Argantonio».

El hallazgo del tesoro de El Carambolo (se lo llamó así por el cerro de 91 metros de altura, de este nombre, en el que se encontró) alborotó los foros científicos cuando muchos se resignaban ya a una Tartessos virtual. El Carambolo se convirtió en la imagen de cabecera de la cultura tartesia y Juan de Mata Carriazo, en el padrino del descubrimiento. Durante tres años, Mata Carriazo excavó el yacimiento que representaba a la Tartessos tangible. Desenterró muros, estudió cerámicas, cotejó niveles estratigráficos y demostró, por fin, que Tartessos no era una alucinación de los autores de la Antigüedad.

De este modo, los estudiosos pudieron definir un mapa de la civilización tartesia, que se extendía por la mitad sur de la Península. Diversos yacimientos quedaban, así, asociados con Tartessos: en la provincia de Huelva, los de La Joya y el Cabezo de San Pedro; en la de Sevilla, El Gandul y Carmona; en Córdoba, La Colina de los Quemados; en Bajadoz, Medellín y Cancho Roano, e incluso en Portugal se considera tartesio el yacimiento de Alcácer do Sal. También cabe incluir en el área tartesia la localidad gaditana de Mesas de Asta, la Asta Regia romana. El término Regia es una interesante pista sobre el tipo de organización política del mundo tartésico; investigadores como Manuel Bendala sospechan que alguna élite tartésica gobernó estas tierras antes de que Roma le pusiera nombre.

En años recientes, la cuestión que más debate ha suscitado en torno a la cultura de Tartessos es la de su relación con el mundo fenicio. A partir del siglo VIII a.C., navegantes y comerciantes fenicios fundaron ciudades y factorías en el sur peninsular, especialmente en las provincias de Málaga, Granada, Cádiz, Almería y Alicante; un territorio, pues, muy próximo al de los tartesios, con quienes sin duda los fenicios mantuvieron contactos de todo tipo, tanto económicos como culturales y artísticos.

¿Tartesios o fenicios?
Tradicionalmente, se ha pensado que ambas áreas, pese a la cercanía geográfica y a las relaciones que se establecieron entre ellas, permanecieron sustancialmente independientes una de otra. El territorio nuclear tartesio se ha ubicado tradicionalmente lejos de la costa, mientras que lo fenicio se asocia al litoral andaluz y alicantino. Sin embargo, algunos estudiosos plantean hoy en día que entre tartesios y fenicios se dio una auténtica fusión cultural, hasta el punto de que en términos arqueológicos se hace muy difícil distinguir en muchas ocasiones qué elementos son tartesios y cuáles fenicios.

Ésta es justamente la teoría que mantienen dos arqueólogos sevillanos, Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue, que entre 2002 y 2005 excavaron en el yacimiento de El Carambolo, ampliando la investigación que había llevado a cabo Mata Carriazo décadas atrás. En su opinión, El Carambolo no sería un asentamiento indígena, producto de la civilización tartesia, sino un santuario fenicio, dedicado a la diosa Astarté, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo VII a.C. y se abandonó en el siguiente. Una sentencia que reduce Tartessos a atrezzo imaginario y cuya onda expansiva ha sacudido a la comunidad científica.

Ambos autores mantienen que el área de expansión colonial de los fenicios se extendió incluso a Extremadura. Creen que los objetos bautizados como tartésicos (entre ellos, el propio tesoro de El Carambolo) son la expresión colonial de un pueblo semita que se asentó en Cádiz allá por el siglo X a.C. para luego expandirse por la costa y el interior peninsular. De esta forma, El Carambolo sería un santuario fenicio, resultado de un cierto «mestizaje» entre lo semita y lo local. Se podría comparar con la colonización española de América tras la llegada de Cristóbal Colón. Si uno contempla la huella dejada por los españoles en catedrales o iglesias de América Latina, ¿las catalogaría como obras españolas o locales?

Un reciente congreso, celebrado en Huelva en diciembre del año 2011, ha dado resonancia a las posiciones de los «tartesoescépticos», aquellos que dudan de que Tartessos pueda ser considerada como una cultura diferenciada. El debate se ha trasladado incluso a las vitrinas del Museo Arqueológico de Sevilla. Allí se exponen, también desde diciembre de 2011, las piezas del tesoro de El Carambolo, que durante décadas habían permanecido a buen recaudo en la caja fuerte de un banco. Pero ahora los visitantes leen una nueva denominación de origen: fenicia.

Sin embargo, para la mayoría de especialistas el dictamen de Fernández Flores y Rodríguez Azogue peca de atrevido. Creen, por el contrario, que en El Carambolo sí se advierten rasgos específicamente tartesios. Una evidencia de ello se encontraría en el altar con forma de piel de toro que ha aparecido en el epicentro del recinto sagrado, la misma forma de los pectorales del tesoro de El Carambolo. En ningún santuario fenicio se encuentran altares con este perfil; únicamente en territorio hispano. Otros altares del área tartesia tienen la misma forma que el hallado en el Carambolo, como los de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz) y Cerro de San Juan (Coria del Río, Sevilla). Cuenta el mito griego que Hércules, después de matar al gigante Gerión –el primer rey de Tartessos, según la leyenda–, se apropió de su rebaño de toros rojos, en el que fue el décimo de los doce trabajos atribuidos al héroe griego. Así, pues, el toro es el salvoconducto de Tartessos para no arder en la pira de las invenciones históricas.


La gran divinidad fenicia
La diosa Astarté en un trono flanqueado por esfinges. Estatuilla descubierta en Tutugi (Granada). Siglo VII a.C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Crédito: Oronoz / Album


En tiempos de Salomón

Salomón y la reina de Saba. Relieve en bronce dorado por Lorenzo Ghiberti. 1438-1440. Puerta del Paraíso, en el baptisterio de Florencia. Salomón, monarca de Israel, vivió hacia 970-931 a.C. El libro bíblico de los Reyes hace referencia a las naves que el soberano enviaba junto con Hiram I de Tiro a Tarsis, identificada con Tartessos por muchos autores, y que volvían cargadas de metales preciosos y productos exóticos. El emporio fenicio de Tiro tendió una amplia red comercial sobre el Mediterráneo occidental, y fueron precisamente navegantes tirios quienes fundaron Gadir (Cádiz), considerada la primera ciudad de Occidente.

Crédito: Scala

La llegada de los fenicios

Barco fenicio de guerra, dotado de un espolón para embestir las naves enemigas. Pendiente de oro fechado hacia 404-399 a.C. La tradición que sitúa la fundación de Cádiz hacia 1100 a.C. quizá recoge los primeros contactos comerciales de los fenicios con Tartessos, pues las excavaciones realizadas entre 2008 y 2010 en el solar del Teatro Cómico de esta ciudad sitúan su nacimiento más tarde, entre finales del siglo IX y comienzos del siglo VIII a.C. En el período previo se habrían consolidado los intercambios entre tartesios y fenicios, cuyas demandas de metales y otros bienes habrían transformado las sociedades indígenas.

Crédito: Dagli Orti / Corbis


Búsqueda en Doñana

Adolf Schulten (1879-1960). Además de su actividad como arqueólogo, Schulten estudió profundamente la etnología y la geografía de Iberia. Tras excavar en el área de Numancia entre 1905 y 1914, este arqueólogo alemán volvió a España una vez concluida la primera guerra mundial, y se enfrascó en la búsqueda de la capital de la legendaria Tartessos de la que hablaban los autores griegos, que él situaba en Doñana. Aunque no tuvo éxito en esta empresa, su Tartessos. Contribución a la historia más antigua de Occidente (1924) constituyó un hito en el estudio de la cultura tartésica.

Crédito: Oronoz / Album
En tierras de Extremadura

Arreo de caballo procedente de Cancho Roano, con la forma de «señor de los caballos» (despotes hippon). A principios del siglo VI a.C., en el valle de la Serena (Badajoz) se levantaba un palacio-santuario que fue reedificado en dos ocasiones, la última a principios del siglo V a.C.; su arquitectura y los altares en forma de piel de toro extendida recuerdan los de El Carambolo. El santuario de Cancho Roano, excavado desde 1978, se ha relacionado con las élites tartesias, y su ubicación en Extremadura atestigua la amplia difusión de la cultura tartésica y de la influencia oriental que la caracterizaba.

Crédito: Sebastián Celestino


El influjo oriental
En orfebrería, con la presencia fenicia se introdujeron motivos y técnicas orientales. Pendiente de oro del tesoro de La Aliseda. Siglo VII a.C. MAN, Madrid.
Crédito: Photoaisa

                                    La metrópoli fenici

Desde el siglo IX a.C., la poderosa ciudad fenicia de Tiro estableció contactos comerciales con el mundo tartésico. En la imagen, ruinas de la Tiro romana.
Crédito: Egmont Strigl / Age Fotostock
                              Guerrero con escudo y carro


En las estelas funerarias de guerreros halladas en Extremadura y Andalucía se ha visto una manifestación de la cultura tartésica. Estela de Solana de Cabañas. Siglos VIII-VI a.C. MAN, Madrid.

Crédito: Photoaisa

                                El rey del fin del mundo


Esta ánfora muestra la lucha entre Hércules y Gerión, mítico soberano de tres cabezas
que gobernaba Tartessos, país situado en los confines del mundo conocido. Siglo VI a.C.
Crédito: Oronoz / Album

                                                          Tesoro de La Aliseda


El conjunto de piezas de oro hallado en La Aliseda (Cáceres), que tal vez fue el ajuar funerario de una dama de alcurnia, permite apreciar con claridad el influjo fenicio en el ámbito de Tartessos. Así sucede con el cinturón, que consta de más de sesenta piezas en las que se han representado temas orientales como grifos alados, palmetas y un hombre luchando con un león.

Crédito: Prisma

Los relatos griegos

Casco griego de tipo corintio hallado en la ría de Huelva en 1930. Siglo VI a.C. Real Academia de la Historia, Madrid. Narrado por Heródoto, el viaje de Coleo de Samos a Tartessos, hacia 640-630 a.C., es el primer testimonio de la presencia griega en Occidente. La historiadora M. E. Aubet observó que los autores griegos transmitieron una imagen idealizada de Tartessos, en la que los dioses y los personajes mitológicos (como Heracles o Gerión) se mezclan con personajes en apariencia históricos, como Argantonio, en un mundo de leyendas que giran en torno a las principales riquezas del país: la plata, la agricultura y la ganadería.

Crédito: Oronoz / Album
Por Daniel Casado Rigalt. Universidad a Distancia de Madrid, Historia NG nº 102

Para saber más


Tartessos desvelado. La colonización fenicia del suroeste peninsular y el origen y ocaso de Tartessos. Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue. Almuzara, Córdoba, 2007.
Tartessos. Contribución a la historiamás antigua de Occidente. Adolf Schulten. Almuzara, Córdoba, 2006.
Tartessos. Jesús Maeso de la Torre. Edhasa, Barcelona, 2003 (novela).


sábado, 13 de octubre de 2012

LOS MANIPULADORES DE LOS HUMANOS

ISIS - HORUS - SHET: 
ISIS, UNA DE LAS DEIDADES DEL PANTEÓN EGIPCIO, ¿DE DONDE VIENE?
¿Cómo llegaron a formar parte ISIS, HORUS y SHET, de los dioses y diosas de la antigua religión Egipcia?.


La fascinación que produce en las personas, todo lo relacionado con la misteriosa y enigmática Cultura Egipcia esta fuera de toda duda, se ha escrito tanto dentro de la “Historia Oficial”, abanderada sobre todo por la arqueología (una ciencia moderna que no tiene más de 200 años) y también dentro de lo que podemos denominar “Historia no Oficial”, que no es desde mi punto de vista por ello, menos importante, sino que por no ser academicista es duramente criticada por los purista de la ciencia, que se imparte en las universidades.


Así que en ambas ramas del conocimiento, podemos encontrar lo que deseemos, desde paradigmas supuestamente irrefutables en la ciencia oficial, que terminan convirtiéndose en dogmas de fe* en las universidades y que salirse de ellos, convierte al científico atrevido en persona "Non Grata", hasta las teorías más alucinantes, elaboradas por investigadores no heterodoxos, atraídos por esta impresionante cultura que nació al abrigo del río Nilo.


Hay tantos libros, tantas revistas y ahora tanto escrito en Internet (científico o no tan científico), que copiar y pegar, sería fácil para nosotros hacerlo en este blog, pero no lo haremos, sino que vamos a usar una información que por novedosa, (de hecho no podrá encontrarla el lector en otras fuentes, lo que aquí vamos a relatar), es muy atrevida y a la par clarificadora, para aquellas personas que no estén atadas y vinculadas a normas de pensamientos puramente lógicos, quiero decir elaborados solo por el hemisferio izquierdo del cerebro y sí les resonara en su interior, a aquellas otras personas que usan además de la lógica, la Intuición como habilidad propia del hemisferio derecho, de modo que con esta manera equilibrada de pensamiento, les parecerá interesante lo que viene a continuación, si usted amigo lector, se encuentra entre los primeros, seguro que no le interesa seguir leyendo, por lo que le invito a buscar información, por ejemplo aquí.


Dios Sobek con cabeza de cocodrilo en el templo de Kom Ombo a orillas del Nilo. FotoEmilio
En esta primera parte, nos ocuparemos primero de lo que cuentan los Habasis de ISIS:
Un grabado Habasis, en piedra especialmente antiguo, dice que hace tres millones y medio de años, vinieron unos seres de las estrellas de SIRIUS comandados por ISIS y que de acuerdo con “EA Madre de la Vida”(nuestro planeta Tierra), experimentaron genéticamente con unos terrestres y crearon un nuevo ser, en un lugar situado cerca de la antigua HABISSINIA.



Los seres venidos de SIRIUS, al frente de los cuales se encontraba ISIS, desembarcaron en las profundidades de un golfo del océano Indico (situado en la actual nación de YIBUTI), ese golfo hoy es conocido como el Golfo de Adén y estudiaron las zonas comprendidas entre cuatro ríos (que actualmente se llaman BAHR-EL-ARAB, BAHR-EL-GHAZA, BAHR-EL- GEBEL y BAHR-EL ABIAD), las mesetas de Kordofán, los montes Manga y el macizo de HAB Y SSINIA (las montañas del norte de Etiopía), en un territorio que pertenece en estos momentos a la...

nación de SUDAN).





Los venidos de SIRIUS, dejaron su nave en el fondo de las aguas y encontraron en la zona de los cuatro ríos, un lugar con un clima especial, apropiado para sus objetivos, se instalaron en él y de acuerdo con EA, Madre de la Vida, con sus conocimientos científicos, tecnológicos y energéticos, dieron vida a un Ser con unas características especiales y lo llamaron HIJO DE EA.

Aquellos experimentos genéticos y con energías duraron mucho tiempo y se consiguió que de la vida inerte, se hiciera realidad el nuevo HIJO DE EA.

 
A los pies de la imagen del Dios Sobek, estos bajorrelieves, nos muestran una mujer pariendo y otra amamantando a su hijo. Foto Emilio

Las condiciones para estos experimentos, se dieron en unas montañas con numerosos cristales de cuarzo blanco y de otros colores, entre ellos especialmente abundantes los de color morado, el singular microclima del lugar, con volcanes latentes que calentaban el agua de dos de los cuatro ríos, generaban beneficiosas lluvias y con unas energías Solares propicias, actuaron en sintonía para que ISIS, la jefe de aquella expedición consiguiera el milagro.

ISIS, que también esta nombrada en otras expediciones anteriores de los Sirius, es el nombre generico de los jefes de los venidos de SIRIUS.

El libro más antiguo de los HABASIS continua así: “ISIS, tomo la energia de la tierra y aplicando sus manos, le transmitio sus propias energías y así aquella que vino de Fuera, empezó a formar parte de los Hijos de EA, pues la vida surgió de esta manera, formándose una esfera de energia de colores blanco y morado y esta esfera energética, se sostuvo en el aire y sintió el calor y aproximándose a ISIS, ella se sintió Madre y le envío Amor con sus pensamientos, la nueva criatura se sintió Hijo, respondiendo con Amor de hijo y se le dijo, tu eres HIJO DE EA, MADRE DE LA VIDA.

Nosotros en la actualidad a este nuevo Ser, le llamaríamos terrestre.
Aquellos seres hijos de EA, siguieron naciendo y llegaron a ser muchos, hasta llegar a formar una colonia.

Pero sucedió algo inesperado, algo no previsto, al lugar donde vivía esta colonia de nuevos seres HIJOS DE EA y de ISIS, la Jefa de los científicos genetistas, llegaron unos animales desconocidos, que transmitieron una enfermedad para la que no estaban inmunizados y aquella enfermedad que era la energía del MAL, les ataco y muchos enfermaron y murieron.

ISIS, se decepciono y sufrió con ello, pues veía como todo el gran esfuerzo de su trabajo y de su equipo se desmoronaba. Decidieron investigar esa energía enfermiza y encontraron el antídoto para combatirla y anularla.

En sus investigaciones descubrieron que en el planeta, existían unos enemigos de los seres que ellos crearon, unos enemigos que extendían unas energías dañinas para que EA MADRE DE LA VIDA con su experta ayuda, pudiera conservar la nueva Vida que tanto esfuerzo habían creado.

Los venidos de SIRIUS con su jefa ISIS a a la cabeza, decidieron luchar contra los que expandían las dañinas energías del MAL y después de una larga y encarnizada lucha, consiguieron vencerlos, esta guerra contra los Espíritus de Orión, es una de las conocidas en los antiguos Libros sagrados y antiguas tradiciones como “LA GUERRA DE LOS DIOSES”. Los Espíritus de Orión, otro pueblo que vino de fuera de la tierra, a su vez habían luchado contra Las Almas de las Pléyades y les habían vencido.

Este relato es solo una pequeña parte del LIBRO DE EA
Algunas sencillas conclusiones de lo leido hasta ahora:
  • A nuestro Planeta Tierra lo consideran un Ser Vivo y le llaman EA, MADRE DE LA VIDA

  • Hace millones de años nos visitaron seres procedentes de las estrellas de SIRIUS, relato que tambien sostiene otro pueblo africano como los DOGONES de Mali.

  • Que estos seres salieron del agua, como sostiene el pueblo Dogon.

  • Los Habasis de Etiopía, delimitan claramente el lugar donde desembarcaron, en el actualmente famoso Golfo de Adén (Eden?) y no solo por los ataques de piratas somalíes, tambien como afirman muchos por ser Epicentro Militar y Estelar ( leer más aquí y tambien aquí).

  • Que ISIS es el nombre de los jefes, de los venidos de SIRIUS y que es una mujer cientifica.

  • Que estos seres realizaron experimentos geneticos con los terrestres, hasta conseguir un nuevo ser modificado con la mezcla de sus propios genes y que probablemente, despues de miles de años transcurridos desde su llegada y de su "trabajo genetico" al modificar la raza existente, la consideráran como Madre y engendradora del nuevo Ser, convirtiendose en DIOSA-MADRE, esta puede ser la razón por la que a ISIS, se la representa como MADRE con un niño (el nuevo ser nacido) en sus brazos, en la Trinidad Egipcia: ISIS, OSIRIS Y HORUS.



  • Que existio una "GUERRA DE LOS DIOSES", por el control de Planeta Tierra, contado en los libros sagrados y por los Mitos Antiguos.

  • Que la Ciencia Oficial, confirma que el primer "Homo Sapiens", aparecio en Africa hace 3,2 millones de años (los Habasis dicen 3,5 M.), concretamente en Etiopía.

  • Que existe una relación importante entre Egipto y Etiopía y es el famoso río Nilo, que nace en el lago Tana (Etiopía), el conocido como Nilo Azul, que luego se une al Nilo Blanco que nace en Sudan (antigua posesion de la Gran Habisinia), para formar el gran río Nilo (¡ver mapa de arriba!).

    HORUS, EL TRANSFORMADOR DE SIRIUS

    Horus "el elevado", dios celeste en la mitología egipcia. Se le consideró iniciador de la civilización egipcia, era un Ser venido de Sirius.

    HORUS, EL RENACIMIENTO, LA VUELTA A LA VIDA DE LA NATURALEZA HUMANA, EL REGALO DE SIRIUS CONVERTIDO EN REALIDAD


    En todas las culturas que se tienen noticias se habla de la resurrección o el renacimiento a la vida después de muerto, esto se interpreta de muchas formas, existe quien piensa que es con el cuerpo físico, existe quien quiere pensar que es el cuerpo energético, pero los maestros Habasis, han descubierto hace mucho tiempo que el Renacimiento no corresponde a ninguno de los dos, es simplemente, recobrar la Naturaleza humana en forma de CUERPO MENTAL.

    La Mente es el paso siguiente en la evolución del hombre/mujer, es lo que los antiguos llaman convertirse en Humano, sin una naturaleza física, aunque se tenga esa apariencia y con el poder de crear y con el poder de devolver a la vida a los que ya no la tienen, es complejo y todo radica en una parte del cerebro que tiene unas capacidades aun no conocidas y que tiene tal fuerza, que nos haría a quien la tuviera iguales a lo que ahora...