¿Qué pretende realmente la Educación Obligatoria?. Pilar Baselga nos va desvelando los motivos últimos que mueven los planes educativos. Conferencia íntegra en el III Congreso la Excelencia en Educación.
Blog especialmente dedicado a informar acerca de la vida humana en la Tierra, destacando las ideas correspondientes a la moral, la ética y las buenas costumbres que deben acompanar el comportamiento de los seres privilegiados con el don de la existencia.
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jueves, 18 de septiembre de 2014
lunes, 16 de diciembre de 2013
El modelo educativo
El modelo educativo de la tierra es un sistema perfecto para crear millones de humanos obedientes,sumisos y con sueños prefabricados por la elite gobernante.
Creemos que vivimos cuando solo obedecemos mientras cedemos nuestra soberania y libetad a un puñado de humanos en los puestos de poder mundial. Ellos te diran que pensar, que sentir, que hacer con tu vida y que no hacer.
A la tierra no se viene a pensar, se viene a obedecer, vivir conforme y sometido bajo la hipnosis colectiva reinante.
lunes, 25 de noviembre de 2013
“La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas”
“La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet.” La definición, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? “Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo”, responde.
Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar.
“Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios”, explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad
de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como “un lujo de gobernante”.
Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir del próximo ciclo escolar.
Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. “No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima”, explicó.
Recomendó que “las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos”.
Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. “¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho”, es parte de su decálogo.
De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños.
-¿Cómo concibe usted una buena escuela?
-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que “llenar” porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo.
-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?
-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica.
-¿Qué recomienda?
-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible.
-¿Cuál es rol del maestro?
-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.
-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué?
-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.
-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?
-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.
-¿Es positiva la doble escolaridad?
– En Italia llamamos a este fenómeno “escuelas de tiempo pleno”. La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber.
Fecha del artículo 29 de diciembre de 2008
Fuente : la nacion.com
Visto en : Legnalenja
jueves, 10 de octubre de 2013
Grecia teme el fin de la educación pública
Los recortes en educación impulsados por la Troika en Grecia han llevado a varias universidades del país a detener la actividad. Algunos de los centros se han visto obligados a funcionar con un 40% menos de plantilla.
Al menos ocho universidades griegas se han visto obligadas a cerrar desde hace semanas a causa de los recortes que el Gobierno ha aplicado a la educación pública. Ahora los estudiantes ya no están en las clases, sino en las calles.
“El Gobierno quiere cerrar mi universidad. Los trabajadores llevan casi un mes en huelga y estoy muy preocupada por lo que pueda pasar porque quiero continuar con mis estudios”, confiesa una estudiante griega.
Los recortes responden a las medidas de austeridad exigidas por la Troika que ya se han traducido en el despido de decenas de docentes. Una situación que ha llevado a que varias universidades colgaran el cartel de ‘cerrado’.
En una carta al primer ministro griego, Antonis Samaras, el rector de la Universidad de Atenas aseguraba que la institución está pasando por su peor crisis de la historia, y también por la más peligrosa, ante la incapacidad de impartir clases o de llevar a cabo el proceso de matriculación por falta de personal docente y administrativo.
Por todo ello, los profesores también llevan semanas manifestándose, y lo hacen con máscaras blancas que, según ellos, representan su indignación.
“La universidad pública no puede funcionar sin nosotros. Pero no somos más que números para ellos, no personas. Nos manifestamos por dos cosas: para recuperar nuestro trabajo y para asegurarnos de que la universidad pública siga existiendo en el futuro”, relata una profesora universitaria.
“La mayoría de la gente se siente impotente. Pero hay que luchar para conseguir el cambio. Todos tenemos derecho a una educación y a una sanidad pública sin importar lo que diga el Fondo Monetario Internacional. Tenemos que luchar por nuestros derechos”, señala Andreas Mijalokulos, profesor de la Universidad de Atenas.
Al parecer, el Gobierno griego obedece al Fondo Monetario Internacional, al Banco Central Europeo y a la Comisión Europea. Las presiones de la Troika lo han llevado a reducir el presupuesto en sanidad, transporte y, de una manera drástica, también en educación.
Y en Grecia se especula con la privatización de estos servicios, que muchos temen que dentro de poco estarán solo al alcance de los estratos más acomodados de la sociedad.
El Gobierno pretende recortar 25.000 puestos de trabajo del sector público. La Universidad de Atenas, una de las más antiguas del país, ha perdido ya el 40% de sus empleados.
Y los recortes todavía no han acabado. Con estas cifras en la mano, los docentes aseguran que la educación pública griega tiene los días contados.
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