Ser y Hacer. El deseo del Alma

Si eliges la paz, el amor y la alegría no conseguirás mucho a través de lo que hagas. Si eliges la evolución, no vas a conseguirlo a través de las actividades mundanas de tu cuerpo.

Hacer es una función del cuerpo, Ser es una función del alma.
El cuerpo siempre está haciendo algo. Cada minuto del día tiene algo entre manos.
O bien lo hace por mandato del alma, o bien a pesar del alma. La calidad de tu vida depende de qué predomine en este equilibrio.

El alma siempre está siendo. Está siendo lo que está siendo independientemente de loque haga el cuerpo, no a consecuencia de lo que haga el cuerpo. Si piensas que tu vida se basa en el hacer no entiendes de qué va.
A tu alma no le importa lo que hagas para ganarte la vida. A tu alma sólo le importa qué eres mientras haces lo que hagas para ganarte la vida. Lo que el alma busca es el estado del ser, no el estado del hacer. El ser atrae al ser y produce experiencia.

No estás en este planeta para producir nada con tu cuerpo.
Esa es una experiencia materialista de la existencia. Estas en este planeta para producir algo con tu alma. Tu cuerpo es, simple y llanamente, el instrumento de tu alma. Tu mente es la fuerza que hace que tu cuerpo funcione. De modo que, lo que tienes, es una poderosa herramienta utilizada en la creación del deseo del alma. El alma aspira a la totalidad, a alcanzar el Alfa y la Omega. El alma se enfrenta a una grandiosa tarea; un enorme menú de posibilidades del ser entre las que elegir. El alma elige estados del ser produciendo luego las condiciones apropiadas y perfectas para crear la experiencia de ello.

El alma procura las oportunidades apropiadas y perfectas para que experimentes exactamente lo que has planificado experimentar. Lo que realmente experimentes, depende de ti. Puede que sea lo que planeabas experimentar, o puede que sea otra cosa distinta, dependiendo de lo que hayas elegido.
Por falta de conocimiento los deseos de la mente y del cuerpo se anteponen a los deseos del alma en numerosas ocasiones.

Sin embergo, el cuerpo y la mente juntos no tienen nada que hacer a la hora de controlar al alma, ya que el alma se halla totalmente libre de necesidad y, por ello, deja que mente y cuerpo hagan siempre lo que quieran. La función del alma consiste en indicar su deseo, no en imponerlo.

Cuando el cuerpo, la mente y el alma crean juntas, en unidad y armonía, Dios se hace carne.
Tú alma te ha conducido a las palabras que estás leyendo en este momento. ¿ Qué harás ahora ? ¿ Qué decidirás ser ? Tu alma espera, y observa con interés, como ha hecho muchas otras veces.


Fuente: Senderodelmago