domingo, 24 de agosto de 2014

Demuestran que los insecticidas neonicotinoides afectan a las aves.

Así lo ha demostrado un equipo de investigadores holandeses, cuyo trabajo se ha publicado en la revista Nature.



Los insecticidas llegan al agua y afecta a los insectos.

Se reducen los recursos alimenticios de ciertas aves.
La ONG SEO/BirdLife propone un cambio de modelo agrario.

Las altas concentraciones de insecticidas neonicotinoides, unos plaguicidas usados en cultivos de más de 120 países del mundo, están asociados con un declive de población en las aves que se alimentan de insectos.
Los científicos, que han medido la calidad del agua superficial y han analizado los datos de un programa de seguimiento de aves a largo plazo, han encontrado una correlación significativa entre las presencia de neonicotinoides en el agua -concretamente imidacloprid- y el declive de la población de seis de las 15 especies de paseriformes estudiadas, ha informado SEO/BirdLife en España.

Entre esas especies se encuentra el estornino común (Sturnus vulgaris), la alondra (Alauda arvensis) y la golondrina común (Hirundo rustica).

En áreas con concentraciones de imidacloprid superiores a 20 nanogramos por litro en el agua superficial las poblaciones de aves tienden a desaparecer a un ritmo del 3,5% de media anual, demuestra el estudio.

La disminución de recursos alimenticios, debido al efecto de los neonicotinoides en las comunidades de insectos, parece ser la causa de los declives de población observados, aseguran los autores.

Declive de las aves agrarias.

Según afirma SEO, la preocupación sobre el impacto de estos plaguicidas sistémicos se ha manifestado en más de 800 estudios publicados en revistas científicas de alto impacto.

El análisis de todos ellos realizado por el grupo internacional de científicos independientes, Task Force on Systemic Pesticides, confirmó que los plaguicidas sistémicos son un riesgo grave para las abejas y otros polinizadores como las mariposas y afectan también a invertebrados como las lombrices y a vertebrados como las aves.

A juicio de SEO/BirdLife, estos estudios científicos "evidencian la degradación ambiental que sufren los sistemas agrarios" y el uso de plaguicidas se une a otros factores que influyen en la pérdida de biodiversidad, como la reducción directa de hábitats favorables o enfermedades nuevas traídas con el comercio internacional de mercancías.

Cambio de modelo agrario

Según considera la organización, aunque la UE prohibió temporalmente el uso de estos productos en algunos cultivos, el problema tiene una escala global, e instan a empezar a trabajar en un cambio profundo del modelo agrario consistente en "reconectar los sistemas productivos a los ciclos naturales".

Asimismo, creen que a pesar de que la nueva Política Agrícola Común (PAC) recién reformada por la UE no está orientada a este cambio de modelo, contiene herramientas que pueden ayudar a iniciar el camino.(texto/RTVE)

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