miércoles, 30 de julio de 2014

La acupuntura reduce los síntomas de la menopausia o como publicar mala ciencia


acupuntura pseudociencia peligro placebo pseudomedicinaUno de los grandes caballos de batalla contra las pseudomedicinas es que nunca son capaces de demostrar efectividad alguna en ensayos controlados de doble ciego, que por cierto son obligatorios en la medicina científica. Pues bien, un reciente estudio acaba de recoger unmetaanálisis utilizando este tipo de ensayos clínicos, midiendo el efecto de la acupuntura en los problemas médicos de la menopausia. Y según los autores el resultado es inequívoco, por primera vez la acupuntura tendría una actividad terapéutica medible. Pero ¿esta aseveración es del todo cierta?
Diversos investigadores taiwaneses han recogido diferentes estudios previamente publicados con cerca de 900 participantes, estudios en los que se analizaba el papel médico de la acupuntura frente a los síntomas de la menopausia y han publicado un reciente artículo con el sugerentemente científico título de
Efectos de la acupuntura sobre los síntomas relacionados con la menopausia y la calidad de vida de mujeres con menopausia natural: un metaanálisis de estudios de doble ciego
Y como conclusión de su análisis los autores indican en el resumen de su estudio que
Este metaanálisis confirma que la acupuntura reduce la frecuencia de los sofocos y la gravedad de los síntomas relacionados con la menopausia y mejora la calidad de vida de las mujeres que experimentan la menopausia natural.
Con lo que estaríamos ante el primer caso de demostración científica de esta pseudomedicina,anclada en oscuros y arcanos conceptos esotéricos ligados a la filosofía y la religión orientales que se pierden en la más remota antigüedad. Pero antes de echar las campanas al vuelo bien haríamos en leernos y analizar este tan sugerente e impactante estudio, que de ser cierto pondría patas arriba todo lo que sabemos en la actualidad de anatomía, fisiología y patología médicas y haría necesaria una reforma radical y en profundidad (o más bien una revolución científica de primera magnitud) de lo que se enseña en las facultades de medicina de todo el mundo.
Lo primero que nos encontramos en este artículo es que los propios autores indican que de los doce estudios analizados, diez de ellos adolecen de problemas metodológicos básicos entre los que cabe destacar la falta de aleatoriedad a la hora de seleccionar los pacientes de los grupos de control y de acupuntura y el hecho de que muchos pacientes y profesionales de la acupuntura participantes sabían que tratamiento se estaba dando en cada momento. Además, mientras que en nueve de los estudios analizados se trató al grupo de control con una falsa acupuntura (es decir, inserción de agujas al azar sin seguir las reglas de la acupuntura sobre meridianos y demás conocimiento tradicional que hace fluir el chi adecuadamente por el organismo), resulta que en los otros tres, siendo dos de ellos los estudios con más pacientes ya que representaban 473 enfermos, ¡un 54%! del total de los 869 participantes del metaanálisis, no hubo tratamiento alguno que midiera el efecto placebo, invalidando en la práctica esos tres estudios aunque los investigadores taiwaneses los mantuvieron en todos sus cómputos. En resumen, que de ensayos controlados de doble ciego tal y como presumen en el título y en el resumen del estudio, poco y menos.
Al analizar los datos los autores indican que
El efecto de la acupuntura en la frecuencia de los sofocos no se asoció significativamente con el número de dosis de tratamiento, el número de sesiones ni con la duración del tratamiento medido en semanas.
Algo muy extraño, puesto que si un tratamiento sirve para algo, su efectividad tendrá alguna relación con la intensidad del mismo. Y esto, en lugar de poner sobre aviso a nuestros investigadores y hacerlos más cautos a la hora de continuar con el estudio, no vuelve a ser comentado ni tenido en cuenta en ningún otro momento.
Pero es que además después, los autores mismos del estudio indican que cuando compararon la acupuntura real con la inserción al azar de agujas en los diversos pacientes, también llamada falsa acupuntura o acupuntura simulada
Posiblemente, nuestros resultados muestran que la acupuntura simulada puede inducir un efecto comparable con el de la acupuntura real para la reducción de la frecuencia de los sofocos.
¿Cómo? Si la falsa acupuntura induce efectos similares a la real, entonces ¿cómo aseguran en el resumen del trabajo, la parte fundamental del mismo, puesto que es lo que puede leer todo el mundo ya que está accesible sin necesidad de pagar, no solo en la revista que ha publicado el estudio sino en todas las bases de datos tipo PubMed y similares, y que generalmente es copiado de forma literal por los medios de comunicación a la hora de comentar las implicaciones del estudio, que la acupuntura es efectiva? Esto empieza a parecer mala práxis científica. Pero sigamos que todavía hay más, ya que a continuación los autores indican que
Este resultado [de que la acupuntura es sólo efecto placebo] estaría en consonancia con estudios anteriores. Así una revisión sistemática anterior [de la Cochrane Database] concluyó que aproximadamente el 60% de los ensayos de doble ciego revelaron que la acupuntura falsa fue tan eficaz como la acupuntura real.
Por cierto el estudio de la Cochrane Database indicó taxativamente
Cuando se comparó la acupuntura [real] con la acupuntura simulada, no hubo pruebas de una diferencia significativa en su efecto sobre los síntomas vasomotores de la menopausia.
Es decir, aunque los datos del nuevo estudio concuerdan básicamente con lo previamente publicado, nuestros “rigurosos” científicos taiwaneses no sólo afirman que la acupuntura es efectiva sino que para explicar sus conclusiones indican que
Una posible razón para el tratamiento efectivo de la acupuntura falsa sobre los sofocos es que la acupuntura simulada (toque ligero de la piel) puede inducir una respuesta límbica, que implicaría reacciones emocionales y hormonales tales como la liberación de alfa endorfina. Debido a que la alfa endorfina está involucrada en el mecanismo de la reducción de los síntomas vasomotores por parte de la acupuntura, este hecho podría explicar por qué la falsa acupuntura produce un efecto sobre la frecuencia de sofocos similares a la producida por la acupuntura real.
En resumen, que nuestros protagonistas no quieren reconocer el efecto placebo y ahora convierten también a la falsa acupuntura en una medicina efectiva.
Y ya para terminar, sorprendentemente en el apartado de conclusiones finales los propios autores indican claramente que
Los efectos de la acupuntura real sobre la reducción de la frecuencia de los sofocos no difieren significativamente de los de la acupuntura simulada, pero son mayores que los efectos de la no intervención. No se han encontrado efectos moderadores de la dosis de tratamiento, las sesiones y la duración. El tamaño del efecto de la acupuntura en la frecuencia de los sofocos no se asoció significativamente con el número de dosis de tratamiento, el número de sesiones y la duración del tratamiento en semanas.
Conclusiones todas ellas que están ausentes y que son contradictorias con lo expuesto en el resumen del artículo publicado, alterando por tanto de forma significativa el mensaje del artículo. Pero como quedan al final del estudio, sólo accesibles a los pocos que quieran perder el tiempo y el dinero en el análisis exhaustivo del trabajo, en la práctica pasarán desapercibidas y ya verán ustedes como dentro de poco este “estudio” se convierte en la Biblia de la Acupuntura que será citado por todos y cada uno de los defensores de esta bimilenaria pseudomedicina. Y mientras tanto, a mí me gustaría muchísimo conocer quienes han sido los revisores que aprobaron este artículo por permitir esta tan patente y escandalosa manipulación de los datos que degrada el método científico de manera tan evidente.

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