ayunaban vivían más tiempo que las que no lo hacían.

Imposible sentirse débil: tenemos reservas de sobra

Tampoco debe temerse sentirse débil, porque los alimentos del día anterior permiten estar 24 horas o más sin apenas ninguna necesidad más de nutrientes. El metabolismo basal (asimilación en reposo en ayuno de la última comida) dura unas 16 horas, es decir el cuerpo tiene energía de sobra las 16 horas siguientes a la última comida; y las horas que quedan hasta que se rompe el ayuno se nutren sin problemas de las reservas del cuerpo de grasa y proteínas ( y se podría estar así durante días, sólo bebiendo agua).

La debilidad sólo es cuestión psicológica en algunos novatos. El cerebro necesita de 100 a 145 gramos de glucosa o energía por día (= 400 ó 600 calorías). Durante el ayuno el cuerpo puede “robar” 16 gr. de glucosa de la grasa del tejido adiposo (de la barriga) y el resto (84 gr.: 16+84= 100) de las proteínas de los músculos de todo el cuerpo. Aparte de esto, el hígado siempre guarda unos 100 gr. de glucosa, aunque ésta se consume muy rápido: no es suficiente ni siquiera para pasar una noche.

En un día el cuerpo puede perder 25 gr. de nitrógeno (la proteína se forma gracias al nitrógeno), cuando las reservas totales de nitrógeno son de 1000 gr.

Nuestros depósitos de reserva son muy amplios: además de las grasas y del glucógeno del hígado, las proteínas de la sangre, el líquido linfático, sustancias de la médula ósea y glándulas.

Aparte, las personas enfermas o con más necesidad de ayunar (por los excesos) queman también hinchazones acuosas, tumores, articulaciones reumáticas, tejidos pulmonares congestionados, paredes grasas, cavidades catarrales e intestinos congestionados (Joseph Goodman). Una persona obesa puede tardar 40 días o más en terminar con todos sus excedentes

“Todo el sistema funciona con una eficiencia completamente diferente a como lo hacía antes”, sentencia el dr. Bhret. “El ayuno – concluye taxativamente el dr. Schneider- es LA MEDIDA TERAPEÚTICA MÁS COMÚN A TODAS LAS ENFERMEDADES”. Otros muchos estudiosos del ayuno como como los de Buchinger, Shelton o Lützner ratifican las asombrosas bondades del ayuno (52).

Es mejor no hacer mucho esfuerzo físico en el día de ayuno, pero si se quiere hacer ejercicio suave, andar o respirar al aire libre, también ayudan a un proceso más exhaustivo de desecho de toxinas. Si se está físicamente bien se puede hacer ejercicio con toda normalidad; es incluso posible que se note más resistencia ese día.

Se debe ayunar desde el amanecer de un día hasta el amanecer del siguiente, mejor en luna llena, luna nueva y 11 días después de esos días. La luna influye en los líquidos de la tierra (ej. mareas) y también en los líquidos del cuerpo (más de la mitad del cuerpo es agua), en esos días su influjo es mayor por lo que es recomendable ayunar sin introducir más agua al cuerpo (por la fuerza gravitacional hace que al agua suba al cerebro, produciendo malestar).

El agua del cuerpo desempeña una función vital: mantiene las concentraciones de sal, permité la ósmosis (transmisiones químicas) y los cambios químicos del sistema digestivo, ayuda al peristaltismo (movimientos para la excrección) y trasporte de la comida al estómago etc… El equilibrio del agua corporal es básico.

Esta influencia lunar esotérica está demostrada científicamente con muchos estudios como los de Gauquelin, Heckert, Petersen, Ravitz, Friedman, Becker, Bachman, Thakur y Sharma etc…. El uso del término “lunático” no es casual.

Ya Paracelso había señalado esta influencia perniciosa del satélite terrestre en la mente humana. En luna llena, si se ayuna y la mente está elevada, la glándula pineal segrega una hormona o néctar divino (amrita) que produce éxtasis. Los médicos inciden en que el ayuno tiene más afecto si no se ingiere nada de agua (53). No obstante, con agua también es bueno, ya que depura y pude hacerse al principio o días muy calurosos que se haya hecho mucho esfuerzo.

Romper el ayuno con agua y limón con sal y un plátano

El ayuno debe romperse con agua con limón (que es el limpiador natural más efectivo del cuerpo y es altamente alcalino, por lo que neutraliza la acidez del estómago vacío) y sal (favorece la limpieza intestinal para la eliminación rectal y también neutraliza la acidez) y algo suave como un trozo plátano maduro, que debe comerse casi entero sin masticar y funciona como una esponja absorbiendo todas las impurezas del intestino que se han acumulado en el día de ayuno y que luego son eliminadas en la excreción. Conviene esperar media hora y luego desayunar con yogurt, vegetales o algún alimento suave.

El ayuno sutiliza y despierta la kundalini

Es mejor empezar a ayunar gradualmente. Al principio se puede hacer con fruta (naranjas o uvas), infusiones (tres al día: malva, salvia, de manzanilla, melisa, hinojo,anis, poleo, tila: pero sin miel ni azúcar), caldo de verduras (apio, lechuga, zanahoria, puerro, perejil, tomate). Luego se puede probar con agua, hasta llegar a una jornada completa sin ingerir nada. Con la práctica, el cuerpo se acostumbrará al ayuno y éste será cada vez más fácil de realizar. Es más, el cuerpo necesitará ayunar, pedirá ayunar.

Los ayunos largos de días o semanas no son necesarios, son optativos para algunas enfermedades y siempre deben ser hechos bajo la guía de un médico competente. Se puede hacer también algún día ayuno parcial, es decir ayuno matutino (no desayunar) o ayuno de cena (según Marilyn y Harry Diamon (La antidieta, 1986) esto ayuda a la eliminación de toxinas.

CONCLUSIÓN:

El ayuno es uno de los grandes secretos para despertar la kundalini, siempre que se acompañe de Los Ocho Peldaños. Las prácticas de yoga a menudo son difíciles y lleva bastante tiempo dominarlas y gozar de sus impresionante efectos. El ayuno, sin embargo, es fácil de hacer (en el sentido que cualquier principiante puede hacerlo, aunque exija un esfuerzo obvio) y sus efectos son casi instantáneos. Prepara y restaura el cuerpo y la mente para que el susumna o canal central se limpie y la kundalini pueda ascender.

Normalmente, los aspirantes están crudos cuando empiezan su aventura espiritual y el ayuno es ideal para procurar autocontrol y equilibrar todos los sistemas que durante mucho tiempo han sido maltratados y desequilibrados. Por eso, el ayuno, es perfecto para retomar el camino, purificarse tras un periodo de excesos y volver a intentar una y otra vez la subida al monte de contemplación.

Cuando el cuerpo y el semen están volátiles (=es decir se canaliza y sube y baja como un termómetro cuando la kundalini se despierta o está a punto de hacerlo) el efecto del ayuno es ya celestial. EL AYUNO ES UNA DE LA PRINCIPALES PANACEAS PARA EL CAMINO ESOTÉRICO Y EL BIENESTAR PSICOFÍSICO. Es un esfuerzo que merece infinitamente la pena, porque: AYUNO=PLACER ABSOLUTO.

Un truco para aguantar el día de ayuno consiste en superar los tres peores momentos: al levantarse, a la hora de la comida y a la hora de la cena. Una vez que se consiga llegar sobre las 6 de la tarde, el cuerpo ya empieza a sentirse muy bien y la respiración ya se nota sutil, aunque si estas muy intoxicado es normal sentir dolor de cabeza y malestar: ¡estás limpiando, tío!. Pueden superarse con ciertos trucos: por ejemplo, levántandose muy tarde, o ir a dar un paseo a la playa o hacer footing o deporte a la hora de la comida y luego tomar el Sol o entretenerse con lo que sea. También puedes imaginar que comes platos sabrosos o hacer sungazing o simplemente mentir a la lmente con que vas a comer al levantarte, pero luego no lo haces. Después de las 6 el ayuno resulta más llevadero: empiezas a sentirte muy sutil.. Casi sin darte cuenta, llega el día siguiente…¡y el cuerpo y la mente se levantan como si fueran nuevos…!.

Te sientes tan bien que si quieres puedes seguir un día más, con zumos y agua….ligero y fresco como una rosa.

Prueba ayuno o medio ayuno sin cenar o desayunar de vez en cuando y además de adelgazar te vas a sentir chévere, Padre, de Puta Madre, Como Dios, como un reloj puesto en hora.
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