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domingo, 14 de diciembre de 2014

El engaño de la medicina moderna: 7 datos que debes saber

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Cada vez mas parece que la unica verdadera enfermedad es la de creer en la medicina farmaceutica. Es como una especie de locura. Pensar que un producto quimico sintetico puede resolver todos tus problemas y poner tu vida en perfecto orden como aquellos actores que se muestra en los anuncios de television de las farmaceuticas.
Cuando se trata de la salud, nuestro mundo moderno ha perdido su mente, y la asi llamada ciencia respaldandolo ha perdido todo tacto con la realidad cientifica. La medicina moderna es un engaño.
La ciencia ha sido abandonada para su comercializacion. La seguridad se ha tirado por la ventana y ha sido reemplazado con potenciales ganancias – ganancias que van a parar a las arcas de la elite.
Aqui estan los siete hechos que debes recordar sobre todo lo que estamos viendo hoy en dia en la medicina moderna:
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Hecho #1: El 90 por ciento de todas las enfermedades (cancer, diabetes, depresion, enfermedades del corazon, etc.) son facilmente prevenibles a traves de la dieta, la alimentacion, la luz solar y el ejercicio. Ninguna de estas soluciones son promovida nunca porque no generan ningun dinero.
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Hecho #2: Casi todo el consumo de productos farmaceuticos de hoy es un resultado directo de la comercializacion al publico y sobornan clandestinamente a los medicos para que escriban mas prescripciones. Existe muy poco consumo de medicamentos basado en el merito cientifico.
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Hecho #3: No hay productos farmaceuticos que en realidad curen o resuelvan las causas subyacentes de la enfermedad. Incluso los “exitosos” medicamentos solo controlan los sintomas, generalmente a expensas de interferir con otras funciones fisiologicas que provocan efectos secundarios en el proceso. No hay ninguna cosa tal como un medicamento sin efectos secundarios.
Hecho #4: No existe ningun incentivo financiero para nadie en el sistema medico actual (compañias farmaceuticas, hospitales, medicos, etc.) para hacer que realmente las personas esten bien. Los beneficios se encuentran en la continua enfermedad, no el bienestar o la prevencion.
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Hecho #5: Practicamente todos los programas de “prevencion” que vemos hoy en dia (como las mamografias gratuitas u otros programas de deteccion) son poco mas que planes habilmente disfrazados de reclutamiento de pacientes. Utilizan deteccion gratuitas para asustar a la gente para aceptar tratamientos costosos y a menudo innecesarios que enriquecen a las compañias farmaceuticas.
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Hecho #6: Los medicos no saben casi nada acerca de nutricion y todavia no les enseñan nutricion en las escuelas de medicina. Esperar que un medico te enseñe acerca de como prevenir la enfermedad es algo parecido a esperando que un mecanico de automoviles te muestre como realizar una cirugia cerebral. Aunque hay algunas excepciones (medicos que ellos mismos han aprendido nutricion), la mayoria de los medicos siguen siendo analfabetos nutricionalmente ya que no tienen ninguna familiaridad con los medicamentos basados en plantas naturales encontrados en las frutas y verduras.
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Hecho #7: Nadie tiene ningun interes en tu salud excepto tu mismo. Ninguna corporacion, ningun medico y ningun gobierno tiene algun deseo de que estes realmente bien. De hecho ellos te mantienen enfermo para que les seas mas facil de controlar y explotar economicamente. Los individuos sanos y conscientes son percibidos como una amenaza a las instituciones tiranicas de los poderes facticos, y han descubierto que la mejor manera de mantener a una nacion controlada y sometida es medicarlas en todo y mantener al pueblo en un estado constante de niebla cerebral con fluoruro y diversos quimicos. Los unicos individuos que son sanos, conscientes, de pensamiento critico son los que estan 100% libres de productos farmaceuticos y de alimentos procesados (y no ven nada de television).
Visto en  :  Maestroviejo

sábado, 24 de mayo de 2014

El Show de Truman: el individuo como espectador

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Sin duda El Show de Truman (Peter Weir, 1998) es una de las mejores películas que se han hecho para motivar la reflexión y el análisis sociológico. Es una perfecta metáfora del mundo en el que vivimos, y retrata a la sociedad moderna de una forma magistral.
Aunque también es magnífica en los aspectos puramente cinematográficos y técnicos, en esta serie de artículos vamos a centrarnos únicamente en reflexionar y profundizar sobre la carga filosófica y antropológica que esconde el guión de la película.
Debido a que El Show de Truman se puede analizar desde distintas posturas críticas, vamos a considerar dos grandes temas sobre los cuales se reflexiona en la película:
    • por un lado la existencia de un mundo ficticio, artificial, que no nos permite conocer el verdadero mundo real; (en ESTE ARTÍCULO)
    • y por otro lado el papel que adoptan las personas en la sociedad actual, en la que muchas veces tienen un papel de observadores, de simples espectadores desde el sofá. (en ESTE ARTÍCULO)
En el artículo anterior hablamos sobre la naturaleza del mundo en el que vivimos. Nos cuestionamos si existe un mundo falso y un mundo verdadero, un tema sobre el que han reflexionado filósofos, escritores y guionistas. A continuación nos centraremos en la segunda reflexión que podemos extraer de la película El Show de Truman, y que hace referencia a la naturaleza del propio ser humano. ¿Somos personas o espectadores? ¿Vivimos la vida o la vemos pasar ante nuestros ojos? ¿Vivimos de forma activa o pasiva? ¿Qué le conviene al poder? De nuevo, estamos hablando de formas de controlsobre la población.

Una sociedad distraída 

En El Show de Truman observamos dos sociedades. La película se centra en el mundo en el que vive Truman, el “falso mundo”, a través del cual se pretende despertar la reflexión que realizamos en el anterior artículo. Pero además del falso mundo de Truman, la trama tiene lugar de alguna manera también fuera del programa de televisión, es decir, en el mundo real. Así, a parte de la sociedad que rodea a Truman en su vida diaria, podemos analizar a la sociedad que está viendo el show.
Es esta sociedad sobre la que vamos a reflexionar a continuación, y que es oportunamente caricaturizada y criticada en la película. Una sociedad enganchada al televisor, que sigue el show de Truman como si sus propias vidas estuvieran ligadas al destino del personaje Truman. Son personas que en la película aparecen siempre mirando la pantalla de la televisión, y que ríen, sufren y lloran siguiendo a Truman.
¿Hasta qué punto son personas estos espectadores? ¿Ejercen su papel de ciudadanos activos, o por el contrario son simples espectadores sentados en un sofá? En la película se muestran una serie de personas que viven para y por el show de Truman. Es lo más importante que hacen cada día: ver ese programa de televisión. Vemos dos guardias de seguridad que se olvidan de su trabajo, una madre que no presta atención a su bebé, una pareja de abuelas que no tienen nada más que hacer… todos elloshan dejado a un lado el mundo real y se centran en seguir la vida de un personaje ficticio.
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En la película El Show de Truman esta caricaturización de la sociedad enganchada al televisor se lleva al extremo, pero en ocasiones solo se puede llegar a comprender la realidad analizando los puntos más extremos. Esta representación de una sociedad embobada y totalmente dependiente de los programas de televisión nos puede ayudar a identificar varios síntomas de una patología que se está extendiendo en el S.XXI.
Para empezar, debemos preguntarnos: ¿por qué se engancha la gente a programas de televisión tan simples? Hay que recordar que el programa El Show de Truman no tiene mayor interés que ver cómo un hombre se despierta, desayuna, va al trabajo y se sienta por la tarde a ver la televisión. No hay nada más sencillo que eso: es un programa que sigue las 24 horas del día de una persona que, por otra parte, no es nada interesante (nunca le ocurre nada extraordinario, su vida es una aburrida rutina que hasta él mismo aborrece). Aun así, millones de personas conectan cada día con la televisión para ver el programa, ¿por qué?
Puede que la respuesta se esconda en las profundidades de la sociología. Quizás es un problema social, de cada persona. Quizás hay mucha gente que necesita vivir la vida de otras personas para encontrar satisfacción o distracción. Puede que el auge de programas de la conocida como “telebasura” esté directamente relacionado con la disminución de la personalidad de los ciudadanos. A más conciencia, menos consumo de telebasura.
Además de ser una medicina para escapar del aburrimiento diario, los programas de la telebasura cumplen una función sociopolítica, en el sentido de que ayudan a formar determinados perfiles sociales y políticos. En efecto, programas como Sálvame (Telecinco) consiguen “fabricar” una importante masa de población cuyo perfil sociológico es de sobras conocido. Son personas con un nulo sentido crítico y sin apenas conciencia política, de esta forma, ayudan a mantener el sistema establecido. Así, la existencia de estos programas beneficia a las clases dominantes. Por ello, además de señalar como culpables a los televidentes, hay que resaltar la responsabilidad de las empresas que ponen en antena este tipo de programas.
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Los datos confirman esta realidad: varios millones de personas leen cada semana revistas de la denominada prensa rosa, que favorecen la difusión de anti-información, es decir, información banal, irrelevante, que no informa y no favorece ni motiva la reflexión ni el pensamiento crítico. Todo lo contrario: este tipo de “información” destruye la capacidad crítica de las personas, y llegan a reducir incluso la propia personalidad de los individuos, al ligar la vida de los espectadores o lectores con las vidas de los personajes artificiales expuestos en esos programas y revistas.
Es un complejo proceso sociológico el que deriva de estos medios de comunicación tan simples. Para conseguir el objetivo final se precisan de dos elementos: un producto que vender y un consumidor que lo compre. El producto que se vende es la vida de otras personas (personajes), el consumidor son los millones de individuos que, convencidos de que lo realmente interesante ocurre en la pantalla del televisor, invierten horas de sus vidas en atender los problemas de estos personajes artificiales. El objetivo que se consigue satisface al poder en varios aspectos.
Para empezar, un individuo sentado en el sofá leyendo una revista de cotilleos o viendo un programa de prensa rosa es un individuo que no está levantado, en la calle, pensando. En este sentido el papel de espectador que adquiere el individuo en la sociedad moderna permite al poder tener controlados y distraídos a varios millones de ciudadanos. Por otro lado, además de suministrarles entretenimiento a través de los medios de comunicación, se consigue hacer llegar a los ojos y a los oídos de los espectadores algo más importante que la distracción: publicidad.

Espectadores y consumidores

Estando sentado en el sofá, viendo la telenovela o escuchando a la ex-pareja de aquel torero gritarle a la amante de tal actor, el ciudadano no sólo está adoptando un papel de espectador. El individuo no sirve al sistema únicamente como observador pasivo, sino que también es convertido en un potencial consumidor. Las estrategias de publicidad encubierta son muy bien representadas en El Show de Truman, puesto que los televidentes, enganchados al show, están recibiendo continuamente mensajes que les incitan a comprar productos que, en realidad, no necesitan.
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En la película estas estrategias de marketing se llevan al extremo, pero en realidad las series de televisión que podemos ver en cualquier canal utilizan técnicas muy parecidas. La publicidad ha invadido la televisión y aparece a mitad del telediario, en el espacio de la predicción meteorológica, incrustada en programas, en series… y, además de todo eso, tenemos las largas pausas publicitarias.
¿Por qué hay tanta publicidad? Porque hay millones de potenciales consumidores. Son millones los espectadores que, cada día, se sientan frente al televisor y se dejan desinformar y distraer. Y entre tanta distracción, sin darnos cuenta, nuestro cerebro va recibiendo mensajes muy claros: “Necesito esas zapatillas”, “ese videojuego es el mejor”, “tengo que beber ese refresco”…
ARTÍCULO RELACIONADO: La sociedad de consumo: vivir es consumir (Juan Pérez Ventura, Noviembre 2013)

Una sociedad desinformada

Además de ser una sociedad distraída, la actual es una sociedad desinformada. Son los dos pilares sobre los que se asienta la estrategia del poder mediático: formar individuos ignorantes y distraídos. Ya hemos analizado la función de distracción que cumplen los medios, y que queda muy bien retratada enEl Show de Truman. Para completar el análisis, es necesario mencionar la función de desinformación.
Desinformar es la acción de dar información insuficiente o manipulada intencionadamente, al servicio de ciertos fines. Suelen ser las grandes esferas de poder quienes están interesadas en someter a la población al engaño. Estos mecanismos de control social ya los hemos analizado en otros artículos. En el caso de El Show de Truman, la desinformación es en realidad el pilar fundamental sobre el que se asienta la trama: Truman está completamente desinformado. No conoce el verdadero mundo real. Está engañado. No tiene información veraz para conocer la realidad que le rodea.
Una de las estrategias de la desinformación (y que hace más complicado detectarla) es conseguir que el consumidor de información crea estar bien informado. Aunque en la película Truman acaba sospechando, lo cierto es que pasa muchos años engañado, confiando en la información que recibe. En el caso de la desinformación aplicada a la “otra sociedad” de la película (el mundo real, donde viven los televidentes que ven el show), no podemos decir que los medios de comunicación estén desinformando directamente a la población, pero se puede inferir que los espectadores del programa de televisión están de alguna manera manipulados, ya que no atienden a los problemas reales de la vida, sino que se limitan a sentarse y a ver el Show de Truman. Un ejemplo extremo lo podemos observar en la madre que se olvida de cuidar a su bebé porque está viendo el show.
En cierta manera la anti-información es una forma más de desinformación, pues consiste en introducir en la cabeza de las personas información inútil e irrelevante, que puede terminar confundiendo y engañando a las personas. Cuando alguien cree que lo verdaderamente importante está en la isla de los famosos, en el plató de Telecinco o en el debate entre el torero y su amante, está sufriendo un ataque de desinformación. A través de la difusión de anti-información, pero finalmente el resultado es semejante: termina siendo una persona desinformada, que no conoce la verdadera realidad. Por ello todos aquellos personajes que en la película aparecen enganchados al Show de Truman son ciudadanos pasivos, distraídos y engañados.
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En el falso mundo real, donde vive Truman, también observamos manipulación de la información. Truman sufre la desinformación cuando en la agencia de viajes le dicen que no hay vuelos disponibles, o cuando la radio explica que el objeto que ha caído del cielo procedía de un avión. Además está sujeto a engaños y mentiras constantes (puesto que el mundo que le rodea es completamente falso). Y también podemos detectar otra de las estrategias de la desinformación, la difusión del miedo, cuando se exponen carteles que advierten de que un rayo podría caer sobre el avión (para evitar que Truman quiera viajar). Así, mediante el engaño, el miedo y la manipulación, se consigue consolidar el falso mundo real y someter a la población (en este caso a Truman). Como apuntábamos en el anterior artículo, la única escapatoria ante esta situación de sumisión es el ejercicio reflexivo de una mente libre.

Demasiado distraídos como para hacer algo

Mediante la difusión de anti-información (información banal, que nos distrae de lo realmente importante) y utilizando las técnicas de la des-información (manipulación de la información), el sistema actual mantiene a la población en un estado de letargo, que convierte a las personas en individuos pasivos, en ciudadanos apolíticos, que no forman parte de la polis ni intervienen en la toma de decisiones. Así es mucho más fácil manipularles y engañarles.
El sistema se encarga de distanciar a la gente de la política, de la economía y de la reflexión social. Los ciudadanos no tienen interés por estos temas, porque encuentran más interesantes los debates de la telebasura o los cotilleos en las revistas. La función de distracción y de engaño que cumplen los medios de comunicación ha permitido consolidar un sistema injusto y antidemocrático. Al no suministrar a la población información de calidad, impiden intencionadamente la correcta formación de las personas, que únicamente encuentran en los medios de comunicación un lugar donde entretenerse y pasar el rato, cuando en realidad debieran ser una herramienta más para motivar el ejercicio político dentro de la polis.
Es antidemocrática la labor que cumplen los medios de comunicación porque no promueven una democracia real. Con la manipulación informativa no es necesario el fraude electoral, pues la propia desinformación está enfocada a beneficiar a determinados partidos políticos, es decir, a conseguirles votos. ¿Cómo si no se mantiene el bipartidismo? Apoyado por las grandes corporaciones mediáticas.
Como dice Noam Chomsky, una de las funciones de los medios de comunicación de masas es dar forma a la opinión pública de acuerdo a los intereses del poder corporativo dominante. Así se explica que, como decía Marx, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Por ello la democracia actual no es real, ya que la ideología y los intereses de las personas no están representados por la ideología y los intereses de los principales partidos políticos, pues los votos no son metidos en las urnas por las manos de los votantes, sino por los editoriales de los periódicos. Es un voto dirigido por los medios de comunicación, en perfecta armonía con otras esferas de poder político y económico.
¿Cómo hemos extraído esta reflexión de la película El Show de Truman? Porque en esta cinta, los espectadores que observan cada día el show que muestra la vida de Truman son una representación de la sociedad actual. Esas personas que se despiertan cada día pensando “¿qué ocurrirá hoy en el programa este?” o “¡ya tengo ganas de que empiece la telenovela!” son la mejor escenificación del ciudadano pasivo. Personas que no viven la realidad, sino que la ven pasar delante de sus ojos mientras se sientan en el sofá, como simples espectadores.
Son este tipo de personas quienes sustentan el sistema establecido, pues con su pasividad dan legitimidad a las clases dominantes para gobernar sobre ellos. ¿Hay una crisis económica? ¿se pone en duda el sistema político actual? ¿hay manifestaciones y reivindicaciones en la calle? A los espectadores les da igual. Están demasiado entretenidos como para hacer algo. Son esa mayoría silenciosa que tanto gusta a los gobernantes. Silenciosos, engañados y distraídos.
Por Juan Pérez Ventura Autor de la web ‘El Orden Mundial en el S.XXI

miércoles, 7 de mayo de 2014

Una verdad que muchos sabían: Gardasil es una farsa

“Omertá en los laboratorios farmacéuticos”, editado por Flammarion, el reciente libro de Bernard Dalbergue
Entrevista realizada el Magazine Principes de Santé al Dr. Bernard Dalbergue autor del libroOmertá en los laboratorios farmacéuticos, donde por primera vez un hombre del Sistema habla del arte de la manipulación, el dinero, el lavado de cerebros entre el personal, y revela sus relaciones con los expertos, en algunas ocasiones crédulos y en otras fácilmente sobornables.
Principes de Santé (PS): Ustedlleva los últimos 20 años trabajando en los laboratorios como supervisor médico, tratando, entre otras cosas, de establecer puentes con los Hospitales. Usted dice que las prácticas en el laboratorio son cuestionables, y que se ha producido una degradación en los últimos diez años. ¿Hasta qué punto se ha deteriorado la situación?
Dr. Bernard Dalbergue (BD): Todos los laboratorios están sujetos a los mismos problemas, que son de orden financiero: la aparición de los medicamentos genéricos, la finalización de las patentes, la dificultad en encontrar nuevas moléculas. Ciertos acontecimientos se han convertido posteriormente en casos paradigmáticos: el caso Vioxx en Estados Unidos, o el caso de Marcia Angel, que después de haber dirigido la revista New England Journal of Medicine, ha cerrado la puerta denunciando la manipulación de la investigación clínica y el control de la información médica por parte de la Industria Farmacéutica. Los artículos han sido dictados directamente por la Industria.
PS: ¿Esto no ocurría antes?
BD: Sí, la diferencia es que hoy en día hay una mayor presencia de la Industria. Desarrollar nuevas moléculas es mucho más costoso que hace 30 años. Las normas de regulación en los países occidentales se han endurecido tanto que la Industria ha preferido desarrollar sus productos en los países emergentes, donde la reglamentación no es tan restrictiva.
PS: ¿Cómo resumiría de forma breve esta deriva?
BD: Durante muchas décadas la Industria Farmacéutica ha tenido una libertad absoluta, marcada por los procesos tecnológicos y el desarrollo de nuevos medicamentos. Pero no hay que olvidar la mortalidad iatrogénica, relacionada con la administración de los medicamentos. Este factor de mortalidad fue el que hizo caer la mortalidad por accidentes de automóvil. Este es un factor que sitúa entre los 18.000 y 30.000 las muertes relacionadas con la toma de medicamentos ( en Francia) y de unas 200.000 muertes reconocidas por la Comisión Europea. Todo esto es muy preocupante.
PS: Según usted, ¿hasta dónde puede llegar esta situación?
BD: Espero que los pacientes se rebelen, con razón, a través de los grupos de presión. Se me dirá que hay miles de medicamentos en el Vidal (fichero de los medicamentos) y que en la práctica un médico no utiliza más allá de 1000. Cuando se trata de un buen médico puede utilizar unos 300, y 60 medicamentos retirados de 300, no es algo muy halagüeño. Además, no hay que engañar: no hay estudios clínicos que nos permitan evaluar adecuadamente el balance beneficio/riesgo y saber si un medicamento es peligroso.
Para estimar si un medicamento es peligroso son precisas muchas administraciones. Esto ha ocurrido en la medicina privada, durante años y años. El caso de Motilium en un ejemplo típico. Se produjeron muertes súbitas, pero ya se habían extendido tres millones de recetas en muchos países antes de que se diesen cuenta de que este medicamento contra las náuseas podría ser la causa de arritmias fatales.
PS: ¿Así que nos convertimos en conejillos de indias durante mucho tiempo?
BD: No, yo no diría que es así. Es más una cuestión de probabilidades. Si usted se compra un coche no necesariamente tiene que morir en accidente de tráfico. Tiene la probabilidad de 1 entre 100.000 o 200.000 de morir en la carretera. Con los fármacos ocurre lo mismo.
PS: Se dice que pocos antibióticos salen al mercado porque para las inversiones que se hacen con tratamientos de corta duración, es un suicidio comercial para los laboratorios. ¿Usted lo confirma?
BD: Es cierto. En esa ecuación, no se trata del precio del medicamento, sino de la duración del tratamiento, y son las enfermedades crónicas, caso del SIDA o del Alzheimer, las que suponen un mayor beneficio para los laboratorios. Es más ventajoso financieramente para los laboratorios las falsas novedades, una molécula ya conocida remodelada. Se trata de efectuar ligeras modificaciones de una molécula ya conocida y presentarla como una falsa novedad. Esto aumenta el período de comercialización del medicamento antes de que pase al dominio público.
PS: ¿En qué las prácticas dudosas de su tiempo no son menos dudosas que las que usted ahora condena y divulga?
BD: Hoy es muy difícil encontrar una nueva molécula, desarrollarla, ponerla en el mercado, comercializarla, así que todo el mundo hace la vista gorda, todo el mundo trafica.
PS: ¿Cómo?
Con 55 años de edad, el Doctor Bernard Dalbergue ha pasado 20 años trabajando como empleado modelo en la Industria Farmacéutica. Fue despedido después de la fusión de su laboratorio con el gigante farmacéutico Merck. En el centro del conflicto no sólo una toma de conciencia, sino una auténtica bofetada: la falta de ética de los Laboratorios , y las malversaciones, convirtiéndose en un verdadero peligro para la salud pública. Supervisor médico y encargado de las relaciones con los hospitales, descubre la corrupción el centro del Sistema, sacrificando a los pacientes en el altar de la rentabilidad.
BD: Consideremos el caso de Gardasil para medir la magnitud de este escándalo: todo el mundo sabía en el momento de obtener la autorización en Estados Unidos para la comercialización de esta vacuna que no aportaba estrictamente nada. Diane Harper, líder de opinión en Estados Unidos, ya hizo sonar la alarma al principio, señalando que aquello era un engaño y una estafa. O consideremos el otro caso, el de Vioxx, un antiinflamatorio responsable de miles de muertes por accidente cerebrovascular y parada cardiaca, un caso de corrupción que se ha llevado por delante al menos unas 30.000 vidas. Pero Merck lanzó una falsa novedad del medicamento Vioxx, Arcoxia. Rechazada al otro lado del Atlántico, fue admitido para su comercialización en Europa. Así que los médicos prescriben Arcoxia, que se trata del mismo medicamento que Vioxx…
PS: Ya antes de descubrir sus efectos adversos, ya antes de obtener los permisos para su comercialización, se sabe que tal medicamento es inútil o incluso peligroso…
DB: Sí, esa es la diferencia. Arcoxia se encuentra en la farmacias, se prescribe, entra dentro del sistema de pago de la Seguridad Social, y sin embargo es extremadamente peligroso. Gardasil es una vacuna inútil y se está pagando una verdadera fortuna. Y en todos los niveles de decisión esto se sabe.
PS: Por no citar los costes humanos de los efectos adversos…
BD: Se pueden encontrar casos del síndrome de Guillain-Barré,, parálisis de los miembros inferiores, esclerosis en placas inducida, encefalopatía inducida. Pero cuando se trata de proteger a millones de personas contra la viruela o la poliomielitis, no se hace una tortilla sin romper antes los huevos. Así es… Mi predicción es que Gardasil será el mayor escándalo médico de todos los tiempos. Más que probar las proezas técnicas y científicas de esta vacuna, lo cierto es que no tiene ningún efecto sobre el cáncer de cuello uterino y sí muchos efectos secundarios, incluida la muerte, y que está ahí para beneficio exclusivo de los Laboratorios.
PS: Usted que ha estado dentro, ¿por qué no se retiran Gardasil y otros medicamentos?
BD: Los intereses financieros son mucho más importantes que la retirada de un medicamento.
PS: ¿Cómo se vive esto en el interior de un Laboratorio?
BD: Habría que rehacer el sistema de farmacovigilancia. Cuando se descubrió el problema con el lapicero inyector contra la hepatitis C, acudí a los responsables de la Compañía para informarles del problema con nuestro producto, que podía matar por ineficacia e indicar que era necesario señalar a las autoridades sanitarias los efectos adversos de los productos, la famosa farmacovigilancia. Esto me valió mi destitución inmediata. Nunca había visto algo parecido en mi vida: la Industria pasaba por alto todos los datos de la farmacovigilancia, poniendo en peligro la salud, al margen del ordenamiento legal y violando todas las normas éticas.
PS: ¿Y qué pintan los pacientes en todo esto?
BD: Le voy a bosquejar una imagen. En China se ejecuta a los disidentes con una bala en el cuello. Las ejecuciones son transmitidas por la televisión, y aún peor, se exige a la familia el pago de la ejecución. Para mí, estas de 18.000 a 30.000 muertes por efectos adversos de los medicamentos es lo mismo: hacer pagar a los pacientes la bala que los mata.
PS: ¿En qué lugar quedaría su libro? ¿Como la primera etapa de una lucha para que sean retirados los medicamentos de los que usted habla?
BD: Su retirada, ya es demasiado tarde. Y aunque se retiren, vuelve a aparecer, como el caso de Vioxx. Seamos ambiciosos: es necesario que todos los medicamentos innecesarios y peligrosos no vuelvan al mercado.
PS: ¿Cómo?
BD: Es precisa una transparencia total. En Estados Unidos, después del asunto Vioxx, hay una transparencia absoluta entre los vínculos entre la industria y las políticas que se levan a cabo. En el sitio web de la FDA (Agencia Norteamericana del Medicamento) aparece una lista con los miembros del Comité que deciden la aprobación de un nuevo medicamento, con su currículum vítae, su pedigrí, sus conflictos de interés con la Industria. En Francia, hay políticos que expresan abiertamente su posición en contra de la transparencia.
PS: Sin embargo, ya se han aprobado leyes en favor de esa transparencia…
BD: Con las leyes actuales todo el mundo puede saber si se ha comido un menú de 50 euros o qué libros de un líder de opinión habrán firmado un contrato de 100.000 euros con una Empresa, mientras ésta queda oculta en la sombra. ¿Quién puede pensar que por un menú de 50 euros un líder de opinión puede mostrarse a favor de un medicamento en particular? La Industria reparte pasta entre los líderes de opinión, para que sean benévolos en sus dictámenes críticos, para que cierren los ojos, para que no vean nada, simplemente porque ellos han sido comprados, acumulando 200.000 o 300.000 euros. ¿Cómo puede existir transparencia? A pesar del caso Mediator, nada ha sucedido en Francia. No ha servido de nada. ¡Es necesario que esto cambie!
Visto en  :  Sott.net