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sábado, 2 de marzo de 2013

LA OSCURIDAD

En 1933 Fritz Zwicky, un astrónomo y físico suizo de origen húngaro, propuso la existencia de la materia oscura ante la evidencia de una "masa no visible" que influía en las velocidades orbitales de las galaxias en los cúmulos y el universo. Esta materia oscura dio lugar a la idea de la energía oscura. 

En cosmología física, la energía oscura es una forma de energía que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del Universo, resultando en una fuerza gravitacional repulsiva. Hasta ahora hemos hablado de la materia, la consciencia, la energía, la luz, y todo aquello que forma parte de un extremo del péndulo, pero nunca tocamos el tema del polo opuesto, más que como soporte o introducción a conceptos e ideas del “positivismo” del conocimiento. Hoy veremos por primera vez, la parte del “negativismo” del conocimiento, aquella que conocían y manejaban a la perfección en su momento, los amos del mundo.





Según la ciencia tradicional el universo está compuesto por un 74% de energía oscura, un 22% de materia oscura, un 3,6% de gas intergaláctico y sólo un 0,4% de materia visible y tangible. Indudablemente la mayor parte de la creación, el 99,6% no es materia y no refleja luz, o sea que es oscuridad. El mayor porcentaje de la creación, es oscuridad. Pero ¿Qué es la oscuridad? La respuesta lógica es ausencia de luz, o como dije en alguna ocasión, luz aún no manifestada. Ahora bien, que tal si les dijera que todo concepto, paradigma y arquetipo de la oscuridad es erróneo, que las asociaciones y energías ocultas de la oscuridad son falacias impuestas, y que la oscuridad es algo completamente diferente a lo que les dijeron que era.



Comencemos retrotrayéndonos al artículo “Los creadores” donde relaté: “El universo consciente, Dios, el Uno, el Todo, el Absoluto o como quieran llamarle, crea mediante su voluntad y la palabra (sonido), todo lo conocido (materia) que en realidad es energía, a través del código fuente de la creación, los fractales u octavas. Estas descienden desde el universo consciente que llamaré desde ahora el primer “Do”, por medio de la luz. La primera voluntad del “Do” fue la luz, porque sin ella no habría creación, no se podría propagar la octava. Esta octava descendente (Do-si-la-sol-fa-mi-re-do) fue el primer sonido emitido por el “Do” en la materia, el verbo, la voz de Dios, a partir de ahí todo aconteció por plan divino, como una figura de piezas de dominó por la cual al caer la primera todas las demás caen en forma sucesiva hasta terminar la figura. Pero para que esto suceda correctamente la secuencia de la octava no debe ser interrumpida ni desviada, es entonces donde entran en acción los “choques conscientes”, el primer choque consciente de la primera octava de la creación entre Do-si (Do-choque-si), es llenado por voluntad divina, el deseo del “Do” por manifestar la materia, y el segundo choque de la primera octava entre fa-mi (fa-choque-mi), es llenado por la vida consciente en el universo, el “ser” (luego llamado SER). ”

De este párrafo deducimos que mediante la voluntad y la palabra (sonido) el Do crea la materia (energía condensada) mediante las octavas, que se propagan por el universo por medio de la luz, y la vida consciente (el SER) produce el choque para que esta mantenga su rumbo y todo suceda de forma impecable. Pero también se deduce que el Do creó la luz, por consiguiente antes de su creación esta no existía y sólo había oscuridad. Entonces la oscuridad es el estado original de la creación antes que el Do decidiera manifestar el universo, y éste fue manifestado porque la Fuente produjo un acontecimiento consciente que nosotros tenemos de forma inconsciente. 

La Fuente por el deseo y la necesidad de expandirse, revirtió su esfera de consciencia por el punto del deseo que nosotros conocemos como Dios o el Do. El Do es el punto del deseo por donde la fuente revirtió su esfera y miró hacia el exterior de ella misma, dando la posibilidad de la existencia conocida y desconocida. En ese acto de revertimiento consciente, las infinitas miradas de la Fuente, que eran oscuridad hasta entonces, necesitaron la luz para propagarse en el nuevo espacio matricial. La oscuridad es la verdadera naturaleza de la creación, y es una energía que describí en el artículo “información y vida” como “información consciente de sí misma”, compuesta por burbujas mentales de la Fuente o mejor dicho clusters adimensionales de información, que son automáticamente convertidos en energía y consciencia en el momento que son iluminados. 

En su momento dije: “La cadena de propagación es la siguiente: información=>energía=>consciencia...” Esta cadena o triada (información-energía-consciencia) es la base de la oscuridad. Podríamos perfectamente redefinir a la oscuridad como la triada o trinidad primordial formada por tres octavas en vez de por tres notas, la octava de la fuente (información consciente) la de la luz (energía contenedora) y la del SER (vida consciente) dando como resultado a la creación.

No existiría nada sin la oscuridad, no tendría sentido la creación sin la oscuridad, porque La Fuente es oscuridad, o sea luz aún no manifestada en la materia. No confundan oscuridad con oscurantismo, u oscuros, siendo lo primero una condición de los segundos que no respetan las reglas del juego, eligiendo ser portadores de algo que no tienen, pues ningún oscuro es representante de la oscuridad sino del oscurantismo de la inconsciencia. La oscuridad es la madre de la luz, como la inconsciencia es la madre de la consciencia, por tal motivo en este universo de opuestos, le es permitido existir, pues sería imposible que el SER se manifestara como Ser, y este como Unidad de carbono, si no existiera un Avatar y un avatar que los contuvieran, en este caso, la luz del Do es el AVATAR de la oscuridad de la Fuente.

En nuestro sistema solar el astro que mayor oscuridad contiene, es el sol, y como portador de oscuridad es portador de vida, siendo el encargado de mantener el equilibrio en el sistema y el despertar de la consciencia del Lhumanu por la oscuridad (información) transportada en su luz. La semilla germina en su tiempo bajo la oscuridad de la tierra. El útero materno es oscuro, porque porta la información que crea la vida, y que toma consciencia sólo cuando se ilumina al nacer. La oscuridad (información) se manifiesta en luz (energía) y se convierte en vida (consciencia). Reconozco que es un concepto completamente nuevo, y que ocasione cierto malestar y rechazo, pero luego de que se destile de preconceptos y energías ocultas, tomará la forma deseada e iluminará su consciencia. No sé si he podido transmitir correctamente este concepto, pero creo que la forma más efectiva de que ustedes lo procesen y comprendan, es mediante su propia oscuridad, aquella que habita en donde sus miradas aún no están puestas, en el silencio del interior de la esfera de consciencia de su Ser.


Enlaces de L@ Red:


jueves, 16 de agosto de 2012

LOS MISTICOS Y LA FISICA CUANTICA

¿Qué comentaría el Don Juan de Carlos Castaneda de lo que llamamos realidad? Esa realidad cotidiana que nuestra vista capta y hace que diferentes partes del cerebro la codifiquen según conocimientos previos adquiridos. ¿Pero qué sucede en los casos que no tenemos esos conocimientos previos? ¿Cómo podríamos abrirnos a nuevos paradigmas?


La metafísica, las religiones, la filosofía, la astrología, la numerología, la cabala y otras, realizaron sus esfuerzos para descubrir misterios insondables que acucian al ser humano desde milenios.

La tendencia a crear un mundo con cosas separadas y ver nuestros egos aislados del resto o es una ilusión según la filosofía budista, a ésto lo llaman avidya o ignorancia, y parece haber una coincidencia impactante con la nueva física. Ambos consideran al mundo como una realidad inseparable, comportándose al mismo tiempo vivo, orgánico, espiritual y energético.

La teoría de la relatividad y la teoría cuántica han creado los principios de la nueva física y puesto de manifiesto que esa realidad de la que hablábamos precedentemente trasciende nuestra lógica clásica.
Trataremos de resumir algunos de los misterios con que se topan nuestros nuevos físicos:

Los átomos están constituidos por un núcleo pequeñísimo y por electrones que los circundan. Entre ambos un inmenso espacio vacío. Pero esa supuesta vacuidad contiene enormes cantidades de energía. Para hacernos de una idea, en un centímetro cúbico de ese espacio vacío encontramos más energía que en toda la materia del universo conocido.

Se ha descubierto que las partículas subatómicas (los constituyentes de los átomos) no son sólidas y se comportan como ondas. Pero cuando las sometemos a cualquier observación se transforman en una partícula localizable probabilísticamente. O sea que su naturaleza es dual. Debemos considerar que tanto la palabra onda como la palabra partícula es una analogía para nuestra cotidianeidad. ¿Cómo puede algo comportarse como onda o partícula al mismo tiempo? A este fenómeno incierto los físicos lo han denominado “onda/partícula”

En los átomos, nuestros nuevos científicos, han descubierto que al moverse los electrones de una órbita a otra alrededor del núcleo, no lo hacen a través del “espacio temporal” sino que lo hacen en forma instantánea, desaparecen de una órbita y aparecen en otra. A este fenómeno se la denominó salto cuántico.

Hasta hoy creíamos, con la física clásica, que los atributos de un objeto podían medirse con precisión limitada sólo por nuestra tecnología. En el nivel cuántico, eso no ocurre. Si medimos la velocidad no obtenemos medición precisa de otras propiedades como la posición. Ocurre lo mismo viceversa. A esto se lo ha llamado principio de incertidumbre, y fue formulado por otros de los pioneros de la física cuántica: Werner Heisenberg.

Debemos nombrar a 3 eminencias: Eistein, Pedolsky y Rosen (EPR) y con esas siglas se conoce el experimento que en 1935 trató de dar por el piso a otros de los misterios de la mecánica cuántica: Dos partículas creadas al mismo tiempo son disparadas hacia lados opuestos del universo, luego se les hace algo a una de esas partículas para cambiar su estado; la otra partícula cambiará al instante para adoptar el mismo estado. Esto contradecía al genio de Einstein quien afirmaba que nada podía viajar más rápido que la luz. La idea que un electrón pudiese cambiar instantáneamente, encontrándose del otro lado del cosmos, violaba su principio. 

En 1964 John Bell dijo que la afirmación EPR era correcta. La idea de que algo tiene localidad, es decir que existe en algún lugar, es incorrecta. Todo es no local. Traducido a nuestro idioma significaba que todas las partículas están íntimamente vinculadas a un cierto nivel que se halla más allá “del espacio y del tiempo” Es difícil de digerir… Pensemos, esto nos está indicando que todo se toca todo el tiempo. El entrelazamiento es uno de los aspectos más interesantes de la física cuántica. Más tarde, en el año 1965 el físico Henry Stapp expresó que el teorema de Bell es “el descubrimiento más profundo de la ciencia”

Con esto último podemos ver la enorme coincidencia con las antiguas filosofías orientales, que sin pretender demostrar nada en un laboratorio, supieron desde antaño lo que nuestros físicos están descubriendo en la actualidad. En la India los rishis (entiéndase en nuestro castellano, “los que ven”), recibieron revelaciones de los Vedas (del sánscrito vid, conocer) en una etapa no determinada de nuestra historia, siendo ellos los que más se acercan a los descubrimientos que se realizan con los colisionadores de partículas subatómicas.

Todos estamos entrelazados, y no existe acontecimiento alguno aislado en la infinidad del cosmos.

Gabriel Moschita
Alumno de Sabiduría del Ser
http://www.fabiozerpa.com.ar